Como flores en un laberinto juega con una doble interpretación literal: la del recorrido vital de un hombre en su quehacer histórico, expresado a través de la atemporalidad de lo poético (ese camino con finales que se confunden con principios, ese laberinto en el cual sólo la percepción de la belleza efímera e itinerante que empapa lo humano nos orienta) y la del alimento sustancial... si el hambre azuza.
Luis Miguel Uriarte cree en una poesía que es a la vez contemplación y compromiso, una poesía en continua lucha por intentar superar la contradicción que nos corroe y nos motiva. En este sentido, este libro es tanto una respuesta a la necesidad de crear como de creer.
No es este el espacio
para un poema,
ni este el momento
para crear.
Hoy no hay palabras
en el corazón del hombre.
Buscad la belleza
lejos de aquí.
Otros caminos
habrán de recorrerse
y otros serán los peregrinos.