La grasa es un órgano indispensable para nuestro organismo, ya que garantiza un abastecimiento continuo de energía al resto de órganos cuando llevamos muchas horas sin comer y, también produce una gran variedad de hormonas.
Cuando los niveles de almacenamiento de la grasa corporal están dentro de unos niveles estables, es una gran aliada.
El problema surge cuando hay un exceso de almacenamiento, ya que libera una cantidad desproporcionada de hormonas y otras sustancias nocivas para la salud, pudiendo transformar algunos procesos que ocurren en nuestro cuerpo (infertilidad, diabetes tipo 2, depresión...).
Hoy en día hay una gran disponibilidad y variedad de comida al alcance de la mayoría de las personas, además de un mayor sedentarismo en nuestro día a día (muchas horas sentados por motivos laborales, entre otros), lo que conlleva a que se produzca un exceso de almacenamiento de grasa.
Existen diferencias individuales en la tendencia hacia el almacenamiento de calorías, y como comenté en la publicación anterior, la ingesta excesiva de alimentos no siempre es la causa de sobrepeso.
No existe una dieta óptima para todo el mundo, por ello es muy importante individualizar cada caso y analizar el contexto de cada persona.