Vermicompost
El vermicompost (del latín vermis, es decir, gusano), es el producto resultante del proceso de digestión de restos orgánicos que ingieren las lombrices del compost ayudadas por otros microorganismos. Es un material homogéneo, orgánico y oscuro y que es útil como abono para las plantas.
El proceso es posible gracias a las lombrices rojas, que son muy voraces y se han adaptado a consumir una gran diversidad de restos orgánicos. Cuando ingieren los restos de comida, los procesan en su sistema digestivo y los excretan, los convierten en un producto conocido popularmente como humus de lombriz, un producto de altísima calidad como fertilizante.
Un vermicompostador de 53 litros de capacidad con una población completa de lombrices permite gestionar unos cuatro litros de basura a la semana y obtener unos veinte quilos de fertilizante cada año. En la caja se pueden ir tirando restos de cocina como pieles de fruta y verduras, poso del café o pequeñas sobras del plato. En resumen, vermicompostar es reducir los residuos domésticos y al mismo tiempo participar en los ciclos de la vida.