La tradición es un conjunto de costumbres, prácticas o creencias transmitidas de generación en generación dentro de una comunidad, sociedad o cultura. Las tradiciones pueden abarcar distintos aspectos de la vida, como rituales religiosos, festividades, modos de vestir, formas de cocinar, canciones, danzas y otras maneras de conmemorar elementos importantes de la sociedad.
Las tradiciones desempeñan un papel crucial en la construcción de la identidad cultural y social, ya que proporcionan un sentido de continuidad y pertenencia. Ayudan a mantener viva la historia y la herencia cultural de un grupo, así como a reforzar los lazos sociales entre sus miembros.
Existen tradiciones únicas, específicas de una sociedad, y también existen tradiciones compartidas por distintos pueblos que poseen un origen común o que comparten características históricas y culturales. Así, puede hablarse de tradiciones nacionales, como la tradición alemana y la tradición española, pero también de la tradición cristiana o la tradición judía.
Por otro lado, al hablar de que algo o alguien es “tradicional” o “tradicionalista”, queremos decir que se apega o que valora el modo acostumbrado o heredado de hacer las cosas.
René Guénon
La palabra tradición tiene un sentido particular en los escritos del metafísico francés René Guénon. Con ella alude Guénon a contenidos y prácticas trasmitidos durante siglos que mantienen abierta una vía de acceso a la verdad absoluta del hombre y la relación de este con Dios y la creación. Esta Tradición es única para toda la humanidad (Traditio perennis), y se manifiesta de forma superficialmente distinta en los diferentes pueblos y religiones, variando según el contexto, pero manteniendo siempre intacta la parte interior o esotérica que es inalterable e incomunicable (pues precisa de la propia experiencia o iniciación). La cadena se rompe con la época moderna, en la que se pierde (se esconde) la tradición verdadera y solo persisten sucedáneos (a vistas de los no iniciados) que no remiten a ninguna realidad trascendente, pues se trata sólo de manifestaciones físicas reproducibles, y no de realidades interiores que se externalizan a través de múltiples formas, ajustándose a los límites establecidos por la misma tradición.
La visión conservadora de la tradición ve en ella algo que preservar de manera fiel y acrítica. Desde una perspectiva abierta al cambio se aprecia, por el contrario, que la vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse, pudiendo modificar su forma para adaptarse a nuevas circunstancias, sin perder por ello su sentido.
El poeta Vicente Aleixandre destaca esta capacidad creadora de la tradición al escribir en su discurso de recepción del premio Nobel: Tradición y revolución. He ahí dos palabras idénticas.
El término "invención de la tradición", introducido por E. J. Hobsbawm, se refiere a situaciones en las que se introduce una nueva práctica u objeto de una manera que implica una conexión con el pasado que no necesariamente es presente.[22] Se puede crear y promulgar deliberadamente una tradición para el interés personal, comercial, político o interés nacional propio, como se hizo en el África colonial; o puede adoptarse rápidamente en función de un solo evento muy publicitado, en lugar de desarrollarse y extenderse orgánicamente en una población, como en el caso del vestido de novia blanco, que solo se volvió popular después de que la Reina Victoria usara un vestido blanco en su boda con Alberto de Sajonia-Coburgo.[23]
Un ejemplo de una invención de la tradición es la reconstrucción del Palacio de Westminster (ubicación del Parlamento británico) en el Estilo gótico.[22] Del mismo modo, la mayoría de las tradiciones asociadas con la monarquía del Reino Unido, vistas como profundamente arraigadas en la historia, en realidad datan del siglo XIX.[14] Otros ejemplos incluyen la invención de la tradición en África y otras posesiones coloniales por parte de las fuerzas de ocupación.[24] Al requerir legitimidad, el poder colonial a menudo inventaría una "tradición" que podrían usar para legitimar su propia posición. Por ejemplo, una determinada sucesión a un cacicazgo podría ser reconocida por una potencia colonial como tradicional para favorecer a sus propios candidatos para el puesto. A menudo, estas invenciones se basaron en alguna forma de tradición, pero fueron exageradas, distorsionadas o sesgadas hacia una interpretación particular.
Las tradiciones inventadas son un componente central de las culturas nacionales modernas, proporcionando una comunidad de experiencia y promoviendo la identidad nacional unificada propugnada por el nacionalismo.[25] Los ejemplos comunes incluyen días festivos (particularmente aquellos exclusivos de una nación en particular), el canto de himnos nacionales y la cocina nacional tradicional (véase plato nacional). Los expatriados y las comunidades de inmigrantes pueden continuar practicando las tradiciones nacionales de su país de origen.