Sala de 2 años.
Temas:
Juego (acompañar el proceso por el cual aprenden).
Desarrollo:
La importancia del juego.
En la infancia el juego es la forma en que los niños aprenden, comunican, y expresan su mundo interno. Pero además, ayuda a la regulación de sus emociones, se sienten acompañados cuando un adulto está participando activamente, independientemente del tiempo: podemos jugar media hora, que para una infancia pequeña es un momento significativo.
El juego es evolutivo va modificándose, volviéndose más complejo: en primera instancia es solitario para luego volverse social a partir de los 3 años aproximadamente en donde comienzan a compartir juegos con pares, practicando el dar, pedir y respetar ciertas reglas del juego.
Es importante poder compartir diversos juegos con las infancias, dado que esto ayuda a que puedan socializar, utilizando el lenguaje como herramienta que permite expresar sentimientos, gustos, deseos etc. Además compartirlos con cuidadores, lleva a desarrollar el vínculo afectivo, generando sensación de confianza, espacios íntimos de afecto, los cuales ayudan y colaboran con el desarrollo.
Actividades prácticas que colaboran con este encuentro:
Tomarse un momento del día para compartir juegos que le agraden a la infancia que cuidamos.
Prestar especial atención a sus gustos, cómo podemos intervenir en su juego aportando ideas, modalidades de juego ( simbólico, de roles, con reglas)
Habilitar la utilización de libros, apelando a la lectura como un tiempo especial en donde podemos mirarlos y darles un espacio de calidad.
Sala de 3 años.
Temas:
Control de esfínteres.
Desarrollo:
Control de esfínteres:
Se buscará plantear a los padres información con la cual puedan llevar a cabo el acompañamiento del proceso en la adquisición de poder controlar los esfínteres en las infancias. Se abrirá un diálogo dinámico en donde se procederá a explicar las propias ansiedades del adulto cuidador, en donde el énfasis se colocará en poder entender que el proceso es en algunas ocasiones lento, y en otras rápido dependiendo siempre del niño. Se remarcaba tener en cuenta que cada infancia es diferente, y por esto mismo apresurar el camino podría generar retrocesos, miedos y frustraciones que no colaboran con el aprendizaje que se está comenzando a desarrollar.
Se les brindarán actividades prácticas como por ejemplo:
Propiciar el espacio de ensuciado cómo usar masa y que modelen ( esto ayuda a trabajar emocionalmente, y descargar energía modelando la materia etc)
Leer cuentos o audio libros de personajes que estén pasando por el mismo momento.
Por otra parte, invitar a los padres a realizar observaciones sobre sus propios hijos como por ejemplo: si el infante puede distinguir si está sucio, si avisa, si no registra aún, si se quita el pañal, o muestra molestia. Colocar especial énfasis en colocar palabras ante estas situaciones.
Es importante entender que el proceso de control de esfínteres, es complejo por lo cual implica energía, revisión de cómo se siente el adulto ante el acompañamiento de la infancia.
En la misma línea, evitar enojos, frustración, amenazas por parte del adulto ante los accidentes, los cuales son esperables para este momento, están aprendiendo sobre su cuerpo y sobre cómo funciona.
Además, se puede utilizar este proceso para educar a las infancias sobre la ESI. (Educación sexual integral) con lo cual podremos explicar sobre las partes íntimas, y sus respectivos cuidados.