Reflexión Final
Hacer queso casero fue una experiencia súper interesante y diferente. Al principio pensábamos que sería algo sencillo, pero al meternos al proceso nos dimos cuenta de todo lo que hay detrás: ciencia, paciencia y trabajo en equipo. Ver cómo la leche se convierte en queso solo con calor y limón fue como hacer magia, pero con química.
Aprendimos que cosas como el pH, la temperatura y el tiempo pueden cambiar totalmente la textura y el sabor del queso. Cada paso tenía su razón, y aunque parecía algo casero, en realidad estábamos aplicando principios que se usan en la industria real de los alimentos.
También fue muy lindo trabajar como equipo. Nos tocó organizarnos bien, ayudarnos mutuamente y resolver problemas que iban saliendo en el camino. Nos equivocamos en algunas cosas, pero de eso aprendimos más. Ver el resultado final y saber que lo hicimos nosotros es súper gratificante.