¿Qué es un microcuento o microrrelato?
Un microcuento es un relato de corta extensión y es capaz de contarnos una historia en muy pocas palabras (200 aproximadamente). Gracias a esto, es más sencillo llamar la atención de los lectores e incluso de las personas que no son muy vivaces a la lectura.
Es cierto que para el buen desarrollo de personaje quizá necesitemos explayarnos en más líneas, sin embargo, el microrrelato puede ser un buen ejercicio para comenzar a construir historias.
Como todos los relatos, el microrrelato posee un INICIO que corresponde a la primera parte de la historia en donde se da a conocer a los personajes que la conforman. Luego está EL NUDO O PROBLEMA, que es el momento donde se desarrollan los sucesos o problemas principales del relato, es decir, el conflicto. Y finalmente, tiene un DESENLACE, que corresponde a la solución del problema que nos permite finalizar la historia.
ALGUNOS EJEMPLOS DE MICRORRELATOS
Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.
Como quien mira por la ventana del bar, miro la ventana. El tipo que me ve desde afuera entra para interpelarme.
–Me gustas.
–Lo mismo digo.
–¿Yo también te gusto?
–Nada de eso, me gusto yo. Me estaba mirando en el reflejo de la ventana.
¿Qué debo considerar al escribir un microrrelato?
Evitar descripciones minuciosas: En el caso de un microrrelato, si nos enfocamos mucho en detallar una situación, haría que la historia perdiera el enfoque y su característica de ser breve y concisa.
Uso de Elipsis: La elipsis es un recurso literario que consiste en la omisión de una o más palabras que, aunque sean necesarias en la construcción gramatical, se sobreentienden por el contexto. Por ejemplo: Pedro compró pan y Daniel compró queso. Aquella oración no está gramaticalmente mal elaborada, pero bien podríamos hacer uso de la elipsis y escribir: Pedro compró pan y Daniel queso. El contexto nos da a entender que Daniel también compró, sin ser necesario incluir la palabra porque la acción queda de manera implícita. Este recurso evita que caigamos en la redundancia de ideas y nos ayuda a construir relatos más breves.
Aprovechar el título: Los títulos deben tener un nombre alusivo al tema, ser parte del relato y darnos indicios de la trama. De por sí, el título de un microrrelato no es tan llamativo, no es que sea el encargado llamar a leer, más que nada, su objetivo también es contar para que el lector comprenda la razón de ese título, justo en el remate de la historia.
Usar pocos personajes (no más de tres): Como es un relato muy breve, el incluir más personajes se hace complejo para el desarrollo de la trama.
Recordar: La introducción en un microcuento es importante para ubicar al lector, pero lo más importante es el final, el cual debe ser sorprendente. Ese es el objetivo principal de un microrrelato.
Lírico ----- Se agrupan los textos en los que el autor expresas sus emociones o sentimientos en verso o en prosa. Ejemplos: Sonetos, baladas, odas.
Dramático ----- Se escribe en formato de diálogo y está destinado a ser representado ante un auditorio. Ejemplos: Hamlet de William Shakespeare o Bodas de Sangre de Federico García Lorca.
Narrativo ------ Su forma de expresión es la narración. Ejemplo: La novela, la epopeya, el cuento. Ejemplo: El señor de las moscas de William Golding (novela), La divina Comedia de Dante Alighieri (epopeya), El gigante egoísta de Oscar Wilde.
TEMA - ARGUMENTO - TRAMA
Para comenzar a escribir, debemos tener claros estos conceptos. Si bien, los tres están conectados, es importante definir cada uno para saber por dónde comenzar a estructurar el relato.
TEMA: Nos referimos al asunto de la historia, por lo general es una palabra o frase breve que expresa una idea clara de lo que queremos.
Ejemplo: Romeo y Julieta de William Shakespeare. El tema es el amor prohibido.
ARGUMENTO: Corresponde al resumen de la historia, nos cuenta de qué trata, pero a grandes rasgos. No debe ser extenso y a diferencia de la sinopsis deberíamos tener más o menos claro el final.
Ejemplo de Romeo y Julieta: Dos jóvenes se enamoran a pesar de que sus familias son rivales. Deciden llevar una relación a escondidas. Sin embargo, la rivalidades de sus seres queridos, los conducen a que una irremediable tragedia.
TRAMA: Corresponde al desarrollo del argumento, a la realización de los acontecimientos de la historia y esto varía según la extensión de nuestro relato. En el caso de los microcuentos, no tenemos mucha extensión para desarrollar personajes o situaciones, pero es importante que, para desarrollar una buena trama, por muy corta que sea, nos basemos en una idea principal. Recordar que no puede haber trama si primero no tenemos un tema.
Se dice que cuando dominas el tipo de narrador, dominas el relato. Es gracias al narrador que logras atraer la atención del lector, pues al conseguir el narrador adecuado, consigues hacer sentir al lector lo que tú deseas que sienta.
Recuerda que el narrador es la figura que sale del escritor (a veces es una especie de alter ego) que cuenta la historia que nosotros creamos, pero dejamos a él o ella a cargo de contar los sucesos de nuestra creación.
Para clasificar un narrador, debemos basarnos en el punto de vista de este ser.
El narrador explica lo que está ocurriendo en base a lo que él va interactúa. Crea o es parte del conflicto y vive en primera mano los embrollos de la narración.
Si queremos utilizar un narrador en primera persona, hay que considerar que solo puede existir lo que entró a la vista o en la conciencia del relator, porque si no, no tendría sentido usarlo. Por ejemplo: El narrador relata que encuentra a un cachorro abandonado, entonces decide llevárselo. Relata sus características físicas y su comportamiento, pero no puede mencionar que el perrito se parece a su u mamá., porque el relato perdería coherencia, haciendo que el lector se pregunte "¿Cómo sabe el aspecto de la mamá del cachorro? ¿No mencionó que el cachorro estaba abandonado? ¿o se llevó consigo al cachorro y dejó abandonada a la madre del perrito?
Ese tipo de preguntas lógicas para el lector, hará que se distraiga y hasta se fastidie. Por es necesario saber qué puede hacer este narrador para no cometer ese tipo de errores.
El narrador en primera persona se divide en dos:
Narrador protagonista: Nos referimos a que la narración de los sucesos recae en el personaje principal de la historia. Es él o ella quien nos va diciendo a los lectores todo lo que percibe sensorialmente, lo cual nos ayuda a conectar con el personaje. Nos describe emociones y nos hace ponernos en su lugar. Cuando está bien logrado este tipo de narrador, podemos hasta sentir que estamos en su mente, ya que muchas veces nos brinda monólogos internos, así como lo hacemos nosotros en la vida real.
En lo personal, siento que este tipo de narrador, queda muy bien en las historias de terror y suspenso, justamente porque nos invita a vivir las emociones juntos.
Narrador testigo: Corresponde a un personaje que participa de la historia y aunque no es el protagonista, nos cuenta lo que vive aquel.
Es un personaje secundario, y aunque interviene en los acontecimientos de la historia, el peso del conflicto y la acción del relato recae sobre otro personaje. Si optamos por utilizar este tipo de narrador, debemos considerar que solo puede explicar los sucesos que ve, pero no puede relatar lo que siente y piensa el protagonista, ya que no está dentro de él, solo es un testigo. Muchas veces este narrador se mantiene al margen de la historia, ni siquiera interviene en ella.
La historia que tanto esperé
Autor: Antonia de la Luna
Emma era la mejor escritora. Decidió dejar su pasión para dedicarse a su familia.
Le pedí que cogiéramos un taller de escritura, pero se negó. Tomé el taller, escribí esperando que retomara algún día.
Pasaron treinta años cuando la encontré comprando mi libro. Tan bella y tierna como siempre. Estaba separada y sus hijos ya adultos.
Me atreví a confesar que mis historias eran para ella. Sonrió coqueta. Le rogué que volviera a escribir, y aceptó darme aquella historia que por tantos años esperé.
Es uno de los narradores menos utilizados, porque es difícil de dominar. Es una variante de la primera persona. Va narrando lo que sucede, se dirige a un tú, lo que hace que el lector se sienta aludido.
¿Te sientes incómodo? ¿asustado? Buscas a los monstruos donde sea: Debajo de tu cama, bajo la mesa, en el baño; incluso detrás de ti. Está bien, pero hagas lo que hagas, ¡no mires arriba! Es que a ellos tampoco les gusta sentirse observados.
Narrador en tercera persona
Es el narrador que no interviene en la historia, ni siquiera existe como personaje. Pero conoce los sucesos a la perfección.
Podemos distinguir dos tipos de narradores en este estilo:
Narrador omnisciente: Se caracteriza por saberlo todo, características físicas de los personajes, sentimientos, pensamientos y sucesos en detalle de principio a fin. Es un ente o una especie de Dios que se sumerge en el interior de todo y nos puede contar incluso aquello que pasó hace muchos años.
Narrador selectivo: Es quien nos explica lo que siente, piensa y padece el protagonista, pero no está enterado de lo que piensan los demás personajes del relato. Tiene el poder de contar la historia desde el punto de vista del protagonista o de un solo personaje del relato.
Caminos diferentes
Autor: Betto Cuellar
— ¡Qué hermoso lugar! Entremos.
— Hoy no. Debemos volver.
— ¿A lo de siempre? ¡Ni muerta!
Ambos se ríen del chiste fortuito y saben que allí deberán despedirse. Ella se interna en el paraíso y él abre los ojos en el automóvil estrellado.