DE EXPERTO EN TUBERÍAS A COMPOSITOR DE MÚSICA PROCESIONAL
DE EXPERTO EN TUBERÍAS A COMPOSITOR DE MÚSICA PROCESIONAL
¿Qué hace que un joven ingeniero, bien posicionado, galardonado en su promoción, decida dejarlo todo para dedicarse a la música, y en concreto a la música procesional? Esta es la historia de Javier Mondaza.
Experto en Hidráulica, pese a su juvenutd, Javier se dedicaba a diseñar redes de riego, fueran de abastecimiento, riego o saneamiento. En definitiva, todo un experto en tuberías, agua y ... A pesar de que le gustaba su trabajo, pasar las horas frente a un ordenador con mil Excels abiertos, comprobando cálculos y números en una oficina de aséptica luz blanca no le aportaba esa "chispa" que todos necesitamos en la vida. Le venían entonces a la cabeza mil melodías e ideas musicales que le acosaban sin cesar, hasta tal punto que a hurtadillas de su jefe, abría un pequeño piano electrónico para saciar parcialmente todas estas intrigas musicales durante las horas de oficina.
Y es que, paralelamente a su exigente formación técnica, Javier había mantenido y cuidado su formación musical, una pasión que había iniciado desde muy pequeño -paradójicamente tras superar unos problemas de audición-. En esa pasión tenía mucho que decir la música procesional, pues Javier, cofrade desde muy pequeño, se divertía tocando e improvisando al piano las marchas que sacaba de oído tras haberlas escuchado en la calle.
Es durante ese hastío impertérrito de la fría oficina que el corazón le pudo más que la razón y decidió arriesgarlo todo para dedicarse a la docencia y a la composición musical. En concreto, decide presentarse a las oposiciones de 2023 a profesor de Fundamentos de Composición del conservatorio.
Pese al poco tiempo de preparación y la simultaneidad con su oficio de ingeniero, las ganas, la dedicación y la disciplina fueron suficientes para hacerse con la plaza. Desde entonces ejerce su puesto con ilusión y vocación, dedicando su atención a numerosos alumnos y compatibilizando la docencia con la composición de música procesional, habiendo estrenado numerosas marchas en estos pocos años. Así, la música que fuera el motor de su curiosidad y juego al piano en su niñez volvió a ser años después la finalidad de su arte y el fruto de sus compromiso como músico, sevillano y cofrade.
Si bien esta es una pequeña crónica donde la vocación gana al oficio y el sentimiento vence a la sensatez, hay en el trabajo de Mondaza algo de su pasado ingenieril bajo la expresión sincera y auténtica de su música: el gusto por lo metódico, la preocupación técnica, la búsqueda de la perfección formal y el equilibrio armónico de las partes frente al todo.