La bipedestación estática, entendida como la posición erguida mantenida sin desplazamiento (con pies simétricos y rodillas extendidas), carece de sentido funcional en el ser humano, si no va acompañada de su dinámica natural: la marcha.
En el desarrollo típico infantil, esta postura estática apenas se observa más allá de unos segundos, no la toleran. Solamente aquellos niños/as que carecen de los recursos motrices para escapar de esa posición pueden aceptarla sin protestar. Una situación que en muchos casos da lugar a un cuadro conocido como Indefensión aprendida.
Los estudios de neurodesarrollo confirman que la estructura músculo-esquelética se desarrolla de manera adecuada mediante el movimiento y no a través del mantenimiento de posturas estáticas.
Sin embargo, la ausencia de dispositivos accesibles que favorezcan la movilización natural nos lleva a utilizar recursos antinaturales por ser más “económicos”, apoyados en la fuerte evidencia de que la gravedad juega un papel fundamental en la formación ósea.
Los bipedestadores estáticos resultan accesibles y los estudios suelen destacar aspectos como los beneficios fisiológicos, óseos, sensitivos-perceptivos, e incluso la participación y la autonomía. Sin embargo, los bipedestadores estáticos comerciales presentan importantes barreras físicas para la interacción interpersonal entre iguales debido a su gran voluminosidad, peso y diseño (altura desde el suelo, mesas, partes salientes).
Las versiones realizadas en escayola pueden reducir algunas de estas barreras, pero no dejan de ser corsés que bloquean el movimiento natural. Aunque son recomendables para prevenir la luxación de cadera, existe controversia sobre efectos adversos en otras estructuras, por lo que están lejos de ser una solución ideal.
Además, desde el punto de vista del patrón de locomoción, la postura bípeda con pies simétricos no es reconocida por el sistema nervioso central como una postura asociada a la marcha.
Aunque comparte algunos elementos cinesiologicos, como el enderezamiento del tronco, el patrón de coordinación global no corresponde al de la marcha. De hecho, en el desarrollo típico, ningún niño/a camina manteniendo los pies simétricos y ambas rodillas extendidas en cada paso.
El avance tecnológico apunta a que los bipedestadores estáticos serán reemplazados progresivamente por dispositivos dinámicos. Actualmente, existen modelos dinámicos interesantes, aunque su alto coste los hace inaccesibles para la mayoría. Por tanto, la prevalencia de los bipedestadores estáticos obedece más a limitaciones tecnológicas y económicas que a criterios clínicos o científicos.
En respuesta a este contexto, en la Fundación Numen hemos desarrollado cinco dispositivos de bipedestación dinámica low-cost que prometen transformar la visión sobre los programas de bipedestación, especialmente en los niveles más afectados y, por tanto, en los grupos con mayor riesgo de sufrir alteraciones ortopédicas.