DEL DIRECTORIO AL CONSULADO
Aunque muchos opositores habían sido guillotinados, Robespierre quedó políticamente aislado, ya que a partir de las victorias bélicas sostener El Terror no tenía justificación. También había perdido apoyo de grupos radicales como los sans culottes (trabajadores del pueblo llano) debido a la centralización política, a la crisis económica y a que no se aplicaban la Constitución de 1793.
Aprovechando la situación, un grupo de la Convención lo derrocó el 27 de julio de 1794 y fue guillotinado. Robespierre en la guillotina
La Convención Termidoriana, el nuevo grupo político que tomó el poder, dispuso medidas entre las que se destacó la sanción de una Constitución en 1795, que reimplantaba el sufragio restringido (podían votar quienes sabían leer y escribir y pagaban ciertos impuestos), además se creó un poder legislativo bicameral y se instituyó un poder ejecutivo formado por cinco miembros: el Directorio.
Etapas de la Revolución Francesa
El Directorio
La inestabilidad interna debido a los levantamientos de distintos grupos opositores fue el primer desafío para este gobierno, también hubo preocupación por los problemas económicos y la corrupción. Progresivamente el Directorio se apoyó cada vez más en el ejército.
Napoleón Bonaparte fue uno de los miembros del Directorio que adquirió cada vez más popularidad por sus éxitos en la guerra. De hecho en pocos años, Francia había pasado de ser invadida a ser invasora, puse sus tropas avanzaron más allá de sus fronteras.
La burguesía liberal, que quería un gobierno que asegurara los derechos obtenidos con la revolución, acordó con Napoleón Bonaparte un golpe de Estado, que se produjo el 9 de noviembre de 1799, el 18 Brumario. Se iniciaba así la etapa napoleónica que se prolongaría hasta 1815.
Consulado
El nuevo gobierno estaba compuesto por un Poder Legislativo, dividido en cuatro asambleas, el Poder Ejecutivo por tres integrantes. El primer cónsul concentraba toda la autoridad, este puesto era de Napoleón, los otros dos tenían funciones consultivas.
En 1802 Napoleón se convirtió en cónsul vitalicio (vitalicio: Que dura hasta que termine la vida de la persona a la que se refiere), con derecho a elegir su sucesor.
EL IMPERIO NAPOLEÓNICO
Durante el consulado se emprendieron varias reformas. Por un lado, Napoleón con el Papa Pío VII un Concordato (acuerdo) para cerrar la etapa de enfrentamiento con el clero y ganar el apoyo de los católicos franceses.
Por otra parte, en 1804 se sancionó un Código Civil, conocido como Código Napoleónico, en el cual se unificó la legislación y se establecieron principios revolucionarios, como la anulación de los privilegios sociales, la igualdad de los hombres ante la ley y la propiedad privada.
Además, Napoleón reorganizó el cobro de impuestos, fomentó la industria, fundó el Banco de Francia y estabilizó la moneda. Junto con esto fue importante la política educativa, se organizó la universidad y se crearon liceos.
En 1804, una conspiración monárquica, que pareció amenazar la estabilidad lograda, le permitió al Poder Legislativo proponer a Bonaparte como emperador. La propuesta fue ratificada (confirmada) por un plebiscito (consulta popular) cuyo resultado a favor de imperio es abrumador. Napoleón I reestableció los arrestos y el espionaje para frenar cualquier disidencia; la censura controló los periódicos, las obras literarias y la educación. Incluso creó un "catecismo imperial" que amenazaba con la condena eterna a quien desobedeciera al emperador.
Durante este periodo, Napoleón invadió gran parte de Europa, luego de varios triunfos sobre las sucesivas coaliciones enemigas y de forzar a los países más débiles o a los derrotados a integrar alianzas con Francia. Los gobiernos de esos países eran entregados a las parientes de Napoleón, por lo que puede hablarse de una dinastía Bonaparte que controlaba Europa.
Sin embargo, mientras Napoleón triunfaba en el continente, el control de los mares seguía siendo de los británicos. Estos bloqueaban los puertos franceses o inspeccionaban los barcos neutrales para decomisar mercaderías destinadas a Francia, que anunció el bloqueo continental de Gran Bretaña con el objetivo de provocar su ruina económica.
El Código Napoleónico
El código Civil francés (más conocido como Código Napoleónico) reflejaba las ideas racionales y liberales de la Ilustración.
El Código se estableció para un Estado laico que protegía las libertades individuales.
Se ocupaba de los derechos civiles (igualdad de todos los franceses ante la ley), del derecho de familia (matrimonio, divorcio, paternidad, adopción, poder paternal, minoridad, tutela y emancipación) y de la propiedad (adquisición de bienes, sucesiones, donaciones, testamentos, contratos, hipotecas, etc.)
Creaba, además, registros civiles para controlar nacimientos, casamientos y defunciones, de modo que la iglesia ya no podría ejercer el control, en tanto el matrimonio fue considerado un contrato, en lugar de un sacramento. Entre sus disposiciones, se prohibían los gremios, las huelgas, pero se permitía la asociación de los empleadores respondiendo así a los intereses de la burguesía.
Fuente: Historia. Expansión del capitalismo y formación de los Estados nacionales en América Latina. Santillana 2013.
La consagración de Napoleón, óleo sobre lienzo pintado en 1807 por el artista francés Jacques-Louis David.
El Imperio napoleónico fue un Estado imperial creado por el militar francés Napoleón Bonaparte, que en 1804 se hizo coronar emperador de los franceses. Esa coronación llevó a la guerra con varios Estados de Europa, en especial Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia, que querían evitar la expansión francesa. A esas guerras se las denomina guerras napoleónicas o guerras de coalición.
Se lo conoce también como Imperio de Napoleón Bonaparte o Primer imperio francés, y se desarrolló desde 1804 hasta la derrota definitiva de Napoleón en la batalla de Waterloo, en 1815.
Bonaparte deseaba que Francia se convirtiera en la primera potencia europea y utilizó todos los recursos a su alcance para conseguir ese objetivo. En 1810, el Imperio napoleónico alcanzó su máxima expansión, ya que controlaba casi todo el continente europeo. Solo Gran Bretaña, Suecia y Rusia resistían sus intentos hegemónicos.
Entre las principales características del Imperio napoleónico se pueden destacar las siguientes:
Concentró todo el poder en Napoleón Bonaparte que, como emperador, era Jefe del Estado y Jefe de Gobierno. Si bien había un Parlamento bicameral, se limitaba a votar sin debatir los proyectos de ley preparados por un Consejo de Estado, presidido por el emperador. El Poder Judicial estaba a cargo de una Alta Corte Imperial y de diversos tribunales de justicia.
Restableció el orden en Francia luego de la movilización popular y la lucha entre distintas facciones desencadenadas por la Revolución francesa. Uno de los pilares de la política imperial fue la idea de reconciliar a los grupos enfrentados desde 1789 y mantener pacificada a la sociedad francesa. Para lograr ese propósito, se concedió una amnistía o perdón de penas a los emigrados monárquicos.
Difundió por gran parte de Europa algunas de las ideas de la Revolución, en particular las de libertad e igualdad ante la ley.
Actualizó las estrategias bélicas, consiguiendo de esta manera una gran ventaja sobre sus enemigos, que en varias oportunidades se vieron sorprendidos en el campo de batalla.
Se rodeó de Estados satélites, cuyo gobierno fue entregado a parientes de Napoleón: sus hermanos Luis (Holanda), José (España) y Jerónimo (Westfalia), su cuñado Murat (Nápoles) y su hijastro Eugenio (Italia). Otros Estados aliados fueron la Confederación del Rin, la Confederación Helvética y el Gran Ducado de Varsovia.
Se rigió por el Código napoleónico (1804), un código civil que estableció leyes generales de aplicación general, eliminando normas locales y normas referidas a sectores específicos de la sociedad. Su aplicación significó la abolición plena del régimen feudal y la afirmación de la libertad civil, la igualdad ante la ley y la propiedad privada, que beneficiaron a la burguesía. Este código, con sucesivas reformas, es la base de la actual legislación francesa.
Mantuvo buenas relaciones con el Papado, basadas en el Concordato de 1801. El Papa renunció a reclamar las tierras y bienes confiscados por la Revolución Francesa a cambio de que Napoleón reconociera al catolicismo como la religión de la mayoría de los franceses.
Estableció el bloqueo continental (1806), que prohibía a los habitantes del Imperio y de los Estados satélites comprar productos elaborados por las fábricas británicas. Esta medida buscaba crear una crisis en una economía que experimentaba la Revolución Industrial pero no tuvo el efecto esperado.
Creó un sistema educativo regulado por el Estado.
Incentivó la investigación científica y el desarrollo de ramas del saber, como la egiptología. Esta se desarrolló a partir de los restos arqueológicos sustraídos por científicos franceses que acompañaron a Napoleón en su expedición a Egipto (1798-1801).
Hacia 1799 Francia era gobernada por el Directorio, un Poder Ejecutivo de cinco miembros, que era acosado tanto por revolucionarios herederos de los jacobinos como por contrarrevolucionarios que deseaban restaurar la monarquía.
A la inestable situación interna, se sumaba la guerra contra Austria, Prusia y Gran Bretaña, que habían formado una coalición para acabar con la Revolución Francesa y restaurar en el poder a la dinastía de los Borbones.
Napoleón aprovechó la crítica situación para encabezar un golpe de Estado que derrocó al Directorio y lo llevó al poder junto a otros dos dirigentes (Sieyès y Ducos, luego reemplazados por Cambacérès y Lebrún), con quiénes formó el Consulado. Gran parte del pueblo francés apoyó la toma del poder por la fuerza porque creía que Napoleón podría llevar estabilidad política y gloria a la nación francesa.
Pero pronto Napoleón se deshizo de sus socios políticos y concentró en sus manos la totalidad del poder, primero proclamándose cónsul perpetuo y más tarde emperador.
Entre las principales consecuencias de la formación del Imperio napoleónico se encuentran las siguientes:
La conquista de gran cantidad de territorios por parte de Francia, que se transformó en la primera potencia europea y que extendió sus límites más allá de los Alpes y el río Rin.
La modificación de los límites internos del continente europeo, ya que Napoleón decretó la desaparición de Estados muy antiguos, como el Sacro Imperio Romano Germánico, y la creación de otros nuevos, como la Confederación del Rin o el Ducado de Varsovia.
La independencia de Haití (1804), como consecuencia de la decisión de Napoleón de restablecer la esclavitud, abolida por la Convención en 1793. Así, Francia perdió una importante colonia productora de azúcar.
La independencia de varias de las colonias que España tenía en América, propiciada indirectamente por la ocupación francesa de la península ibérica en 1808. Al proceso que contempla la ocupación francesa, la detención del rey Fernando VII y su reemplazo por José Bonaparte, se lo denomina crisis de la monarquía española.
A principios de 1812, el Imperio napoleónico controlaba gran parte del continente europeo. Sin embargo, ese mismo año sufrió varias derrotas, tanto en Rusia como en España y Portugal.
En 1814, una coalición formada por Gran Bretaña, Suecia, Austria, Prusia y Rusia venció a Napoleón, que fue detenido y confinado en la isla de Elba, en el mar Tirreno. Pero pocos meses después logró escapar de su confinamiento y retornar a París, donde fue recibido como un héroe. Reclutó entonces un nuevo ejército, gobernó durante cien días y volvió a enfrentar a sus enemigos. Sin embargo, los ejércitos de Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia derrotaron a Napoleón y su ejército en la batalla de Waterloo, en junio de 1815.
Napoleón fue confinado en la isla de Santa Elena, en el Atlántico sur, donde murió en 1821. Tras su derrota y la ocupación de París por los coaligados, Luis XVIII, hermano de Luis XVI, el rey que había sido decapitado por la Revolución regresó a París y fue coronado rey. De esta manera, la monarquía absoluta fue repuesta en Francia y se inició un período de la historia europea denominado Restauración monárquica, que se extendió hasta 1848.
Bibliografía:
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Woods, Alan. Ascenso y caída de Napoleón Bonaparte. Guadalajara, Omegalfa Biblioteca Libre. 2010.
Fuente: https://enciclopediadehistoria.com/imperio-napoleonico/