Space Invaders fue uno de los primeros videojuegos de gran éxito después de Pong. En Japón, donde el juego fue desarrollado por Taito en 1978, incluso provocó una escasez de piezas de 100 yenes (la moneda utilizada en las máquinas recreativas allí). El juego no fue menos popular en los EE. UU., por lo que, por supuesto, había un puerto para el popular Video Computer System (Atari 2600). Se convirtió en la primera aplicación asesina para una consola de videojuegos y fue responsable de cuadruplicar las ventas de Atari 2600.
En 1980, el año en que se lanzó Space Invaders para Atari 2600, se llevó a cabo un torneo para determinar quién era el mejor jugador de Space Invaders. Cuatro personas fueron elegidas de cuatro competencias regionales para competir en la final en Nueva York. Participaron un total de 10.000 personas de todas las regiones juntas. No fue la primera competición de videojuegos, pero el Campeonato Space Invaders fue el primer evento de este tipo a gran escala y es el predecesor de los eSports actuales.
En 1980, la compañía Atari organizó el primer torneo nacional de videojuegos en la historia: el Space Invaders Championship. Este evento no solo promovió uno de los videojuegos más populares de la época, sino que marcó el inicio del juego competitivo organizado. En ese momento, la industria aún era joven, pero este torneo demostró que los videojuegos podían ir mucho más allá del entretenimiento doméstico.
Más de 10,000 personas de todas partes de Estados Unidos participaron en esta competencia histórica. Las fases preliminares se realizaron en salones arcade locales de diferentes ciudades, y los mejores jugadores fueron clasificados para la gran final nacional en Nueva York. Este torneo fue tan innovador que fue cubierto por los medios de comunicación más importantes de la época, apareciendo en diarios y en televisión, algo completamente inusual para el mundo del gaming en aquel entonces.
Una de las partes más memorables de este torneo fue el surgimiento de una leyenda: Rebecca Heineman, quien con tan solo 16 años ganó la final nacional del torneo. Se convirtió así en la primera campeona de videojuegos de la historia. Su victoria no solo fue importante a nivel competitivo, sino también cultural: rompió estereotipos de género en un mundo dominado principalmente por hombres.
Después del torneo, Rebecca no se detuvo. Ingresó a la industria del desarrollo de videojuegos, trabajando en compañías como Interplay y Logicware. Ha participado en el diseño de títulos como Wasteland, The Bard’s Tale y The Legend of the Sword. Su historia representa el impacto positivo que un torneo como este podía tener en la vida de sus participantes.
El torneo fue diseñado para promover el éxito arrasador de Space Invaders, un juego desarrollado por Taito y licenciado por Atari para su distribución en América del Norte. Space Invaders ya era un fenómeno cultural por sí solo: en Japón había causado escasez de monedas debido a su popularidad, y en EE. UU. se había convertido en uno de los pilares de las salas arcade.
Con el campeonato, Atari buscaba no solo atraer más público a sus arcades, sino también transformar a los jugadores en protagonistas. Por primera vez, miles de jóvenes sintieron que podían destacar en algo relacionado con la tecnología y la cultura emergente de los videojuegos. Este evento fue clave para convertir a los arcades en un fenómeno social, donde las competencias comenzaron a tomar protagonismo.
El Space Invaders Championship cambió para siempre la forma en que la sociedad veía los videojuegos. Por primera vez, se los empezó a considerar una actividad organizada y competitiva, similar a los deportes tradicionales. Los participantes comenzaron a verse como competidores, no solo como jugadores casuales, y el público empezó a observar las partidas como espectáculos.
Este torneo también dio pie al surgimiento de récords oficiales, lo cual llevó a la creación de bases de datos como las de Twin Galaxies, que registraban las puntuaciones más altas del mundo. Gracias a esto, la comunidad gamer pudo comenzar a construir una historia, una cultura y una estructura competitiva que perdura hasta hoy.