Los lentes de contacto hidrofílicos o lentes de contacto blandos data de la década de los 60 con las modificaciones del PMMA como material hidrofílico y la fabricación de lentes en pHEMA mediante moldeado por centrifugación, Para entonces los primero lentes se fabricaron en materiales polímeros denominado hidrogeles o geles con contenido acuoso variable, cuya derivación desde dos polímeros y /o copolímeros de esteres metacrílicos.
Los copolímeros son monómeros que adicionados al HEMA Aumentan su rigidez Pero reduce su flexibilidad y permeabilidad al oxígeno, y en su mayoría se usan en hidrogeles Para incrementar la hidratación del material, los monómeros iónicos (carga negativa) con un pH fisiológico adicionado a polímeros, aumentan el contenido acuoso Del lente pero aumenta los depósitos superficiales de proteínas lagrimales con carga positiva como la lizosima. Los polímeros no iónicos compuestos por HEMA con monómeros añadidos son moléculas no ionizables que proporcionan baja hidrofilidad y contenido acuoso (<50%), y su baja carga negativa les hace menos retenedores de agua y depósitos, confiriendo al material mayor resistencia mecánica, transmisibilidad de oxígeno y humectabilidad.
Por otra parte, los lentes hidrofílicos de hidrogel biomimético Imita las propiedades naturales de la córnea, Dado que combinan alto contenido acuoso, baja hidratación, el menos módulo de de elasticidad del mercado y una elevada transmisibilidad al oxígeno que alcanza los niveles del hidrogel de silicona (Dk=60) para lograr mayor biocompatibilidad, preservación de la fisiología de la superficie corneal , confort de uso y desempeño.
El desarrollo de nuevos materiales para lentes hidrofílicos propende por:
Mayor flexibilidad, especialmente en lentes gruesos de elevada prescripción.
Facilidad del movimiento y calidad óptica según la superficie y e hidratación del lente.
Otras propiedades de los materiales requeridos en los lentes de contacto para evitar efectos adversos de la superficie ocular incluyen :
Adecuada transmisibilidad de luz
Índice de refracción proporcional al material empleado.
Estabilidad del material para mantener sus propiedades físicas
Flexibilidad del lente
Permeabilidad y transmisión de oxígeno
Hidratación.
Actualmente los materiales usados en la fabricación de lentes de contacto blandos son:
El hidrogel convencional o 2-hidroximetilmetacrilato (HEMA) y el polihidroxietilmetracrilato (pHEMA) son materiales hidrofílicos y ópticamente homogéneos introducidos en los años sesenta, compuestos por una fase polimérica hidrófoba relativamente rígida y conformada por una cadena de carbono que limitan la absorción de agua, blanda y permeable que confiere elasticidad al material.
Materiales de nueva generación y alta transmisibilidad de oxígeno Se desarrolla de los finales de los 90 como resultado de la combinación de radicales de siloxano (Si-O) con HEMA en la fase sólida para lograr la transmisibilidad de gases de los lentes rígidos gas permeables y el confort de los lentes hidrofílicos. Poseen elevada transmisibilidad a gases y mayor módulo de elasticidad, que en conjunto sacrifican su hidrofilidad y humectabilidad, haciendo que su pérdida de contenido acuoso por la naturaleza hidrófoba de la silicona sea compensado por su alta transmisibilidad de oxígeno.
Su estructura química provee mayor rigidez estructural al material
Menor contenido acuoso, lo que favorece la maleabilidad del material y adaptación a la superficie corneal
Inducción de un ligero aplanamiento e identación corneal posterior al retiro del lente.
No representa la deshidratación típica de los lentes de alto contenido acuoso , ni afecta la transmisibilidad de oxígeno, pues esta última depende de más de la permeabilidad de la fase sólida que de la hidratación del hidrogel.
En principio los lentes rígidos estándar fabricados en el polimetilmetacrilato (PMMA) representaron una alternativa correctiva para el astigmatismo moderado y elevado, cuya ineficacia para transmisión de oxígeno (por su naturaleza hidrófoba) y el diseño de lentes con diámetros reducidos para aumentar el intercambio lagrimal retrolental, hicieron que fueran descartados como recurso correctivo por su descentración, movimiento excesivo y visión borrosa por edema secundario e intolerancia somaestética asociada a la rigidez del material.
Posteriormente se desarrollaron nuevos materiales de lentes bajo la nominación rígidos gas permeables o permeables al gas (RGP).
Mayores ventajas ópticas y funcionales respecto al PMMA
Elevada transmisibilidad de O²
Mayor intercambio lagrimal
Reducción de depósitos, colonias biológicas y posibilidad de infección
Mayor durabilidad – menor mantenimiento
Mejor adaptabilidad y comodidad de uso
Mejor resultado visual por eliminación del borde de deslumbramiento (Característico de lentes rígidos de diámetro reducido)
Mayor diámetro de zona óptica y estabilidad
Mejor distribución de curvaturas y zonas de visión.
En sus desventajas incluye fragilidad, propensión a rayones, depósitos proteicos y trauma corneal secundaria.
Material de fabricación de lentes Rígidos desarrollado en la década de los 30 mediante polimerización del metilmetacrilato, cuya naturaleza impermeable a los gases lo hizo propenso a generar hipoxia y edema corneal e indujo un desuso, aunque resulta fácil de producir y procesar en la talla o moldeamiento de lentes de contacto, su limitada humectabilidad solo le favorece cuando su superficie se encuentra limpia. Sus propiedades físicas exigen bajo mantenimiento dada su dureza y estabilidad dimensional.
Constituye los primeros materiales de fabricación de lentes de contacto RGP, es un material basado en PMMA en el que se añaden enlaces siloxanilos-metracrilato para aumentar su rigidez y dureza, su Dk bajo-medio (12-60), hace necesario reticular el material con dimetracrilato de etilengicol (EGDMA) para aumentar su humedad, a la vez que permite fabricar lentes de mayor diámetro y zona óptica.
Basado en acetato de silicona mediante la adición de monómeros de flúor que aumentan la hidrofilidad, humectabilidad y permeabilidad a los gases, a la vez que reduce la carga superficial de los depósitos proteicos superficiales, su incremento Dk a niveles medio-alto (40-100) amplía su usabilidad a períodos extendidos y reduce la incidencia de conjuntivitis papilar.