Elena ha sufrido bullying en el instituto, y arrastra profundas heridas emocionales.
El acoso que sufrió —primero con violencia abierta y después con la indiferencia más cruel— le ha dejado heridas que no cicatrizan. Las migrañas, las pesadillas, la ansiedad y una profunda aversión hacia sí misma se han convertido en su compañía diaria. Padece una fuerte crisis de autoestima y trastornos de toda índole que le hacen pensar que la única salida a su triste existencia es suicidarse.
Es una chica que está sola, que no tiene a nadie, que no tiene amigas, que ni siquiera encuentra consuelo ni apoyo en su familia. Que tiene todo en contra, y todo a favor para acabar con su vida. Un alma inocente que lleva una existencia oscura, donde cada fracaso solo aumenta la certeza de que no hay salida y de que el dolor es más fuerte que cualquier promesa de futuro.
Después de varios intentos fallidos de acabar con todo, ya al borde del abismo y estando dentro del más profundo pozo de la desesperación, Elena conoce por casualidad a un extraño personaje. Es alguien solitario, de aspecto destrozado, lleno de secretos y de una quietud que parece venir de otro lugar. Un alma rota, como ella, pero que puede que sea su última esperanza para terminar con tanto sufrimiento.
La novela se complementa con un extenso comentario del texto, donde se analizan en profundidad los temas principales de la historia haciendo especial hincapié en la psicología de los personajes.