Si bien el primer Street Fighter pasó relativamente desapercibido, Street Fighter II cambió por completo la forma en que se concebían los videojuegos de pelea. Hasta ese momento, la mayoría de los juegos de lucha eran experiencias repetitivas con poca profundidad. Sin embargo, Street Fighter II introdujo mecánicas innovadoras como la posibilidad de elegir entre diferentes personajes, cada uno con su propio estilo de pelea y movimientos especiales.
Además, este juego popularizó los combos, permitiendo a los jugadores encadenar varios ataques en una secuencia fluida. Esta mecánica no solo aumentó la profundidad del juego, sino que también abrió la puerta a una nueva era de competencia en los arcades, donde los jugadores buscaban perfeccionar sus habilidades y estrategias.
Otro aspecto revolucionario de Street Fighter II fue su enfoque en el multijugador. Si bien muchos juegos arcade permitían competir contra otra persona, Street Fighter II convirtió esta experiencia en el centro del juego. Las batallas uno contra uno se volvieron el corazón de la escena arcade, dando lugar a intensos enfrentamientos donde la habilidad del jugador era lo único que importaba.