Celia conoce en Almería a Arturo Medina. También era profesor y compartía con Celia el amor a la enseñanza, a los niños y a la cultura. Se casaron y vivieron en Almería.
Finalmente Celia comienza con algunos problemas de salud y tras una intervención quirúrgica, muere.
En Almería, donde la querían mucho, cierran hasta los comercios y miles de personas asistieron a su entierro.