Los materiales de los lentes de contacto han evolucionado desde su origen funcionales a finales del siglo XVIII, en versiones primitivas orientadas a lograr superficies rígidas y ópticamente regulares con baja permeabilidad gaseosa, hasta los modernos materiales de hiper Dk y los hidrogeles de silicona, en los que se logra alta transmisibilidad de oxígeno y gas carbónico además de una flexibilidad mediada por el espesor y contenidos acuoso de los lentes, que mejora no solo la tolerancia de los lentes de contacto sino la preservación fisiológica del segmento anterior como complemento al desempeño óptico correctivo.
Las primeras lentes de contacto empleadas para la corrección de las ametropías eran de tipo esclerales y no corneales.
Leonardo da Vinci fue el primer científico en inventar el diseño de las lentes de contacto. Una de sus primeras ideas consistió en una media ampolla de vidrio llena de agua, en la que la superficie corneal quedaba neutralizada por este diseño.
René Descartes (1673) estableció el principio en el que se basan las lentes de contacto tal y como las conocemos hoy, tomando como inicio el diseño propuesto por Leonardo.
Thomas Young (1801) utilizó el principio de la neutralización corneal aplicando una lente biconvexa al extremo de un tubo con agua. Con esto se conseguía determinar la potencia necesaria de neutralización corneal.
John Freddrick Williams (1823) propuso un análisis de forma teórica para la utilización de lentes de contacto que podían corregir el astigmatismo.
Airy (1800s) proporcionó cierta información relevante sobre la teoría propuesta anteriormente por Freeddrick.
John Herschel (1800s) se ideó un tipo de lente de igual curvatura que la córnea a la cual se adaptaba, explicando las posibles complicaciones que podrían generar.
Fick (1880) describió la primera lente de contacto que se adaptaba a la superficie corneal. Se trataba de una esfera de vidrio con un diámetro similar al corneal. Fabricó un “cristal de contacto” además, detalló las primeras complicaciones que surgían tras su uso, entre ellas la hipoxia.
Kalt(1888) fue el primero en idear lentes de contacto de acción terapéutica de “presión de queratocono” en las cuales existía lágrima entre córnea y lente.
Muller(1889) optó por lentes de contacto diseñadas con poder dióptrico para la corrección de ametropías. Estas estaban fabricadas de vidrio y cubrían el ojo completamente.
En (1936) se fabricaron lentes de Polimetilmetacrilato (PMMA) transparente el cual daba consistencia. Además, el espesor de la lente era menor generando de esta manera una menor intolerancia y como consecuencia, mayor comodidad.
T. Obring (1940) fabricó una lente de contacto escleral de plástico. Además, fue el primero en examinar la lente empleando la fluoresceína.
Feimbloom (1941) sugirió un nuevo diseño para la curvatura escleral, siendo estas de mayor tamaño que la superficie corneal por lo que cubría toda la córnea.
G. Butterfierld (1950) modificó algunos de los aspectos anteriores y diseñó las curvas periféricas a la superficie anterior para igualar a la curvatura corneal. Además, presentó una nueva lente “Microlens” la cual se ajustaba más a las características de la córnea.
K. Tuohy(1947) creó un diseño de lentes corneales con unos diámetros menores que las anteriores, hechas de Metilmetacrilato.
O. Wichterle(1952) consideró que los materiales permeables a los gases eran los ideales para su fabricación, aunque en aquel momento resultó muy dificultosa. Creó el material Hidroxietilmetacrilato (HEMA) el cual hacía que el paciente estuviera más cómodo además de permitir realizar tareas sin dificultad, aunque la agudeza visual que proporcionaba no era demasiado satisfactoria.
Daniel Elliot (1964) estableció las lentes esféricas por lo que es a partir de entonces cuando se da un giro clasificándose las lentes en dos tipos diferentes: las lentes de contacto rígidas (LCR) y blandas (LCH).
La Food and Drug Administration (FDA)(1967) estableció que las lentes de contacto blandas fueran consideradas como medicamentos, por lo que a partir de entonces era obligatorio realizar diversos controles antes de su comercialización.
La casa comercial Bausch & Lomb sacó al mercado las primeras lentes de HEMA a las que denominó lentes Soflens.
En 1970 se crearon las primeras lentes de contacto rígidas de Polimetilmetacrilato (PMMA), mejorando de esta manera el paso de oxígeno a la córnea a través de la lente, evitando así el desarrollo de ciertas patologías relacionadas con este aspecto.
A lo largo de la década de los setenta se desarrolló también otro material, el cuál sería el más utilizado para lentes de contacto rígidas, denominado acetato butirato de celulosa, con el fin de solucionar el edema que producía el PMMA. De este modo, se crearon las denominadas lentes permeables a los gases.
Finalmente, en 1983 se desarrollaron las primeras lentes de contacto blandas tóricas diseñadas para poder utilizarlas de manera prolongada.