Se inició con una oración en la Iglesia. En el presbiterio habíamos colocado una imagen de Santa Teresa del Niño Jesús y una bola del mundo, y tomamos como punto de partida a esta santa tan nuestra, Patrona de las misiones, a pesar de morir a los 24 años, y sin salir de su monasterio carmelita. Después, una religiosa misionera que estuvo 45 años en países como Corea, la India…les dio su testimonio. Aunque hay muchas misioneras en Huesca, el pensar en esta hermana no fue de forma arbitraria, sino por darse una, más que curiosa circunstancia, pues la fundadora de su congregación, Misioneras Dominicas de Santa Rosa, la Madre Ascensión Nicol, era hermana de dos monjas de nuestro monasterio. Una de ellas murió joven y la otra se ofreció para que su hermana enferma pudiera ir a misiones. De este modo se veía clara la relación de un tipo de vocación y otra, y como las dos se complementan, pues la que estaba aquí ofrecía su oración y sufrimientos por la que partió a misiones.
Tras un breve descanso, la preparación de la misa que fue celebrada por el delegado de misiones de Huesca, Nacho Piñar, quien, tan cercano como siempre, que después de la homilía les hizo el envío misionero entregando a cada una la cruz misionera y un rosario. En las ofrendas además del pan y el vino, una de las niñas llevó la bola del mundo y otra un rosario misionero que puso rodeándola, significando así el deseo de que nuestra oración por la misión llegue a todos los rincones del planeta.
La comida en el locutorio ambientada con objetos de distintos países de misión, imágenes y frases de Teresita. Después de expansionarse un poco, una sorpresa, una entrevista en directo a Santa Teresita del Niño Jesús. Las preguntas las hacían ellas mismas, y la propia santa era la que respondía.
Para terminar el testimonio de una familia numerosa que está en misión.
Fue un día inolvidable para unas y para otras.