Después de cada estación cantamos: Sangre preciosa de Jesús, con tanto fuego de amor derramada por mí, ten misericordia de nosotros.
En oración, cercanía y solidaridad con los más afectados en esta pandemia. Realizado por el sacerdote D. Ángel Moreno de Buenfuente.
Todos los días (durante la cuaresma) después de la hora de nona.