Cuando termina sus estudios regresa a Palma de Mayorca y trabaja dando clases particulares y en la Biblioteca del Círculo Mallorquín. A pesar de haber sacado muy buenas notas no le dan trabajo como profesora de instituto porque su padre había sido republicano. Es por eso que decide prepararse las oposiciones para lo que se traslada a vivir en Madrid y donde también trabaja, para poder pagar sus estudios, en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Se esfuerza mucho estudiando y consigue ser la número uno de la oposición.
Llegó al instituto de Almería en 1943. Buscó una ciudad cerca del mar. Al principio no se llevó bien con sus compañeros porque ella enseñaba con nuevos métodos.
Al llegar a Almería a veces fue criticada porque producía escándalo que toda una señorita catedrática fuera al instituto en bicicleta. Y también porque llevaba a su alumnado de excursión o los acompañaba a sus casas por la noche, a la vuelta de realizar las emisiones de radio. Su alumnado la quería mucho, pues la veía muy cercana a ellos. Una alumna suya, Pepita Carretero cuenta:
«Ella era una maestra en el sentido total de la palabra. Le gustaba su trabajo, se entregaba en cuerpo y alma a él y sobre todo amaba a sus alumnos».
Pero al poco tiempo el director la nombra jefa de estudios. Aunque le gustaba escribir disponía de poco tiempo para ello porque sus obligaciones como profesora y jefa de estudios ocupaban gran parte de su tiempo. Además de enseñar conocimientos a Celia le preocupaba que su alumnado aprendiese a enfrentarse a la vida. «Yo quiero que mis discípulos aprendan a convivir. quiero enseñarles a convivir con gentes de educación, cultura y fortuna diversas. Quiero que sean fieles a todo lo bello, a todo lo hermoso que hay en la personalidad de cada uno. Quiero, en definitiva, que sean hombres y mujeres solidarios y vitales».
En una época en que sus nombres estaban prohibidos en España dio a conocer a nombres como Federico García Lora, Rafael Alberti, Miguel Hernández y Antonio Machado.
En los años que estuvo en Almería impulsó la cultura en la ciudad. En esa época Almería tenía dos teatros, un cine, un periódico, una emisora de radio y unas cuantas tertulias. De todos estos recursos participaron sus alumnos. Procuró la realización de varias obras de teatro, se representaron tres o cuatro obras cada año. En la radio también participaban sus alumnos. Ella elaboraba los guiones y realizaban emisiones con los alumnos de los últimos curos. En el instituto había una tertulia literaria las tardes de los sábados. Ella quería que la juventud se reuniese en el instituto y aprendiese a disfrutar del ocio alrededor de la cultura.