El movimiento maker es una cultura contemporánea basada en el movimiento DIY (Do It Yourself). Se centra mayoritariamente en actividades relacionadas con la tecnología como la robótica, la electrónica o la impresión 3D, pero también en actividades tradicionales como la artesanía o la metalurgia.
El constante deseo de crear cosas por nuestra propia cuenta y el hecho de poder obtener herramientas tecnológicas sofisticadas y a la vez económicas, han hecho que este movimiento se convierta en una revolución que ha contribuido a modificar, junto a las tecnologías de la información y comunicación, el conjunto de prácticas organizacionales, económicas y de instituciones de diversos ámbitos.
El movimiento maker potencia el aprendizaje mediante la práctica, enfrentando desafíos, buscando soluciones mediante recursos tecnológicos. También es clave la interacción en comunidad y el intercambio de conocimientos para desarrollar habilidades tanto individuales como colectivas y así potenciar el aprendizaje.
En este proyecto nos centramos en la impresión 3D, un ejemplo claro de cultura maker. Consiste en producir objetos mediante la adición de material en capas. Los materiales más utilizados suelen ser el plástico o las aleaciones de metal, pero se puede utilizar una diversa cantidad de materiales, dependiendo del área en la que se utilice, como por ejemplo, crear trasplantes usando tejido vivo en el campo de la medicina.