En un rincón insospechado y desapercibido de un conjunto residencial en la calle Elice de Chacao se encuentra un showroom paradisíaco para cualquier seguidor de contenido friki.
La tienda GeekMe recibe a sus visitantes con un cuadro que apela a sus corazones de aficionado: “Saca el geek que llevas dentro”.
Un colorido mural destaca a personajes animados de la cultura pop occidental y oriental, donde aparecen un pequeño Gokú en posición de pelea, un pícaro Naruto picando un ojo, una Sailor Moon posando coquetamente y un Pokémon que busca inspirar ternura.
Entre paredes blancas y azules se posan estantes que exhiben columnas de figuras de vinilo con ojos saltones, donde Demon Slayer y My Hero Academia son protagonistas.
Tazas de cerámica alusivas a series como Naruto, Dragon Ball, One Piece y Sailor Moon son visibles a lo largo de la tienda, al igual que termos con la figura de Pikachu e InuYasha.
No faltan tampoco los llaveros o las franelas, así como pines, zarcillos o collares con la forma de la peculiar llave de Eren de Attack on Titan.
Otras grandes franquicias occidentales se encuentran en el stock del local, pero las alusivas al llamado mundo del manganime son de las más resaltantes y variadas.
Andrea Buraglia cuenta que la tienda empezó en 2015 desde casa para luego expandirse a su ubicación actual.
En sus inicios, solo vendían productos de Harry Potter y el universo anime, para después incorporar otros mundos. La intención era que los objetos en venta puedan gustar a personas con intereses similares.
"Tenemos dos favoritas por el público: One Piece y Naruto", dijo Buraglia en relación a las series anime más solicitadas entre su mercancía.
Junto con el primer estallido noventoso del anime comenzó la venta de merchandising asociada a las series más populares, que, con el tiempo, migró a un formato de comercio digital con alcance a todo el país.
La venta a nivel nacional de un tipo de mercancía distinta a las figuras derivadas de algún anime llegó incluso a publicitarse por televisión, como fue el caso del CD musical de Dragon Ball Z en Televen.
"Recomendarte cd’s y recomendarte quemados, el Centro de la ciudad era para eso. Había tiendas de figuritas, pero no vendían manga", dijo Jeudiel Martínez, sociólogo y antiguo consumidor de la época de los "quemaditos".
Las diversas convenciones dirigidas al público otaku fueron del mismo modo puntos de encuentro para mercadear productos relacionados a la afición, según detalla Pedro Guerrero de Anime Sekai Latinoamérica.
El advenimiento de las redes sociales, la falta de eventos por la pandemia y un vacío en el mercado exigieron que la forma de venta se tuviera que reinventar.
Los mismos fanáticos, bajo la necesidad de querer expresar sus gustos, han emprendido con negocios cuyo público principal son sus propios pares.
La tienda física y digital Kitsune (@kitsune.ve), oriunda de Maracay, inició según su cofundadora a mediados de 2020 "para darle un espacio a todas esas personas que buscan un lugar donde puedan expresarse, por eso también usamos el hashtag #ExpresiónKitsune".
Agregó que la motivación para abrir Kitsune se sustentó también en el deseo de hacer algo innovador y que tuviera un vacío en el mercado, como lo son las tiendas físicas dedicadas únicamente al anime.
Hasta la fecha, Kitsune se especializa en ropa, accesorios y papelería (pósters y carteles). Además, ofrecen la opción de personalizar estos objetos.
Un caso similar es el de la tienda digital de Carora, Behold Clothing (@behold.clothing), la cual lleva un año y tres meses en funcionamiento.
Su fundador explica que la tienda partió de su necesidad de crear ropa y material que pudiera utilizar en contextos cotidianos con la suficiente seriedad para que aquellos ajenos a la fanaticada pudieran apreciar su estética.
La tienda es digital en Instagram ya que está a cargo fundamentalmente de su fundador, quien añadió que las redes sociales permiten un mayor alcance a toda Venezuela.
Asimismo, el negocio está dispuesto a hacerse presente en eventos otaku no solo por las ventas sino por una demostración de apoyo a la comunidad en sí.
"Nos encargamos de transmitir la cultura del anime y el manga en Venezuela por este medio (Instagram), tanto por la venta de artículos como en el dar una opinión objetiva, decente e interactiva con las personas que pertenecen a la comunidad", afirmó el fundador.
Behold Clothing ofrece mangas en español, inglés, japonés y algunos en alemán y chino, así como ropa y figuras.
Dan Torre, de la tienda digital Hoshi Mangas (@hoshimangas.ve) de Puerto Ordaz, inició su emprendimiento en abril del 2021 y pudo materializar lo que sería el primer catálogo de mangas en español para Venezuela.
Torre detalló que se dio cuenta que en su ciudad y el resto del país no había tiendas de ese estilo, abriéndose así una oportunidad.
"Debido a la situación económica y a la pandemia, nunca se me pasó por la mente tener una tienda física, aunque sería un sueño hecho realidad", expresó Torre.
"Una de las ventajas de la tienda virtual es que pude concentrarme en tener un alcance a nivel nacional, desde el comienzo hago envíos a todo el país", continuó.
La tienda se dedica a traer mercancía importada, pero también realiza pedidos bajo encargos de la clientela. En su catálogo actual, además de mangas, cuentan con ropa de estilo japonés, libros, tintes, pósters y figuras.
Hoshi Mangas es asimismo organizadora del Gekkō Bazar.
Este ya ha realizado tres ediciones y fue descrito por Torre como "un espacio para celebrar la cultura asiática, donde las personas pueden ir a compartir y comprar sus productos favoritos desde mercancía de anime y kpop hasta ropa y maquillaje".
La inexistencia de tiendas físicas formales que se dedicaran únicamente a la venta de mercancía otaku permitieron que se abriera paso a una forma específica de emprendimiento, donde el escenario pandémico fomentó la interacción en escenarios digitales.
Los productos adyacentes al anime son igualmente otra manera de demostrar o vivir el gusto del fan.
Esta nueva dinámica favorece a todo el territorio nacional por el alcance que conlleva y, dada la popularidad de la animación japonesa en el último par de años, es factible que siga en expansión.