El día 6 de enero se celebra en varios países del mundo el Día de Reyes, para conmemorar la adoración del Niño Jesús por parte de los tres reyes magos, provenientes del Oriente para rendir honores y traer presentes al recién nacido.
Las tradiciones asociadas al Día de Reyes varían en diferentes regiones. Una costumbre común es la elaboración y participación en la conocida Rosca de Reyes, un pan dulce en forma de anillo adornado con frutas cristalizadas que simbolizan las joyas de los Reyes Magos. Dentro de la rosca, se esconde una pequeña figura que representa al niño Jesús. Aquel que encuentre esta figura al cortar su porción de rosca se convierte en el "padrino" o "madrina" del niño Jesús en la celebración del Día de la Candelaria, que tiene lugar el 2 de febrero.
La palabra "mago" proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote, refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios que estudiaban las estrellas, en su deseo de buscar a Dios.
Melchor, Gaspar y Baltasar fueron los tres reyes Magos que vinieron de tierras lejanas a entregar ricos presentes como oro, incienso y mirra, para homenajear al rey de reyes: Jesús de Nazaret.
1. Oro: El oro es un regalo asociado con la realeza y la riqueza. Al ofrecer oro a Jesús, los Reyes Magos reconocieron su naturaleza real y su papel como el Rey de reyes. Este regalo resalta la majestuosidad y la autoridad divina de Jesús.
2. Incienso: El incienso tiene una fuerte conexión con lo espiritual y lo divino. Era utilizado en ceremonias religiosas como símbolo de adoración y conexión con lo celestial. El regalo de incienso por parte de los Reyes Magos simboliza la divinidad de Jesús y su papel como Sumo Sacerdote, intermediario entre Dios y la humanidad.
3. Mirra: La mirra es una resina con propiedades aromáticas y medicinales, pero también era utilizada en rituales de embalsamamiento en el mundo antiguo. El regalo de mirra a Jesús apunta simbólicamente a su futura muerte y sacrificio por la humanidad. Este regalo hace referencia a que Jesús vino al mundo no solo como un rey y un líder espiritual, sino también como el Salvador que sacrificaría su vida por el perdón de los pecados.