"La educación no solo transmite conocimientos; también puede enseñar a respirar, a sentir, a conocerse y a vivir con mayor conciencia."
Si formas parte de un colegio, una ikastola o un instituto y deseas incorporar el yoga, el mindfulness y la educación emocional en vuestra comunidad educativa, estaré encantada de conocer vuestro proyecto y diseñar una propuesta adaptada a vuestra realidad.
Juntos podemos crear espacios que favorezcan el bienestar, la convivencia y el desarrollo integral de toda la comunidad educativa.
La escuela es mucho más que un lugar donde adquirir conocimientos. Es el espacio donde niños, niñas y adolescentes aprenden a convivir, a conocerse, a relacionarse con los demás y a descubrir quiénes son.
Vivimos en una sociedad en la que el ritmo acelerado, la sobreestimulación y las exigencias forman parte también de la infancia y la adolescencia. Cada vez son más los niños y niñas que encuentran dificultades para mantener la atención, regular sus emociones o gestionar el estrés y la frustración.
Por eso, creemos que cuidar el bienestar emocional en la escuela no es un complemento, sino una parte esencial del aprendizaje.
A través del yoga, el mindfulness y la educación emocional ofrezco experiencias que ayudan a desarrollar recursos que acompañarán al alumnado durante toda la vida.
No se trata de que los niños y niñas hagan más o rindan más. Se trata de ofrecerles un espacio donde puedan detenerse, respirar, escucharse y descubrir herramientas para afrontar la vida con mayor calma, confianza y equilibrio.
Porque cuando un niño aprende a reconocer lo que siente, también aprende a relacionarse mejor consigo mismo y con quienes le rodean.
Cada propuesta se adapta a la edad del alumnado y a las necesidades de cada centro.
A través del movimiento consciente, la respiración, el juego, la relajación, el mindfulness y diferentes dinámicas vivenciales trabajamos aspectos como:
Conciencia corporal.
Respiración consciente.
Atención y concentración.
Regulación emocional.
Relajación.
Gestión del estrés.
Autoestima y confianza.
Empatía y convivencia.
Creatividad y expresión.
Herramientas para favorecer el bienestar dentro y fuera del aula.
El objetivo no es únicamente aprender estas herramientas durante una sesión, sino que puedan convertirse en recursos útiles para la vida cotidiana, tanto dentro como fuera de la escuela.
Cada comunidad educativa es única y, por eso, cada propuesta también lo es.
Las actividades pueden dirigirse a:
Educación Infantil.
Educación Primaria.
Educación Secundaria.
Profesorado.
Familias.
Es posible realizar talleres puntuales, programas continuados a lo largo del curso o diseñar proyectos específicos según las necesidades de cada centro.
Además del trabajo con el alumnado, ofrezco formaciones para equipos docentes, proporcionando herramientas prácticas de yoga, mindfulness y educación emocional que puedan integrarse de forma sencilla en el día a día del aula.
El objetivo es acompañar también al profesorado, favoreciendo su propio bienestar y ofreciéndole recursos para crear un clima de aprendizaje más sereno, consciente y respetuoso.
Porque cuidar de quienes educan también es cuidar de quienes aprenden.
Desde hace más de diez años acompaño a personas de diferentes edades a través del yoga.
Durante este tiempo he impartido clases de distintos estilos de yoga, trabajando con niños, adolescentes, personas adultas y mayores, siempre adaptando la práctica a las necesidades y posibilidades de cada persona.
Mi formación en Yoga, Mindfulness y Educación Emocional para la infancia y la adolescencia, realizada en el Instituto de Bienestar Infantil, complementa esta experiencia y me permite trasladar estas herramientas al ámbito educativo desde un enfoque cercano, respetuoso y profundamente humano.
Creo firmemente que el bienestar también se aprende y que la escuela puede ser un lugar privilegiado para cultivar la atención, la calma, la conciencia corporal y la inteligencia emocional.
Educar también es enseñar a respirar.
Es aprender a escuchar el cuerpo.
Es reconocer las emociones sin juzgarlas.
Es descubrir que la calma puede entrenarse.
Y es ofrecer a niños, niñas, adolescentes y docentes herramientas que les acompañen mucho más allá del aula.
Porque las experiencias que vivimos en la infancia dejan huella, y aprender a cuidarse puede convertirse en un regalo para toda la vida.