Los insecticidas naturales son preparados que se utilizan en agricultura ecológica para luchar contra las plagas de los cultivos.
Estos insecticidas naturales pueden estar hechos a base de extractos de plantas, de microorganismos que matan a las plagas (como algunas bacterias y hongos que se usan en el control biológico), o a base de productos naturales de origen mineral, como el azufre.
El beneficio de usar estos productos reside no solo en el aspecto ambiental (al ser productos naturales no contaminarán el aire, el suelo ni las aguas cercanas -acuíferos o agua de pozos, lagos, estanques…), sino que también hay beneficios directos para las personas.
Hay mucha variedad de insecticidas naturales para el huerto ecológico. La mayoría se pueden comprar en tiendas de jardinería y otras tiendas especializadas, pero algunos también se pueden preparar de forma casera.
Se trata de un aceite mineral autorizado para su uso en agricultura ecológica. El aceite de parafina deja una película protectora cuya alta persistencia asegura su prolongada acción insecticida.
El aceite de parafina está recomendado para controlar pulgón, ácaros (araña-roja, araña-amarilla, etc.), mosca blanca y cochinillas.
Podemos emplearlo en hortalizas, cítricos, frutales de hueso y pepita, olivo, platanera y ornamentales leñosas. Se trata de un aceite mineral autorizado para su uso en agricultura ecológica.
El extracto, las decocciones o el purín de cola de caballo (Equisetum arvense) tiene alto contenido de sílice y azufre, por lo que sirve como bioestimulante para el crecimiento de las plantas y como un repelente contra le pulgón y la araña-roja.
La cola de caballo también tiene propiedades fungicidas y actúa como fungicida polivalente. Además, puede ser utilizado en todo tipo de cultivo.
El extracto de ortiga ("Género Urtica") es un buen fortificante ecológico, estimula el crecimiento de plantones y actúa como insecticida contra el pulgón y como acaricida contra la araña-roja (ácaro). Puede ser empleado en todo tipo de cultivo y también se considera un fungicida natural preventivo.
El ajo (Allium sativum) y la cebolla (Allium cepa) son potentes bactericidas y fungicidas, por lo que los preparados hechos con estas plantas nos ayudarán a prevenir y curar enfermedades producidas por hongos y bacterias. Pero este preparado también es efectivo como insecticida natural contra plagas como pulgones y ácaros.
Para preparar un «spray de ajo y cebolla» casero: mezclamos cinco o seis dientes de ajo machacados con media cebolla grande o una cebolla mediana en trozos y añadimos un litro de agua. Dejamos reposar durante 24 horas. Después, lo hervimos durante 20 minutos a fuego lento y colamos el preparado obtenido. Si lo deseamos podemos añadir algunas guindillas o chiles picantes.
Las piretrinas son una mezcla de compuestos orgánicos naturales presentes naturalmente en algunas flores, como en los crisantemos (Chrysanthemum cinerariaefolium y Chrysanthemum coronarium).
Las piretrinas actúan por contacto, es decir, tienen que entrar en contacto con la plaga y pueden ser usadas para combatir las principales plagas del huerto, como los pulgones, la mosca-blanca, las cochinillas, los trips, las chinches, las orugas y polillas (en fases iniciales). También se consideran acaricidas, con efectos sobre ácaros como la araña roja.
Los bioinsecticidas que llevan piretrinas naturales en su composición están entre los más efectivos y demandados en los cultivos ecológicos, pues son muy efectivos, no dejan residuos en el medio ambiente, ya que sus moléculas son fotosensibles, por lo que se descomponen aproximadamente 24-48h. después de ser expuestas a la luz solar.
Los insecticidas con piretrinas naturales podemos emplearlos en todo tipo de cultivo, incluso en ornamentales y bonsáis.
La solución potásica, es conocida también por jabón potásico o jabón negro. Este producto proviene de un proceso denominado saponificación, que consiste en una reacción química de un cuerpo graso como los aceites naturales y de una base fuerte, en este caso el potasio.
La solución potásica se considera un limpiador agrícola multiusos y se emplea en agricultura ecológica con diferentes propósitos. Además de su acción limpiadora, también actúa como insecticida de contacto y es apta para el control de plagas muy comunes como la mosca blanca, los pulgones y las cochinillas.
Actúa por contacto, reblandeciendo la cutícula de dichas plagas y llegando a asfixiarlos. El jabón potásico es apto para todo tipo de plantas; además, también se considera un fertilizante, pues aporta potasio (K) asimilable por las plantas.
La tierra de diatomeas proviene de algas unicelulares fosilizadas de diversas formas y tamaños, que están compuestas principalmente de dióxido de silicio amorfo.
Debido a su estructura natural, la tierra de diatomeas actúa de forma física y por contacto con un efecto secante.
El empleo de la tierra de diatomeas se ha extendido en la agricultura y ganadería. No obstante, su efectividad aún no está totalmente demostrada y la evidencia científica disponible indica su potencial como insecticida contra plagas de granos almacenados.
Dependiendo del origen de las minas de donde se extrae la tierra diatomeas, además del dióxido de silicio, también puede contener otros minerales como magnesio, sodio, hierro, fósforo, azufre, zinc, manganeso y otros oligoelementos. Podemos utilizarla como abono foliar.
El azufre en polvo o azufre micronizado se usa en el huerto ecológico como fungicida natural contra el oídio y otros hongos comunes. Pero también es eficaz contra plagas, por lo que se usa para repeler insectos en general.
Se puede aplicar espolvoreándolo directamente, aunque se adhiere mejor si se mezcla con algún disolvente líquido específico para este uso. Puedes mezclar el azufre en polvo con un líquido adherente-dispersante, con esos dos líquidos por separado, o bien usar “azufre mojable” y mezclarlo con agua. Debe aplicarse con una temperatura entre 10 y 25 ºC (en días calurosos mejor al atardecer).
El control biológico es el uso de organismos o seres vivos para el control de plagas y enfermedades. Es un método respetuoso con el medio ambiente muy usado en agricultura ecológica.
Este control biológico incluye el uso de plantas repelentes, de insectos que se comen a las plagas, pero también de preparados hechos a base de microorganismos (como bacterias y hongos) que resultan ser patógenos para las plagas y acaban por eliminarlas.
Un ejemplo son los preparados con la bacteria Bacillus thuringiensis, que se utilizan para eliminar plagas de lepidópteros -polillas y mariposas y sus larvas, las orugas- (como la Tuta absoluta, la mariposa de la col…). Es un polvo que contiene miles de colonias de esta bacteria y que se aplica diluido en agua y pulverizado sobre las plantas.
Hay otros insecticidas naturales para el control de plagas con microorganismos. Por ejemplo, el hongo Beauveria bassiana se utiliza para preparar plaguicidas efectivos contra insectos como la mosca blanca, los pulgones, las chinches o el picudo. Y la bacteria Saccharopolyspora spinosa se usa para preparar el conocido Spinosad, contra plagas como la mosca del olivo, los trips o los lepidópteros.
El aceite de neem es un insecticida natural extraído de las semillas de los frutos del árbol del neem (Azadirachta indica), su principio activo es la azadiractina.
En concreto, el aceite de neem es un insecticida cuyo principio activo actúa por contacto directo e ingestión. Inhibe el desarrollo de los estados inmaduros (larvas y pupas), pero a su vez posee un efecto antialimentario, repelente, de confusión sexual e inhibitorio de la oviposición de las hembras.
Es polivalente y está indicado para el control de las principales plagas del huerto, incluyendo pulgón, minadores de hoja, mosca blanca, escarabajos, rosquillas, orugas, trips, polillas, ácaros y cochinillas. Puede ser empleado en todo tipo de cultivo al aire libre o invernadero.
¡¡Atención!!
Si usamos Azufre en la huerta no debemos usar aceite de Neem, porque si se mezclan puede producir reacción fitotóxica.
Se puede usar si se respeta un plazo de 3 semanas o más entre aplicaciones. Si solemos usar el cobre tenemos el mismo problema, aunque en este caso el plazo de seguridad es de 2 semanas.
El Aceite de Neem no es selectivo como en muchos sitios nos hacen creer, afecta a todos los insectos hasta cierto tamaño. Es por ello que solo lo debemos utilizar en caso de necesidad y no de forma continuada.