El trabajar desde casa conlleva una serie de efectos que no todo el mundo vive por igual y que pueden tener ciertas repercusiones a varios niveles, entre ellos, psicológico. Por ello, en este artículo vamos a explorar las partes positivas y las negativas del teletrabajo, así como 5 consejos psicológicos para trabajar desde casa de un modo que resulte viable y no genere desgaste.
Muchas personas han buscado consejos psicológicos para trabajar desde casa, a raíz de esta situación, y es que, en no pocos casos, ha sido un cambio totalmente drástico que ha modificado por completo las rutinas de las personas, y esto ha provocado una serie de efectos en las personas a nivel psicológico. Algunos de ellos han sido de carácter positivo, mientras que otros en cambio han supuesto un cambio a peor. El primer caso no implica ningún problema, pero en el segundo es conveniente buscar alternativas para mejorar.
Establecer rutinas. Para mantener una estabilidad mental idónea es muy recomendable mantener una serie de rutinas aunque estemos trabajando desde la comodidad de nuestra casa. Al igual que cuando teníamos que ir a la oficina o al centro laboral del tipo que fuese, debemos proceder con las mismas acciones antes de comenzar la jornada de trabajo, y esto incluye las rutinas de aseo, el desayuno (suponiendo que el trabajo sea en turno de mañana) y la vestimenta.
Disponer de un espacio de trabajo confortable. Hemos de tener en cuenta que vamos a pasar muchas horas sentados en ella, a lo largo de muchos días y siempre que sea posible, hacer una pequeña inversión para obtener una silla de escritorio, si no tenemos una, puesto que el utilizar otros asientos muy probablemente acabará derivando en dolores musculares, tensión y por ende efectos psicológicos como mal humor, o incluso sintomatología ansioso depresiva, debido a la incomodidad prolongada en el tiempo. No trabajar desde el sofá o desde la cama es otro de los consejos.
Desconexión digital. para evitar posibles perjuicios a nivel psicológico (estrés o ansiedad, entre otros), debemos ser tajantes a la hora de establecer un horario de trabajo claro y no extralimitarnos, por lo que, una vez acabada la jornada laboral, y al igual que ocurriría si estuviéramos en la oficina y nos fuéramos a casa, ha de terminarse la actividad relacionada con el trabajo. Si entramos en la dinámica de alargar la jornada o realizar tareas en horas que no corresponden, estaremos sentando un peligroso precedente.
Si no generamos una desconexión una vez hayamos concluido nuestra jornada laboral, correremos el riesgo de diluir la frontera entre la parte de trabajo y la de ocio y vida privada en general, teniendo la sensación constante de no abandonar el puesto de trabajo, con el correspondiente desgaste a nivel mental que eso va a generarnos. De ahí la importancia de cumplir con unos horarios de manera estricta, salvo causas de fuerza mayor en algún momento puntual.
Evitar los distractores. Uno de los grandes peligros del teletrabajo es la enorme cantidad de distractores con los que contamos en casa. Desde el propio ordenador, las aplicaciones del teléfono móvil, las visitas a la cocina, etc. Por supuesto, si además hay otras personas en casa, especialmente niños, la situación se vuelve todavía más incontrolable, por lo que será importante establecer ciertos límites.
Eliminar distractores, y para ello podemos valernos de sencillos trucos. Por ejemplo, si no podemos evitar mirar el teléfono cada pocos minutos para comprobar si tenemos nuevas notificaciones, lo mejor que podemos hacer es dejarlo en otra habitación para así no caer en la tentación. También podemos establecer unos horarios específicos para los descansos y para almorzar, de manera que no perdamos el tiempo con continuos asaltos a la cafetera o a la nevera.
Salir de casa. Se trata, de salir de casa al menos un rato todos los días. Y es que, cuando unificamos el lugar en el que vivimos con el que trabajamos, corremos el riesgo de caer en un aislamiento extremo que puede pasarnos factura a nivel psicológico.
Cuando acabemos la jornada o bien en alguno de los descansos que hagamos, de manera que podamos recibir luz solar (imprescindible para generar vitamina D), respirar aire fresco, caminar y además ver y relacionarnos con otras personas. Son una serie de elementos imprescindibles para mantener un buen estado físico y mental, y podemos obtenerlos simplemente con salir a la calle.
Fuente: Prevención Integral.