El Tejido Adiposo (en adelante, TA), es el lugar de almacenamiento de las grasas, generalmente en forma de triglicéridos.
Es un tejido endocrino que secreta importantes moléculas relacionadas con distintos procesos del organismo, como la respuesta inmune, la regulación de la ingesta, la regulación del gasto energético y la función vascular.
Alteraciones en el crecimiento, desarrollo y función del TA pueden estar involucrados en el desarrollo de la obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y aterosclerosis.
En primer lugar, de células adiposas.
Las células adiposas aumentan en la infancia y en la pubertad, por lo que la infancia es el periodo vital más importante en el que se establece la "programación" de estas células.
Entre las células adiposas, se encuentran las células inflamatorias, que son las responsables de detectar y eliminar agentes patógenos o células adiposas muertas/"anormales", para que la grasa siga funcionando bien.
Las células inflamatorias son de vital importancia para nuestro organismo, ya que nos protege del exterior. Sin embargo, cuando se acumulan de manera excesiva, liberan sustancias inflamatorias que acaban llegando a la sangre, siendo dañinas.
Pequeños vasos sanguíneos que comunican con el cerebro. El cerebro tienen áreas para registrar si nuestro cuerpo necesita más "gasolina", haciendo que se liberen grasas a la sangre; también puede hacer que sientas hambre cuando tienes poca energía.
Algunas personas tienen estas áreas cerebrales dañadas, por lo que el TA acumula toda la grasa posible.
Células madre, que tienen la capacidad de convertirse en todo tipo de células.
Quería recalcar la importancia de establecer una buena relación con la comida desde pequeños, ya que si desde edades tempranas se adquiere el hábito de comer bien y la mayoría de las veces saludable, ya habremos ganado mucho en la edad adulta.