Herramientas necesarias: Destornillador, cables SATA (si es necesario), pulsera antiestática (opcional).
Respalda tus datos: Asegúrate de hacer una copia de seguridad de cualquier información importante del disco antiguo.
Apaga la computadora y desconéctala de la corriente.
Desconecta todos los cables y periféricos.
Retira los tornillos o usa los mecanismos de cierre para abrir la carcasa.
Encuentra el disco duro (HDD) o la unidad de estado sólido (SSD) en la placa madre. Generalmente, está conectado a la placa con cables SATA.
Desconecta los cables SATA y de alimentación del disco.
Si el disco está atornillado, retira los tornillos que lo fijan.
Extrae el disco del compartimento.
Coloca el nuevo disco en el mismo compartimento.
Atornilla el disco si es necesario.
Conecta el cable SATA y el cable de alimentación al nuevo disco.
Vuelve a poner la carcasa y atornilla todo en su lugar.
Conecta todos los cables y periféricos nuevamente.
Enciende la computadora.
Si es un disco nuevo, es posible que necesites formatearlo y particionarlo:
En Windows, ve a "Administración de discos" (haz clic derecho en el botón de inicio y selecciona "Administración de discos").
Busca el nuevo disco, haz clic derecho y selecciona "Inicializar disco".
Después, haz clic derecho nuevamente y elige "Nuevo volumen simple" para formatearlo.