La escuela no es un ente aislado en la comunidad en la que está inmersa, por el contrario es un espacio para la diversidad, la promoción de valores, tradiciones, cultura e historia de su entorno. El currículo escolar debe transversalizar y orientar su mirada hacia adentro; recoger los testimonios del pasado, documentarlos y exhibirlos a las nuevas generaciones para fortalecer el arraigo con su cultura y su historia local.
El trabajo a través del Museo escolar favorece el rescate de los valores tradicionales, el conocimiento de la historia del lugar y el vínculo de los aprendizajes con la vida cotidiana. Involucra profesores, estudiantes y comunidad y procura despertar la curiosidad y respeto por la historia y la cultura del sector en que se encuentra la escuela.
Por otra parte, es posible desarrollar capacidades como la indagación e investigación, comunicación, trabajo con otros, resolución de problemas, posicionamiento crítico, entre otros, en el aula y fuera de ella; así es posible articular la escuela (texto) con el con-texto. (Lanz C. 1996), señala: “a través de la indagación, exploración, investigación de la realidad social y natural de un entorno comunitario los escolares se convierten en investigadores para producir holísticamente conocimientos científicos desde sus propias perspectivas”.
La escuela posee múltiples espacios para el encuentro de saberes y para la difusión de relatos, y es el Museo Escolar uno de estos tantos espacios donde bien pueden empezar a encontrarse esos elementos que nos permitan convivir con nuestra cultura, con nuestros principios, nuestros valores y aprovechar las tecnologías de información como recursos que nos permita difundir esos elementos dentro de un espacio pluricultural.
No hay límites para la puesta en escena de una muestra museográfica. La cuestión es tomar la iniciativa y desarrollar un discurso, para despertar consciencia desde el tema social, la problemática del medio ambiente, las comunicaciones, las ciencias, contar la historia, el mito, la leyenda rural o urbana que está ahí mismo al lado de la institución, esperando que alguien la tome para que pueda seguir existiendo en las nuevas generaciones.
Los museos tal como señala la ICOM (Internacional Council of Museums) en estatutos de 1974, son instituciones al servicio de la sociedad, que deben cumplir con el papel de ser entes de integraci6n social. Con ello los museos ya no deben ser observados como depósitos de objetos destinados solo a la contemplación de unos cuantos privilegiados conocedores de ellos.
EI concepto de museo ha evolucionado junto con la necesidad de las sociedades de verse reflejadas en su patrimonio, como parte de la búsqueda de la identidad individual y colectiva. Desde las nuevas perspectivas, (Valdes, 1999) , los museos son instituciones abiertas a las necesidades educativas y recreativas de la comunidad a la que pertenecen y como tales deben poner a disposición de esta todos los elementos necesarios para que el uso que hagan de él sea productivo y gratificante, proveyéndolos de los elementos necesarios para la concienciación acerca de la protección y cuidado del patrimonio local.
Desde este proyecto adoptaremos el modelo de Museo Constructivista, que están relacionados con la teoría del aprendizaje constructivista, es decir en aquel modelo que se focaliza en el sujeto que aprende más que en la materia u objeto aprendido. Consideramos que este modelo es el que se adapta mejor a la función didáctica que el museo debe cumplir.
Para que exista museo son necesarias tres condiciones: la primera es que exista una colección, la segunda, un espacio para exhibir dicha colección y la tercera, que sea expuesta al público. A lo largo del año, trabajaremos sobre distintas colecciones (temáticas) que nos permitan abordar los saberes prioritarios curriculares e integrar las diferentes áreas de conocimiento. El espacio de exhibición será en formato virtual y se compartirá al público por las redes sociales de la Institución.