El tercer domingo de Pascua, el 18 de abril de 2021, cuando Jesús se aparece a sus discípulos y les muestra sus llagas y les pide que las miren. Son llagas que muestran las heridas creadas en su Pasión; Jesús no se avergüenza de haber muerto como un malhechor, cómo uno que no tiene ya derecho a llamarse "persona" según la mentalidad de la época.
Pues, cuando el Jesús Crucificado se muestra Resucitado, conservando las heridas, ahora gloriosas, de la Resurrección, bendecimos al Cristo Restaurado de la Capilla interior, ya que estaba muy deteriorado por el efecto del tiempo.
La restauración de este Cristo para nosotras ha supuesto "Mirad al árbol donde estuvo clavada la salvación del hombre" para poder mirar de forma nueva a "aquel ante quien se vuelve el rostro" y que pasa a ser "el más bello de los hombres"; y ha sido al mismo tiempo oración y sacrificio para que el mismo Cristo Crucificado y Resucitado intercediera por la humanidad herida a muerte ante este azote del "Coronavirus" con la esperanza y confianza puesta en que Dios de la muerte saca Vida y de los males, bienes.
Sor Mª Blanca de la Eucaristía Barril, O.Carm