Uno de los primeros éxitos mundiales de los arcades fue Space Invaders, un shooter de desplazamiento fijo que marcó un antes y un después en la industria. El juego presentaba una pantalla llena de alienígenas descendiendo lentamente hacia la nave del jugador, quien debía dispararles antes de que llegaran a la parte inferior.
Lo que hizo a Space Invaders tan especial fue su diseño dinámico. A medida que los jugadores eliminaban alienígenas, los restantes comenzaban a moverse más rápido, aumentando la tensión del juego. Este pequeño detalle, que originalmente fue una limitación del hardware de la época, terminó convirtiéndose en una de las primeras mecánicas de dificultad progresiva en los videojuegos.
El impacto de Space Invaders no solo se sintió en los arcades, sino también en la cultura en general. Su éxito provocó una fiebre por los videojuegos en Japón y en Estados Unidos, con personas haciendo fila para jugar y gastando enormes cantidades de dinero en intentos por superar su puntuación anterior.