En la época de la Nueva España, la sociedad estaba dividida en grupos llamados castas. En la parte más alta estaban los peninsulares, españoles nacidos en España, que tenían todos los privilegios. Luego venían los criollos, nacidos en América, que aunque eran ricos, no podían tener los mismos cargos importantes. Más abajo estaban los mestizos, indígenas y afrodescendientes, que sufrían muchas desigualdades. Las mujeres, sin importar su origen, no tenían derechos políticos. Entre 1808 y 1810, hubo una gran crisis política por la invasión de Napoleón a España y la renuncia del rey, lo que hizo que muchos empezaran a dudar del gobierno español. Las ideas de libertad e igualdad se empezaron a extender, y los criollos se sintieron molestos por no poder participar en el poder. En Querétaro, una ciudad muy importante entre la capital y el Bajío, se hacían reuniones secretas disfrazadas de tertulias literarias, donde varias personas hablaban sobre los problemas del país y soñaban con lograr la independencia.