El arte no debe ni puede ser un artículo de lujo, por ello, aquí podrás encontrar numerosas propuetas de mi arte a un precio muy asequible. La misma esencia, el mismo amor, pero puedes elegir el tamaño, la calidad del papel, el borde perimetral e incluso la enmarcación en blanco, negro o madera.
Llena tu casa de luz, de color, de energía y sueña cada día con todo aquello que has venido a hacer aquí bajo la luz de un Crepi.
Técnica: arte digital.
No importa que no sepamos nuestros nombres, ni dónde vivimos o con quién. No importa que tengamos un número de likes por hora, un número límite para seguir, incluso, un número de caracteres para expresarnos. No importa que entre nosotros solo haya una pantalla sin contacto humano. Más allá de todo ello, la humanidad pervive y, por encima de todas las distancias y requisitos, somos comunidad. Nos animamos, nos alegramos de los logros de los otros, nos apoyamos y, sobre todo, nos comunicamos en armoniosa complicidad. Más allá de la distancia o, sin importarnos ella, nos sentimos cerca porque conseguimos cada día que explote el corazón de alguien al sentirse envuelto de colores. Y esto es, simplemente, humanidad.
Técnica: arte digital.
¿Para qué pinto?
La pintura figurativa más antigua de la humanidad está datada hace unos 40.000 mil años, en una cueva de la isla de Borneo. La necesidad humana de comunicarse a través del arte es tan antigua como la propia especie. Al pintar exponemos al mundo un trocito de nosotros mismos, da igual su motivación: una necesidad de mostrar la realidad a través de nuestros ojos, una emoción, un sentimiento…
Si viviera en una isla desierta, también pintaría, pero solo porque tendría la esperanza de que, algún día, alguien como tú podría disfrutar de aquello que había creado; pinto porque estaría pensando en comunicarme contigo a través del tiempo.
Pinto para ti.
Pinto para que despiertes a las siete de la mañana cuando entres al salón y te saluden mis colores con alegría, con fuerza, con la ilusión y la esperanza de un nuevo día. Pinto para agradecerte que compartimos este momento y este espacio de vida.
Pinto porque, como muestra mi cuadro, no importa si vivimos en un bloque de ladrillo rojizo, o en uno de mármol o en una exclusiva vivienda minimalista blanca; no importa nuestra condición social, el arte siempre se abre paso y triunfa en nuestras vidas porque nos enseña a vivir conectados, porque nos despierta al mundo y a nosotros mismos.
Por si tenías alguna duda, te dedico este cuadro, porque pinto para ti, para aquellos que me seguís, para aquellos que apreciáis mi obras y para aquellos que no las entienden o no les gusta. Por vosotros y para vosotros, pinto.
Técnica: arte digital.
¿Cuál es tu estación del año preferida?
Aún estamos en primavera, cuando el cielo vibra, de azul; las nubes, de blanco y la tierra se pierde entre los colores de la hierba y las flores.
Mi estación del año favorita es azul, no el azul cían, ni el azul marino, ni ningún otro azul que podamos imaginar; es un azul real, el del cielo, ese azul en el que se pierde la mirada y se hunden los ojos buscando el tono que no existe, porque es una sensación de profundidad, de caricia de algodón, de emoción.
¿Cuál es tu color favorito?
Mi color favorito es primavera, pero no la real, sino la que soñamos cuando la lluvia y el frío nos atenaza; la que esperamos en invierno; la que deseamos como una ilusión inefable.
Mi color favorito es primavera, porque ese color huele a flor, a colores tenues y suaves, superpuestos y mezclados en mil esencias de infancia, de felicidad, de ilusión, de vida…
¿Cuál es tu recuerdo más bello?
Mi recuerdo más bello es la belleza de lo que recuerdo como el recuerdo más bello. Mi recuerdo más bello no es un recuerdo; es el deseo de un recuerdo de color primavera y estación azul.
En este cuadro, te presento mi color favorito: la primavera; mi estación favorita: los colores que llevan al azul; y mi recuerdo más bello: el recuerdo de lo que deseo recordar.
Serie recuerdos de infancia.
Técnica: arte digital.
El verano es como una caricia de vibrantes azules que se tornan lilas y morados en el atardecer tras los largos días de amarillo, naranja y rojo.
No hay color que no hable del verano pues todos lo visten.
Según la PNL, esto es, la Programación Neurolingüística, los seres humanos damos prioridad a uno o dos sentidos respecto a otros. Así, podemos ser visuales y entonces nos volvemos locos colocando la ropa por colores, transportando a clase miles de rotuladores para subrayar, poner títulos o simplemente dibujar y aprendemos por los ojos. Lo que no sé es si nos enamoramos también por los ojos, de eso no he leído nada. Los auditivos se estudian la lección diciéndola en voz alta o, simplemente, escuchando con atención. Los kinésicos son líderes natos y los olfativos se vuelven enólogos.
No sé que diría la PNL de mí, porque yo veo el verano en colores, en millones de colores, donde baila frívola la música de la poesía, que huele a tierra, a adolescencia, a primer beso y a felicidad.
No sé que dirían si supieran que yo puedo sentir su caricia, que lo espero todo el año como el primer amor de juventud, mientras él se escapa como si casi no hubiera existido con la promesa de volver a abrazarme.
Técnica: arte digital.
Dedicado a todas las mujeres que aman.
La expresión latina “horror vacui” significa literalmente horror al vacío. A lo largo de la historia y las culturas se ha ido adaptando: en la física de Aristóteles, la naturaleza tenía horror al vacío; durante el Barroco, la exageración y la abundancia decorativa se usaba para superar el desengaño y el pesimismo; en la cultura Nazca, no dejaban ningún espacio de sus cerámicas sin pintar o decorar.
¿Alguna vez os ha pasado, que habéis salido con los vaqueros viejos, los pelos tiesos y la cara hecha un cuadro y os habéis encontrado con esa señora perfecta a la que no le falta un detalle?
Y, en ese momento, piensas: ¡qué bien va! y, al mismo tiempo, ¡qué pereza tanto horror vacui! Madre mía, ¡qué tacones, qué pendientes tan largos y pesados, el maquillaje, las uñas que le impiden abrir el bolso!
Somos la generación de las zapatillas y, al mismo tiempo, la generación del horror vacui, porque da igual que no seamos la señora perfecta, nos exigimos el roto perfecto en el pantalón, la decoración minimalista perfecta y no sé si sabemos quiénes somos o simplemente quiénes dice la sociedad que debemos ser, qué nos gusta y qué es lo que nos debería gustar.
Hoy me presento en mi propio horror vacui, porque mi mente está llena de horror vacui. ¿Dejamos la mente en blanco o siempre está llena? ¿Miramos al viento o el viento nos arrastra? Con mi cara maquillada, mis pendientes pesados y mis cavilaciones, pero sobre todo con mi vida social, eso que se requiere tanto, esos cuadrados irregulares de colores que salen de mi sonrisa. Mi gargantilla en el pecho y mi yo estándar, listo para ser comercializado. Me doy Horror vacui y me busco. Avísame si me encuentras.
Técnica: arte digital.
Desde el mismo momento en el que nacen, unos se encuentran una vida en continua escalada, sin descanso, sin tregua, como si cada instante de su vida fuera una competición de alto nivel.
Otros simplemente ven pasar la vida por una ventana traslúcida, esperando a que ella los lleve a alguna parte. Esperan que el tren venga a buscarlos a casa y les ofrezca el billete gratis.
Sin duda, prefiero escalar cada instante, sudar cada minuto, esforzarme por cada respiración porque eso me recuerda el valor de cada día, el valor de cada color y de cada olor.
Unos ascienden solos, otros, simplemente pasan la vida solos.
También están los que buscan, sin descanso, su círculo perfecto. No sé si tú eres perfecto, pero eres, sin duda, mi círculo. Tal vez, el destino, tal vez, la casualidad te trajo a mí.
Subir, bajar, llorar o reír, mejor si estoy contigo, mejor, si estás conmigo.
En las olas de la vida no esperes que la ventana se abra sola, no esperes el círculo perfecto, simplemente abre tú la ventana y sal, ama tú a tu círculo y todo vendrá rodado.
Técnica: arte digital.
Con este cuadro cierro mi trilogía dedicada a esta que soy yo.
“Una imagen vale más que mil palabras”, cierto; tan cierto que convierte el arte en magia; cada uno puede mirar y ver algo distinto.
A lo largo de los años, he ido creando mi propio lenguaje con formas y colores, llevada por mi pasión por las palabras y los códigos, pero, eso no impide que, más allá de mi mirada, de mi inspiración o de mis explicaciones bajo el lienzo, cada uno vea, mire y, sobre todo, sienta algo distinto. Ahí radica la condición humana, somos tan diferentes y tan parecidos...
Hoy día todo viene prefabricado, las plantillas de nuestros post, historias..., incluso nos dicen que es mejor tener una página de Instagram atractiva. Estuve a punto de caer en la tentación, pero, más allá de lo establecido, está la libertad: sinónimo de artista.
Podía haber elegido solo un estilo de cuadros o solo una técnica y construir un único yo, pero yo soy una multitud de yo y cada momento, cada emoción y cada sentimiento grita libertad: surrealismo, texturas, geométricos, expresionismo... Por eso, hoy soy un otro yo, un yo que no conocíais aún, un yo que flota a veces en estos colores y formas, pero que vive en todos, como cada respiración, que nos mantiene vivos, aunque nunca respiremos el mismo aire.
Y yo me pregunto ¿qué soy? ¿Caos o simplemente humanidad?
Técnica: arte digital.
La vida es demasiado importante como para dejarla en nuestras manos, por eso, nuestras funciones vitales dependen de nuestro cerebro primitivo, el reptiliano.
Mi parte consciente respira buscando la magia de mi otro yo, del yo artista, del que no piensa aunque crea que piensa, porque solo sabe sentir.
Mi parte consciente ansia encontrarse con la pintura, donde habita la naturaleza: la playa tranquila cuando aún no hay nadie, ni siquiera el sol; el bosque fresco donde el verde se convierte en sonidos, caricias y olores; el desierto ardiente de nuestras pasiones…
Hoy me he dejado llevar por formas primitivas, como los dólmenes, que simbolizan nuestra esencia primitiva en todas las facetas de nuestra vida: verde, nuestra necesidad de naturaleza; beis, como la tierra seca, como la arena donde viajan las olas, como el desierto donde se oculta la vida, como la piel de algunos de nosotros; marrón como la piel de otros, como la tierra fértil, como la arcilla mojada, como el barro que se moldea y crea; el naranja, como el más profundo yo que se funde en ti.
El cuadrado negro, el enigma que gobierna el universo que rige todo el cuadro, pero que se mantiene oculto por la ausencia de luz.
Los círculos de colores son las certezas inciertas, la ciencia que va descubriendo torpemente solo un microscópico sentido de lo que no tiene sentido y, por encima de todo, los cuadrados, círculos, triángulos sin color que se revelan como nuestra vida sensible. Tan solo un triángulo amarillo a la izquierda, un rayo de sol que nos anuncia un nuevo día, un nuevo amanecer tras el anterior y que nos brinda la oportunidad de volver a buscarnos en los colores, en nuestro instinto primitivo.
Homo sapiens, la especie con más éxito del planeta, con sus debilidad y su visión emocional del entorno se asoma a este cuadro vestido de rojo, en el centro de la Naturaleza.
Homo sapiens, capaz de relegar a sus necesidades y dominio las extensiones verdes del planeta, de mimetizarse con ella en algunos casos en forma de naranja, convirtiéndola en su negocio y devastándola otras.
Homo sapiens, angelical y de blanco, conquista los cielos y se asoma ya al espacio.
Perdido en su grandeza, a veces olvida que lo único importante aún no le pertenece, su propia vida. Por ello, el negro no aparece en este cuadro bajo el dominio humano, más bien, unas ligeras líneas en la capa superior nos recuerda, como Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre que todos somos iguales ante la muerte.
Parece un tópico, todas las primaveras parecen iguales: flores, color, cálida brisa…
Pero no es cierto, cada primavera viste su alma con sutiles diferencias en la tonalidad de sus ropajes, en la caricia de sus aromas, cada primavera, como cada amante besa y acaricia distinto. Abre tus ojos y siente la pasión de esta nueva y única primavera.
Técnica: arte digital.
Cuando entramos en el mundo virtual, el mundo real se desvanece y no sabemos si es de día o de noche, si estamos al sur o al norte. La mágica sensación de estar conectados en millones de imágenes que alimentan nuestra necesidad visual se vuelve una tentación, una adicción… Nos separa de la realidad, nos aleja de nuestros amigos reales, de la naturaleza verdadera y, si somos adolescentes, puede llevarnos a la soledad…
Pero no nos equivoquemos, el mundo virtual es mucho más que una adicción a los vídeos de gatitos.
¿Se pueden entablar relaciones reales? Para mi sorpresa, he conectado con algunos de vosotros, mi comunidad, desde un plano tan profundo como el que tengo con mis mejores amigos en la realidad.
¿Se puede aprender? Gracias porque vuestros trabajos me inspiran cada día, me animan a seguir pintando, a seguir luchando…
¿Se puede? Sí, sin duda, se puede complementar la belleza de la realidad del amor de los seres que viven con nosotros con el cariño de aquellos que compartimos experiencias y vivencias en nuestros cuadros, comentarios y MD.
En el cuadro de hoy, el sol aparece en la parte inferior del cuadro porque en el mundo digital todo es posible y la luna no brilla, sino que alberga la noche, las nubes, las actividades diarias, en definitiva, la vida, se muestra con sutiles colores y pinceladas digitales. Pero no importan los píxeles, porque siempre, detrás de cada imagen, estáis vosotros, un ser humano real, con quien compartir y sentir esta experiencia real que es la vida.
Técnica: arte digital.
Nunca me habían interesado las redes sociales más allá de que eran plataformas que debía estudiar y vigilar, pues, impedían que mis alumnos estudiaran.
Pero durante este invierno, estuve muy enferma. Llegó un momento en el que me dijeron, afortunadamente por error, que no me quedaba mucho de vida. Ahora estoy en camino de recuperar mi vida, pues, por fin, averiguaron lo que me pasaba y volveré pronto a ser la de siempre.
En ese camino hacia la muerte, decidí abrir esta cuenta y recoger para mis hijos las fotos de mis obras y las historias que los motivaron. Fui pidiendo durante semanas fotos de los cuadros que ya no tenía en mi poder. Mientras escribía la historia de mis cuadros y de mi vida emocional al pintarlos, me di cuenta de que me olvidaba de que no sabía si mañana seguiría siendo mañana. Y eso me aliviaba.
Me habéis acompañado en este viaje hacia la vida con vuestra atención, vuestros comentarios, incluso, vuestro cariño digital.
Ya hace algunas semanas que he vuelto a pintar de verdad, hace algunas semanas que no sé cuándo moriré, como el resto de los mortales, pero, al mismo tiempo, no olvido que no saberlo no quiere decir que seamos eternos, simplemente, no hay un límite preciso.
Vivir el instante habla de ese proceso mental de superación, de los amarillos de la vida, la enfermedad, del morado, la amistad, del rojo, el amor de mi familia, el verde, la naturaleza que nos impulsa a seguir adelante, a luchar aunque digan que no hay esperanza y el deseo siempre continuo de vivir, las rayas más allá del círculo de mi interior que hablan de mis deseos para ese futuro que parecía no iba a existir.
Tanto “mundo digital” como “vivir el instante” hablan de mi resurrección.
Hoy dedico mi cuadro a David Burne, quien, gracias a su libro Sentirse bien, ha ayudado a millones de personas, pues, consiguió explicarnos de un modo sencillo y ameno qué rige nuestros pensamientos y qué nos lleva a la depresión o a la felicidad. Independientemente de lo que haya en nuestra vida, incluso, aunque esté llena de cosas maravillosas, que trato de representar a través de las pinceladas de colores, es nuestra visión de la realidad la que determinará cómo nos vemos a nosotros mismos, a los demás y a la realidad que nos rodea. El lápiz negro que lo tacha todo es como las distorsiones cognitivas que todos cometemos. Una distorsión cognitiva es una manera distorsionada de ver la realidad. Burne determinó que había diez principales distorsiones que todos cometemos y que nos pueden llevar a la depresión; por ejemplo, la distorsión todo o nada; cuando algo nos sale mal y pensamos que todo va mal. O la etiquetación errónea, por ejemplo, cuando nos enfadamos con alguien e inmediatamente lo etiquetamos: “este es idiota”.
Me gustaría lanzar un mensaje positivo con esta obra. Nuestra vida está plagada de colores preciosos y perfectos y no debemos centrarnos en detalles que emborronen nuestra vida ni la de aquellos que nos rodean, porque solo vivimos una vida, breve e intensa. Feliz vida
Aunque creamos que vemos la realidad tal cual es, no es así. Vivimos en una realidad virtual, donde lo importante no es necesariamente lo importante; donde las hojas pueden ser solo una pincelada inclinada que se desvanece al acercarnos al cuadro, porque nuestro cerebro construye la realidad.
La felicidad no viene con un cheque debajo del brazo, ni siquiera teniéndolo todo se es necesariamente feliz, porque la felicidad no se tiene, sino que se construye, se alimenta, se cuida e incluso puede crecer cada día. La felicidad no es un paquete que te llega, la felicidad está dentro de ti, en tu manera de mirar el mundo, en tus pensamientos, en tus sentimientos.
En mi mundo, hay personas que son círculos verdes, porque son sinceras, naturales, personas que nos salvan y hay personas que son círculos negros que nos persiguen con su envidia y su maldad…
En mi mundo, hay triángulos amarillos que nos enferman y rojos que nos devoran, pero los escudos cuadrados los neutralizan.
Nunca debemos dejar de luchar, nunca debemos dejar de mostrar la luz ante la oscuridad porque siempre hay una ola de esperanza que cruza el cuadro de nuestra vida, solo debemos extender la mano y alcanzarla.
Este cuadro de arte narrado, recrea la escena casi final de “Bodas de sangre” de Federico García Lorca. En ella, el Novio persigue a su ya mujer en la noche de bodas porque ha huido con su ex-novio (Leonardo), quien ya se había casado con otra.
La luna, personaje activo, guía al novio en su persecución. Bajo la luna, a la izquierda se recrean los campos de cultivo en diversos colores. Tanto la luna como el cielo lucen grises de noche y anticipo de la muerte.
Los dos círculos cruzados por la línea negra gruesa es el destino de los amantes. Se encuadran sobre un cuadrado rojo, la sangre que se derramará por culpa de su pasión prohibida. Los dos hombre se baten y se matan. El novio es el círculo más pequeño naranja porque va guiado por la luz de la luna, casi poseído e iluminado por ella.
El fondo azul de la parte inferior es un resto de la ilusión que guiaba a los amantes antes de ser sorprendidos.
Las líneas onduladas hablan del dinamismo de la escena, de los pensamientos emocionales que dominan a los protagonistas. El novio guiado por los celos y el amor a la novia. La novia guiada por la pasión por su ex-novio. El ex-novio, ya casado con otra, no soporta que su ex-novia pertenezca a otro y le pide que se fugue con él.
“Bodas de sangre” es una obra de teatro universal del poeta español Federico García Lorca, cargada de simbolismo.
Vista aérea de dos enamorados, sus cabezas son los círculos inferiores, el triángulo, sus cuerpos entrelazados, alrededor de los cuales se expanden dos toallas de colores revueltas. El gran círculo enmarca la arena y, al fondo, un paisaje colorido teñido por un azul que confunde el mar y el cielo.
En esta obra se explora la universalidad del flamenco que se traslada a las formas más simples: círculos, triángulos y líneas rectas y curvas. A la derecha el guitarrista y a la izquierda la bailaora rodeada de un intenso fluido de color en movimiento que simula su arte. El fondo azul por su simbología de eternidad que abraza el sentimiento más profundo de la música y los movimientos de la bailaora.