Historia
Hace muchos años, siendo muy niños, llegamos al cementerio católico a depositar los despojos mortales de un compañero de estudio. Al salir, sin entender todavía el insondable misterio de la muerte prematura de nuestro condiscípulo, le preguntamos a nuestro profesor, Luis José Escobar, quien había sido el de la famosa idea de hacer coincidir milimétricamente la portada del Cementerio y la del Hospital. A lo cual nos respondió, después de habernos llevado al centro de la calle y distantes unos cuantos metros de las dos portadas:
“Estamos en el lugar exacto donde se da la más grave confrontación entre la vida y la muerte. Si entramos por la portada del hospital en caso de enfermedad, hay una gran posibilidad de que la vida triunfe sobre la muerte. Pero si ingresamos al cementerio de allí, no lograremos salir, sino al final de los tiempos. Entre la vida y la muerte hay tan solo unos cuantos pasos, contemos”.
El silencio se hizo sepulcral y nadie se aventuró a contarlos, tan solo Alfredo Burbano y Víctor Burbano, quienes eran los sacristanes de la Iglesia en esa época y acompañaban al cura en los sepelios, contestaron: “No se puede contar cuántos pasos hay, porque si los contamos del Hospital hacia el Cementerio, hay la posibilidad de que se nos acerque la muerte más rápido”. Esto causó risa de inmediato, y una voz ronca nos sacó del letargo en que habíamos caído, y nos dijo que, siendo niños, pensábamos en la lejanía de la muerte.
¿Como nace el Hospital?
La obra fue realizada por el sacerdote Francisco Antonio Campo, sacerdote virtuoso que tuvo la parroquia de El Cerrito. El padre Francisco Antonio Campo llegó a nuestro municipio en el año 1881, venía casi que desplazado de una zona donde, por cuestiones políticas, su actividad religiosa era casi imposible. Nuestro terruño había cambiado su radicalismo por el descanso político de sus gentes, por lo que el padre Campo encontró aquí el sitio para su reposo creador. En 1891 adquirió los terrenos que pertenecían a José María Cabal, dueño de la hacienda La Merced, y de la familia Materon, en los cuales había una vieja casa de adobe. En ella, el primero de enero de 1892, fundó un pequeño Hospedero para que sirviera de asilo y casa de beneficencia de todos los pobres desamparados y desvalidos. Ese día lo acompañaron los feligreses en una procesión donde las señoras Eudona Tejada de Burbano y Bertilda de Ruiz organizaron las imágenes del Perpetuo Socorro y la del Santo Arcángel San Rafael, señalando el principio de una transformación que cambiaría la faz del poblado.
El nombre del Hospedero sería San Rafael, como agradecimiento a los favores recibidos, entre ellos el de haber salvado su vida. El Padre Campo dijo: “El Arcángel San Rafael ha sido mi guía y me ha custodiado en la peregrinación de este mundo. Ha sido considerado el enviado de la divinidad para mejorar la salud”.
El primer síndico del Hospital fue el hacendado Agustín Ayalde, dueño del predio La Cruz. El establecimiento de salud quedó anexo a la casa cural y debía ser respetado por el gobierno, es decir, no podía ser expropiado a pesar de que cambiara de orientación política. En un caso extremo, el obispo de Popayán, prelado diocesano, estaba en capacidad de negociar con el gobierno la venta de las instalaciones, con la obligación de repartir el producto de la venta entre los pobres de El Cerrito, Cali y Popayán.
Para 1904, se había construido una casa de dos pisos en el terreno comprado inicialmente para que funcionara el Hospital de caridad, la escuela de niñas y, en la parte alta, el orfelinato. El 12 de octubre de ese mismo año, llegaron las Hermanas de la Caridad, a cuya cabeza se encontraba Sor Luisa Lalanne, para que se colocaran al frente de su magna obra.
Como el hospicio no podía funcionar sin agua, logró que el dueño de la hacienda La Aurora le permitiera sacar agua por medio de una zanja del río Cerrito, para aumentar el caudal del zanjón Cantarrana, que pasaba al pie de su centro de salud.
En el año 1905, el padre Campo es separado de su parroquia y trasladado a Popayán. Sin embargo, se niega a aceptar el nombramiento y se enclaustra en el convento de los redentoristas en Buga. Para reemplazarlo, es nombrado el sacerdote Maximiliano Sanclemente, quien a los pocos días de haber llegado a El Cerrito decide que la propiedad del Hospicio debe pasar a la parroquia y que el nombramiento de la Junta Directiva debía hacerlo el padre Campo. Al darse cuenta de esto, el padre Campo decide regresar a El Cerrito para hacerse nuevamente cargo de su obra de beneficencia y evitar que otros se adueñen de sus sueños.
El Hospital San Rafael fue fundado por el padre Francisco Campo el 13 de octubre de 1913. El padre Campo se destacó por su amor a los desprotegidos y compró lote por lote los terrenos donde hoy se asienta el actual hospital, que ocupa una manzana. La primera construcción fue una edificación de bahareque y ladrillo de barro que posteriormente sufrió un incendio que la destruyó. Con la venta de algunos bienes del padre Campo y la ayuda de los feligreses, se reconstruye su obra como casa de beneficencia, iniciando así la fundación del Hospital San Rafael, a la cual nombra como heredera universal de sus bienes en su testamento final.
Por escritura 73 del 21 de agosto de 1913 se diseñaron los estatutos del Hospicio San Rafael, el cual quedaba conformado por una escuela para niñas, un orfanato, un asilo para ancianos, un socorro para ciegos y atención para enfermos pobres. El lugar del Hospicio estaba donde hoy se encuentra el Colegio Sagrado Corazón y como tal se fundó el 24 de octubre de 1913.
En 1913, se estaba terminando de construir la nueva casa al frente del cementerio, la cual se destinaría a una nueva sección del Hospicio. En 1913, quedó destinada al Hospital San Rafael. Un año antes, se había trasladado de la casa Hospicio al Hospital la imagen de San Rafael para que se colocara en la capilla diseñada allí para tal fin. Se estableció que la celebración de la fiesta de San Rafael sería el día 24 de octubre de cada año, con toda la pompa del caso. De esta celebración se hizo cargo por muchos años la Señora Rosa Elisa Navia de Nieto, quien hacía la procesión de San Rafael con la banda marcial de Bomberos, liderada por el Teniente Luis Muriel, quien se destacaba por el toque del tambor. También la acompañaba la banda musical, cuyo director era el señor Francisco Domínguez Arango, y los acompañantes Arcadio Prieto y Ramón Montoya. En la procesión iban las monjas montadas en una victoria arrastrada por un caballo y guiada por Luis Carlos Rebolledo y Julio Jaramillo. También hacía presencia la persona que manejaba la ambulancia, Aldemar Arango (Pepe).
El Hospital fue manejado por las monjas, quienes hacían caridad a todas las personas que llegaban enfermas a este municipio. Viendo la necesidad que tenían de atender partos, abrieron una sala de maternidad, la cual se dio al servicio en el mes de marzo de 1940, por una Junta Administradora integrada por el Padre Rada, Dr. Arnul Tenorio, Manuel J. Campo, Ciro Castrillón y Graciliano Saavedra.
El padre Campo, en sus predicaciones, decía que uno tenía que ser fuerte, que nada podía turbar la paz del pensamiento. Hacía que todos sus amigos sintieran que había algo de valor en ellos. Miraba siempre el lado bueno de las cosas y hacía realidad el optimismo. Pensaba solamente en lo mejor y trabajaba por lo mejor, teniendo en todos los momentos un semblante alegre y ofreciendo a cada criatura viviente una sonrisa.
El padre Campo celebraba bautizos en la capilla del Hospital y regalaba leche a los niños que bautizaba. Al morir el padre Campo, lo reemplazó el padre Rada, quien continuó con esa actividad. Uno de esos bautizos que todavía se recuerda es el de Apolinario Arango Bolaños (Polo). Él cuenta que el padre salía en su bicicleta donde las señoritas Echeverry a dar catequesis y recorría todo el pueblo en compañía de su acólito. También nos cuenta que el día domingo Polo le vendía al padre el trasnochado y los cuaresmeros que hacían donde las Arango, que todavía viven en el barrio La Estrella.
En 1975 con el Doctor Rodrigo Vallecilla Becerra como Secretario Departamental de Salud, se inicia la construcción del Hospital con un diseño funcional y acorde a las necesidades del momento e inicia un proceso de modernización de las instituciones y dotación de equipos médicos y de oficinas para todas las dependencias. Actualmente se considera como una entidad adscrita al Servicio Nacional de Salud (S.N.S.).
Existe un contrato entre el Servicio Seccional de Salud del Valle y el Hospital San Rafael por medio del cual se forma el Servicio Local de Salud de El Cerrito Valle, de acuerdo a la Ley 12 de 1963 Derecho 3224, con miras a la integración de la población a los servicios de salud que presta el Gobierno Nacional.
En el artículo 9 del Derecho 1944 de 1966, se designa como responsable de prestar servicios de salud a la población de El Cerrito al Hospital San Rafael y se estipula que el Médico Director será libremente nombrado y removido por el Servicio Seccional de Salud del Valle, directamente por el Jefe del Servicio.
La Institución funciona como Hospital Local Nivel 1 dentro del S.N.S. y el Gobierno Colombiano ejerce control fiscal a través de la Contraloría General de la Nación, actualmente pertenece a la Unidad Regional de Palmira.
En el año 1968 se inauguró el área para los servicios de consulta externa, urgencias y la parte administrativa.
El 14 de agosto de 1976 se da al servicio la sala de hospitalización general.
En 1982 se construye el servicio de pensionados y en 1983, se terminan los servicios de lavandería y garaje.
Por acuerdo 013 de junio 14 de 1.994 del Concejo Municipal, el hospital pasó a ser Empresa Social del Estado del orden municipal. Desde esa fecha en adelante, el Hospital San Rafael se ha distinguido por tener diferentes programas asistenciales, los cuales año tras año han logrado alcanzar altas metas que lo catalogan como un hospital próspero y con objetivos claros.
En junio de 1999 Se remodeló e inauguró el área de urgencias. En el año 2002 se termina el bloque de cirugía y obstetricia y se inicia la construcción de la nueva parte administrativa.
En el año 2003 se construyó el área administrativa y se habilitó en el año 2004, y desde el primer trimestre del 2004 este espacio es ocupado por la Secretaría de Salud Municipal, reorganizando el área administrativa.
En el año 2005 se inició la construcción del bloque de Atención Primaria.
Misión
“Somos una Institución Prestadora de Servicios de Salud cuyo objetivo es contribuir al mejoramiento de las condiciones de salud de la población de El Cerrito y su área de influencia, desarrollando un modelo de salud preventivo y predictivo, integral, seguro y humanizado; fundamentado en la atención primaria en salud; con personal altamente calificado y comprometido, con responsabilidad social y gestión ambiental, eficiencia administrativa, integrando la práctica clínica, la educación e investigación y asegurando el manejo transparente de los recursos”.
Visión
“Convertirnos en el año 2027 en una entidad acreditada, líder en la prestación de servicios de salud en el Valle del Cauca, basados en una adecuada gestión clínica, administrativa y ambiental, garantizando calidad y humanización.”
Política de Calidad
“Brindar la prestación de servicios de baja complejidad orientados a satisfacer las necesidades de salud del paciente, su familia y comunidad, promoviendo así el mejoramiento de la calidad de vida con la competencia del talento humano, y la responsabilidad social institucional".
Principios
Transparencia: Los funcionarios del hospital deben cumplir con los deberes y obligaciones a los que se han comprometido con la institución y la sociedad.
Competencia: Los empleados del Hospital San Rafael E.S.E, aplicarán el conocimiento, actitudes y experiencia necesarios en el desempeño de sus funciones; con su único e ineludible compromiso a la defensa de los intereses de la Institución y de la comunidad a la cual, presta sus servicios, por ello se debe tener la suficiente competencia, capacidad y profesionalismo para que le permita presentar informes objetivos, imparciales y alejados de prejuicios que puedan condicionar su ejercicio.
Confidencialidad: Los Empleados deberán respetar el valor y la propiedad de la información que reciben y no divulgar esta sin la debida autorización, a menos que exista una obligación legal o Profesional para hacerlo.
Integridad: Los principios éticos contenidos en el código de ética y buen gobierno son el marco de actuación de los servidores, quienes se comprometen a respetarlos y hacerlos cumplir.
Servicio: Los funcionarios están comprometidos a incrementar la oportunidad en la prestación de los servicios de salud, buscando la satisfacción de los usuarios.
Solidaridad: Los funcionarios contribuyen a mejorar las condiciones de vida a través de la colaboración y el apoyo mutuo.
Equidad: La entidad encamina sus esfuerzos hacia el respeto por los derechos de los demás, dando aplicación a la normatividad con imparcialidad y justicia.
Valores
Responsabilidad: Los funcionarios tienen el compromiso de realizar sus funciones aportando lo mejor de sí mismos, con obligación moral de cumplir con el deber asignado con sabiduría, rectitud y oportunidad.
Lealtad: Los funcionarios se comprometen en forma absoluta con su fidelidad hacia la institución, siendo coherentes con los principios y valores institucionales.
Honestidad: Los funcionarios se caracterizan por su buena conducta, lealtad a la misión institucional e integridad.
Compromiso: Los funcionarios tendrán la capacidad de tomar conciencia y cumplir con una tarea, proyecto o promesa acordada. Este compromiso se refiere no solamente al simple cumplimiento del deber, sino que se trata de ir más allá de ese simple cumplimiento del deber.
Respeto: El servidor del Hospital San Rafael E.S.E, debe ser justo, cuidadoso, respetuoso, amable, culto y considerado, en su relación con los usuarios, con sus jefes, y con sus compañeros. Debe comprender que su condición de empleado institucional implica asumir la más alta y delicada responsabilidad que le encarga la institución para el servicio de la comunidad.
Lema
“Por la Salud que nos merecemos”
Misión
“Somos una Institución Prestadora de Servicios de Salud cuyo objetivo es contribuir al mejoramiento de las condiciones de salud de la población de El Cerrito y su área de influencia, desarrollando un modelo de salud preventivo y predictivo, integral, seguro y humanizado; fundamentado en la atención primaria en salud; con personal altamente calificado y comprometido, con responsabilidad social y gestión ambiental, eficiencia administrativa, integrando la práctica clínica, la educación e investigación y asegurando el manejo transparente de los recursos”.