Durante largo tiempo fue asiduamente practicado por chicos y muchachos en la ciudad, los pueblos y el campo. Fue uno de los juegos favoritos en los recreos de la escuela, entre clase y clase, como también lo fue el "juego de bolas". Por el pequeño espacio necesario, ambos eran los juegos más usuales entre los escolares. Tampoco era raro ver a éstos en las calles, con el trompo y el cordel de pita de algodón en el bolsillo, listos para hacerlo girar y entrar en competencia para ganar una moneda que pronto les proporcionaría la golosina preferida.
El trompo tiene forma de pera invertida, de cinco a seis centímetros, con el extremo casi agudo, donde se coloca un clavo sin cabeza para formar la punta, como de un centímetro de largo. Han sido infructuosas las averiguaciones realizadas para saber en que época, aproximadamente, llegó a Santa Cruz este juego, pues no hemos encontrado referencias anteriores al siglo XX.