En realidad todos mis cuadros son abstractos, pero los geométricos reproducen un lenguaje pictórico traducible como si se tratada de trasladar un texto de un idioma a otro.
Sin embargo, estos cuadros que recojo aquí, son aquellos en donde dejo fluir mis sensaciones, mis recuerdos, mis emociones sobre el lienzo con todo mi amor, con toda mi alma, donde no existen idiomas, solo luz, emoción y color.
Técnica mixta. Acrílico. Lienzo con bastidor. Año de creación: 2021. 100cmx80cm.
¿Cómo se pinta un recuerdo? ¿cómo se pinta lo etéreo? A veces es como si el recuerdo no tuviera forma, como si solo fuera una esencia de color que flota sobre mi alma.
Hoy recuerdo la caricia de la hierba verde, húmeda, junto al olor a tierra mojada. Mi cuerpo tumbado sobre ella parece mezclarse y hacerse esencia. Y en esa esencia vuelvo a la niñez, donde los trigales amarillos, dorados y brillantes vibran al son del viento como una melodía armoniosa y fresca.
La tierra seca, la tierra marrón, la tierra arcillosa, como aquella vez, en que llegaron las máquinas ruidosas y enigmáticas para hacer un pozo y extrajeron cilindros naranjas de arcilla, suave y húmeda.
¿Cómo se pinta la suavidad de la espiga y sus punzantes agujas? ¿Cómo se pinta los surcos que deja el recuerdo en mi pupila?
Y más allá, al fondo de la estancia de mi recuerdo, donde casi ya no encuentro mi alma, fluyen los eternos azules, mezclados de rojo y plata, sangre y luna, hasta el punto de confundirse en un millón de colores y en ninguno.
¿Cómo se pinta un recuerdo? ¿Cómo se pinta algo que ni siquiera tiene nombre?
Tu casa es tu refugio de paz, de descanso, de armonía, donde se gestan los sueños y se construyen los más bellos recuerdos.
Viste tu casa con uno de mis cuadros abstractos y podrás sentir la energía positiva y el amor con los que fueron pintados.
Técnica: acuarela. Tamaño: 28,5cm x 40cm.
Técnica: acuarela. Tamaño: 28,5cmx40cm.
La foresta nos impide ver el camino. Aparece ante nosotros llena de exuberancia y color, pero es solo un engaño. Nos perdemos en la foresta de nuestros pensamientos futuros, mañana, mañana y dejamos el hoy flotando en el limbo del qué vendrá.
Nos perdemos en la foresta, mientras se difumina al fondo un bellísimo paisaje, que nos tapa una simple gotita: aquello que nos salió mal, el comentario desagradable…
Aquí la foresta se enreda en nuestro día a día impidiéndonos caminar, vivir y ni siquiera vemos que nosotros pintamos con acuarela y ceras nuestra propia foresta cada día, cada instante, con nuestros pensamientos, con nuestros actos, con nuestro amor y desamor.
Mira tus pasos y siente cómo creas tu propio camino, te espero en el prado.
Técnica mixta. Dimensiones: 22,5cmx30cm.
Bajo el tenue calor de las mantas tras una ducha reconfortante, nos perdemos en las preocupaciones banales, manchando la calidez de nuestra paz. Olvidamos que nos nos han bombardeado, que la lista de la compra es una bendición, que tenemos lavadora y un coche que poder lavar.
Nuestro cerebro diferencial se pierde en el detalle que nos falta sin ser capaz de agradecer el rosa de nuestras vidas y tiñe y ensucia la dulzura de todo aquello que nos rodea y solo nos queda volver a abrazar los árboles para sentir de nuevo a donde pertenecemos, al agua, al viento, al polvo, al cielo.
Dichoso Beatus Ille.
Luchemos contra los borrones absurdos, miremos el amor en nuestros hijos, en la luz, en la mañana o, mejor, en otro mañana donde comencemos con un lienzo limpio a despojarnos de aquello que no somos y recordemos todo aquello que olvidamos: que estamos conectados y que todos nos pertenecemos.
Dejemos de buscar en los rayajos de nuestra vida para encontrarnos con la verdad del verdadero dolor, el del otro, dejémonos por un momento para amar con valentía, porque no lo olvides: todos somos agua, viento, polvo y aliento.