La intervención psicológica a los más pequeños exige técnicas, tanto de evaluación como de intervención, muy diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe contar con un conocimiento profundo en diversas áreas, además de en Psicopatología Infantil, como es la Psicología Evolutiva, la Psicología de la Educación o la Neurología. Todas estas áreas están incluidas en el Grado en Psicología de IDEARE.
¿Qué Dificultades trata el Psicólogo infantil?
Beneficios de un profesional:
La infancia es la etapa de la vida en la que el desarrollo psicológico de las personas cambia de una manera más rápida, tanto para bien como para mal.
Además, dado que en los primeros años se forman muchos de los rasgos psicológicos del ser humano, es importante que este desarrollo se produzca del modo más armonioso posible, dada la vulnerabilidad de los pequeños y su incapacidad para adaptarse a los problemas tal y como un adulto lo haría.
Por eso, el trabajo de los psicólogos infantiles resulta necesario para evitar que los niños tengan que enfrentarse solos a posibles trastornos psicológicos, cuya gestión por su parte puede causar problemas añadidos como estilos de apego inadecuados, desarrollo de una autoestima muy baja, traumas y otros trastornos de ansiedad vinculados al malestar experimentado, etc.
La escuela es un lugar en el que se da la oportunidad de interiorizar habilidades y competencias fundamentales para tener una buena vida en la adultez y llegar a ser un ser humano autónomo.
Los psicólogos infantiles facilitan sacarle partido a este entorno, sin dejar que los sentimientos de inferioridad y las creencias irracionales acerca de uno mismo y los demás lleven a los niños a ver la obligación de estudiar como una penitencia o un recordatorio de sus defectos.
Contribuir a que un niño o niña sea feliz y se sienta bien con su vida hace más fácil que su relación con los padres sea buena.
Y es que por mucho que se quiera a un hijo o hija, las relaciones familiares no son lo mismo si cada día hay episodios de crisis de ansiedad, pataletas, frustraciones y lloros incontrolables que persisten; esa manera de convivir puede estar alimentando el sufrimiento de los pequeños y de sus padres.
4. Les quita cargas innecesarias a los padres
No todo es cuestión de esforzarse al máximo para hacer felices a los hijos; lo importante es esforzarse del modo adecuado, dado que a veces con menos tiempo y recursos se consiguen mejores resultados que apostando ciegamente por el sacrificio de uno mismo.
La figura del psicólogo infantil sirve entre otras cosas para llevar a los padres y madres por la manera adaptativa de criar y educar, haciendo un uso inteligente del tiempo y de las propias capacidades y sin caer en el error de aplicar estrategias costosas que no funcionan.
Proceso de evaluación infantil:
El proceso de evaluación psicológica con niños es diferente al que se lleva a cabo con los adultos en varias cuestiones. La primera es que la instrumentación psicométrica debe ser específica para la edad del menor y su problema. De hecho, el psicólogo necesita constatar, previamente al tratamiento, el nivel de neurodesarrollo del niño. Además, deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que son más propensos al agotamiento y perder la atención.
En cuanto a la intervención, el psicólogo necesita la colaboración de la familia y del tutor escolar y/u orientador durante todo el proceso de intervención: tanto en la recopilación de datos de la historia del niño como durante el tratamiento y seguimiento. Es muy frecuente que sean el tutor y el equipo de orientación educativa del centro escolar quienes recomienden a los padres la necesidad de que su hijo acuda a la consulta de un psicólogo. Esto a veces conlleva una dificultad extra: la poca motivación o colaboración por parte del paciente, especialmente, cuando se trabaja con adolescentes. Por eso, un psicólogo infantil siempre necesita excelentes habilidades como terapeuta.
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