Donkey Kong no solo fue un éxito en los arcades, sino que también marcó el debut de Mario, el personaje más famoso de Nintendo. Este juego fue una de las primeras experiencias de plataformas, un género que se convertiría en uno de los más populares en los años siguientes.
El objetivo era sencillo: el jugador debía controlar a Jumpman (más tarde llamado Mario) y subir diferentes estructuras mientras esquivaba barriles rodantes y otros obstáculos lanzados por Donkey Kong. Aunque la mecánica era básica, el juego presentaba un nivel de dificultad creciente que lo hacía extremadamente desafiante.
Pero lo que realmente hizo a Donkey Kong especial fue su narrativa implícita. A diferencia de otros juegos de la época, que se enfocaban exclusivamente en la acción, Donkey Kong presentó una historia con personajes y objetivos claros: un héroe, una damisela en apuros y un villano. Este concepto se convertiría en un estándar en los videojuegos de plataformas y de aventura en el futuro.