1. Atacar.
Si puedes hacer un movimiento de ataque, ¡hazlo! En la mayoría de los casos ésa es la mejor decisión. Para poder encontrar movimientos de ataque debes mirar la mitad del tablero enemigo y preguntarte: “¿Cómo me puedo mover hacia allí para atacar algo?”
Esta manera de razonar es simple, pero efectiva.
2. Antes de hacer tu jugada, realiza el chequeo anti-blunder a no cometer errores garrafales.
En el nivel principiante e intermedio, y en las partidas de ajedrez rápido (blitz), los errores garrafales son la razón más común para perder la partida. Si consigues evitar los descuidos, tu desempeño y resultados mejorarán dramáticamente. Cuando ya hayas decidido la jugada que vas a realizar, antes de mover las piezas en el tablero, pregúntate: “¿Cuáles movimientos de ataque puede ejecutar mi oponente en mi territorio?“
3. Saber tu plan.
Un plan te brinda el ENFOQUE apropiado porque te evita tener que pensar en cada uno de los movimientos ―sólo tienes que buscar los movimientos que respaldan la realización de tu plan. De esa manera puedes encontrar movimientos rápidamente. En cuanto a las fases de la partida, debemos conocer un plan adecuado para la apertura, un par de planes para el final y una multitud para el medio juego.
4. Mejora tu sistema de pensamiento.
La mayoría de jugadores estudia el ajedrez de diversas fuentes. Esto crea una gran acumulación de información muy diferente que es difícil de aplicar en la práctica. En realidad, esto conduce a una situación donde tu desempeño es muy variable: a veces juegas muy bien y a veces terriblemente mal. Vas por mal camino. No puedes conseguir lo que quieres si tienes resultados tan inestables, por lo que necesitas desarrollar tu algoritmo de pensamiento. Uno único que puedas aplicar todo el tiempo. Con eso llegará la estabilidad y los buenos resultados.
5. Aprendizaje activo.
Cuando estudies ajedrez, debes hacerlo de manera activa, debes poner a trabajar tu cerebro. Por ejemplo, cuando simplemente miras el recorrido de una partida, sin detenerte a pensar (por tu cuenta) en las razones que hay detrás de cada movimiento, estás perdiendo la oportunidad de aprender.
6. Ataque + Aperturas te da un empujón hacia adelante de inmediato.
Supongamos que quieres mejorar tu comprensión estratégica. Esta tarea sin una adecuada guía puede resultar siendo un objetivo muy vago con un resultado final nada claro. En cambio, “Ataque + Aperturas” funcionará con toda seguridad.
Ya hablamos del ataque en la primera regla de oro que presentamos aquí. En cuanto a las aperturas, aprender unas buenas aperturas toma tiempo, pero es una tarea concreta que se puede completar con toda seguridad.
7. Siempre juega a ganar. Lucha hasta el final.
No importa si tu oponente está mejor o peor rankeado que tú. No importa si estás jugando bien o mal en el torneo. ¡SIEMPRE juega a GANAR!
No importa si la posición actual está igualada ―NO acuerdes tablas, ¡sigue jugando! Si realmente está igualado, las tablas llegarán más tarde sin problema. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que tu oponente se quiebre bajo la presión y cometa un error. Carlsen se ha convertido en el número uno del mundo simplemente ganando en posiciones igualadas. ¡Tú debes luchar por lo mismo!
8. Ignora tu nerviosismo. En su lugar, enfócate en tus objetivos y sueños.
Todos los jugadores sienten nervios. Eso es normal. La diferencia es cómo los maneja cada uno. Algunos usan sus nervios para potenciar su desempeño, mientras que otros tristemente son víctimas de los más tontos errores.
¿Cómo puedes neutralizar tu nerviosismo? No existe manera. Sin embargo, sí puedes orientar tus emociones de otra forma, te dirás a ti mismo: “¡Quiero ser campeón!”, “¡Soy el mejor!”, etc. enfocate en lo que quiere. Así es como sus emociones empiezan a trabajar de su parte.
9. Mientras juegas, tu único objetivo es dar lo mejor y hacer jugadas correctas.
Los jugadores se preocupan por perder la partida. Sin embargo, tú no puedes garantizar un resultado concreto del juego sólo el destino lo sabe. Tu trabajo es hacer movimientos correctos. Eso es todo.
10. No reinventes la rueda. Aprovecha las técnicas de los jugadores fuertes.