Antecedentes
La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.
La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.
Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.
La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. (…)
Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.
LOs IlustradOs Rioplatenses
Moreno se formó en estudios superiores en la Universidad de Chuquisaca, una universidad donde se encontraban ideas no tan convencionales para la época y donde asistieron una gran mayoría de revolucionarios latinoamericanos. Moreno se recibió de Doctor en Leyes en 1802.
Representación de los Hacendados
“Nada es hoy tan provechoso para la España como afirmar por todos los vínculos posibles la estrecha unión y alianza con la Inglaterra. Esta nación generosa que, conteniendo de un golpe el furor de la guerra, franqueó a nuestra metrópoli auxilios y socorros, es acreedora por los títulos más fuertes a que no se separe de nuestras especulaciones el bien de sus vasallos (…) Acreditamos ser mejores españoles cuando nos complacemos de contribuir por relaciones mercantiles a la estrecha unión de una nación generosa y opulenta, cuyos socorros son absolutamente necesarios para la independencia de España»
“Disertación jurídica: Sobre el servicio personal de los indios y sobre el particular de Yanaconas y Mitarios”
“Al paso que el nuevo Mundo ha sido por sus riquezas el objeto de la común codicia, han sido
sus naturales el blanco de una general contradicción. Desde el primer descubrimiento de estas
Américas comenzó la malicia a perseguir a unos hombres, que no tuvieron otro delito que
haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia. Cuando su policía y
natural cultura eran dignas de la admiración del mundo antiguo, no trepidó la maledicencia
dudar públicamente en la capital del orbe cristiano acerca de su racionalidad; y para arruinar
un delirio, que parecía no necesitar más anatemas que los de la humanidad, fue necesario que
fulminase sus rayos el Vaticano
Si esta calumnia injurió notablemente a los habitantes de estas provincias, no fue menor la
herida que recibieron con el tenaz empeño de aquellos que solicitaron despojarlos de su nativa
libertad. (...), no dudaron muchos sostener que los indios debían, según toda justicia, vivir
sujetos bajo el grave y penoso yugo de una legítima esclavitud.
Permítaseme ahora hacer sobre este pensamiento una sola pregunta a los partidarios de la
mita: ¿será este penoso servicio compatible con la privilegiada libertad que se tiene declarada
a los indios? ¿Será este involuntario y penoso trabajo compatible con la declaración, que
tienen hechas nuestras Leyes, de que se trate a los indios del mismo modo que a los antiguos
vasallos de la Corona de Castilla?”
Manuel Belgrano es ante todo un ilustrado, se ha formado en Derecho en España mientras estalla la Revolución Francesa. Se nutre de diversos autores de ésta línea, resaltando la importancia de la formación para la prosperidad del ser humano y de los pueblos en general, es decir la educación como motor de transformación.
«Uno de los principales medios que deben aceptar a este fin, son las escuelas gratuitas, donde pudiesen los infelices, [es decir, los pobres] mandar a sus hijos sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción: allí se les podría dictar buenas máximas e inspirarles amor al trabajo, pues un pueblo donde no reine éste, decae el comercio y toma lugar la miseria; las artes que producen abundancia que las multiplica después en recompensa, decaen; y todo, en una palabra, desaparece, cuando se abandona la industria, porque se cree no es de utilidad alguna».
Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio en un país agricultor.
(Memoria leída ante los miembros del Consulado de Buenos Aires el 15 de julio de 1796)
“la importación de mercancías que impiden el consumo de las del país o que perjudican al progreso de sus manufacturas, lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación. Los grandes monopolios que se ejecutan en esta capital, por aquellos hombres que, desprendidos de todo amor hacia sus semejantes, sólo aspiran a su interés particular, nada les importa el que la clase más útil al Estado, o como dicen los economistas, la clase productiva de la sociedad, viva en la miseria y desnudez que es consiguiente a estos procedimientos tan repugnantes a la naturaleza, y que la misma religión y las leyes detestan”
Juan José Castelli, conocido como "el orador de la Revolución". Ejecuta por orden de la Primera Junta y principalmente por decisión de Moreno, a Liniers en Córdoba. Y se dirige al Norte a invitar a los pueblos originarios que se unan a la causa revolucionaria. Muere de cáncer de lengua mientras es juzgado y encarcelado por el Triunvirato por "mal desempeño"
“Los esfuerzos del gobierno –dice en español dando tiempo a los traductores quechuas y aymaras- se han dirigido a buscar la felicidad de todas las clases, entre las que se encuentra la de los naturales de este distrito, por tantos años mirados con abandono, oprimidos y defraudados en sus derechos y hasta excluidos de la mísera condición de hombres”. Y concluyó: “Yo por lo menos no reconozco en el Virrey ni en sus secuaces representación alguna para negociar la suerte de unos pueblos cuyo destino no depende sino de su libre consentimiento, y por esto me creo obligado a conjurar a esas provincias para que en uso de sus naturales derechos expongan su voluntad y decidan libremente el partido que toman en este asunto que tanto interesa a todo americano”
"¿Qué nos faltó para que la utopía venciera a la realidad?
¿Qué derrotó a la utopía? ¿Por qué, con la suficiencia pedante
de los conversos, muchos de los que estuvieron de nuestro lado,
en los días de mayo, traicionan la utopía? ¿Escribo de causas
o escribo de efectos? ¿Escribo de efectos y no describo las
causas? ¿Escribo de causas y no describo los efectos?
Escribo la historia de una carencia, no la carencia de una historia."