Lama Oleg Sonam Dorje durante la consagración de la stupa.
Bonda, Santa Marta, Colombia. Diciembre 22, 2014
Una Stupa es consagrada no como una estructura, sino como la presencia iluminada de un ser vivo. Durante la ceremonia de consagración, o rabné, los presentes dirigen sus oraciones y centran su meditación, usando visualizaciónes y mantras para invocar las bendiciones de todos los Budas y los maestros iluminados. Los seres se sienten atraídos irresistiblemente por la fuerza de su compasión y se fusionan inseparablemente con el objeto a consagrar. Los participantes tienen cintas de colores conectadas al árbol de la vida. Juntos, los participantes visualizan sus deseos más positivos y poderosos, que se almacenan en el Árbol de la Vida. De esta manera, la Stupa se carga, y comienza a funcionar
Independientemente de su forma o estilo, se dice que una stupa correctamente construida y consagrada ofrece al mundo un lugar lleno de bendiciones y gran refugio espiritual. Establece de forma natural la paz y la armonía, mientras que controla fuerzas negativas, tales como la guerra y la pobreza. Ayuda a prevenir la enfermedad y equilibra las fuerzas de la naturaleza, trayendo buena salud, prosperidad y bienestar para la comunidad y la región circundante.
A medida que se llena de bendiciones, la stupa se empodera y arde con mayor esplendor y magnificencia. Se invocan a los Budas en repetidas ocasiones para que puedan permanecer siempre unidos con la Stupa, trayendo beneficios a todos los seres y siempre irradiando auspiciosamente bienestar, para que todo el que esté en presencia de la Stupa disfrute de buena salud, larga vida y prosperidad, y en última instancia despertar a la espiritualidad completa.