Fotografías de Carlos Rossi Cabrera
Huellas en la Sagra
Águila perdicera.
Catalogada como vulnerable a la extinción (VU) en Andalucía y en peligro de extinción (EN) a nivel nacional.
Las poblaciones del sureste de la península, levante y catalanas, han sufrido descensos muy bruscos (entre el 25-50%) en las últimas décadas. Las únicas poblaciones estables se localizan en zonas de Andalucía y de Extremadura. La alta tasa de mortalidad de adultos está causada principalmente por la colisión con tendidos eléctricos (50% de las muertes), seguida de la caza ilegal.
Huellas en la Sagra
Alcotán de paso hacia África.
Similar a un gran vencejo en vuelo. Ocupa zonas forestales y abunda más en la mitad norte de la península. Reproducción tardía, de forma que el periodo de cría de los pollos coincide con una gran abundancia de insectos y con el paso migratorio de pequeñas aves a mediados del verano. Emigra a África a finales de verano.
Huellas en la Sagra
La majestuosa presencia de Águila real, la más grande de las rapaces de la Iberia, ha sido constante en el tiempo en La Sagra, y el graznido de sus ejemplares juveniles durante el verano hace levantar la mirada desde La Puebla para contemplar su perfil con una gran mancha blanca en la parte inferior de sus alas, lo que delata su juventud.
Huellas en la Sagra
Pájaro de alta montaña que frecuenta los principales macizos montañosos. Aunque es más abundante en Los Pirineos y Picos de Europa, en el sur se deja ver en Cazorla, La Sagra, Sierra Nevada y en otras montañas a partir de los 1.500 m. Insectívoro.
Huellas en la Sagra
Pequeña ave forestal insectívora. Trepa, apoyándose en su cola, por los troncos de los árboles, de los que extrae alimento, con su pico fino, largo y curvo. A lo largo de todo el año reclama y emite piídos (tuiiiiit) cortos, agudos y potentes más intensos y casi continuos en primavera. Pasa gran parte del día pegado a la corteza de los troncos y solo realiza vuelos cortos y muy rápidos.
Huellas en la Sagra
Se distingue por su corpulencia y su larga cola negra. Tiene un pico robusto de extremo ganchudo y su cabeza es voluminosa con llamativo antifaz negro. Este pájaro es frecuente en ambientes abiertos de toda la España mediterránea. Se observa posado en cables, postes o partes altas de arbustos, oteando en busca de insectos, pequeños mamíferos y reptiles, a los que llega a empalar en arbustos con pinchos o en vallas con alambre de espino.