Por lo usual casi siempre estamos ocupados realizando distintas actividades, tenemos la mente tan ocupada, que no nos prestamos atención a si mismos. Todo ello puede provocarnos estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, mal humor, entre otras emociones; las cuales conllevan a que no tengamos una vida emocionalmente estable. Sin embargo podemos solucionar varias de estas situaciones con algunas prácticas que son sumamente sencillas y que las puedes realizar en tu hogar con toda la comodidad.
La autoreflexión es necesaria para mejorar tu vida, para sentirte bien por dentro y por fuera y por tanto para tener una mejor salud en todos los aspectos. La autoreflexión te permitirá tener una mejor confianza contigo mismo, una mayor autoestima, tendrás un sistema inmune más fuerte y también, aprenderás a tomar mejores decisiones en las adversidades de la vida.
Pero, ¿cómo se puede hacer una autoreflexión para que realmente mejore tu vida? Si no sabes cómo tienes que reflexionar para mejorar tu vida, no te pierdas esta guía para conseguirlo y empezar hoy mismo.
El proceso de autoreflexión necesita seguir los siguientes pasos:
-Detente. Retrocede un paso desde la vida o una situación particular.
-Mirar. Identifica la situación y obtén una perspectiva de lo que notas y ves en la situación.
-Escucha. Escucha tu guía interna, tienes una sabiduría innata que debes aprovechar.
-Actúa. Identifica los pasos que debes seguir para ajustar, cambiar o mejorar.
En estos pasos hay dos componentes importantes para la autoreflexión que no te deben faltar.
Deberás pensar quién eres y qué quieres en tu vida. Esta es una pieza de autoconciencia que necesitas hacer. Trata de conocerse a uno mismo. Para poder meditar estas respuestas cuando reflexiones sobre ti mismo puedes hacerte las siguientes preguntas:
-¿Cuáles son mis prioridades? ¿Cuáles son mis valores?
-¿Cuáles son mis habilidades y fortalezas?
-¿Cuáles son las debilidades que tengo?
-¿Quién quiero ser?
-¿Qué energía quiero aportar a lo que hago?
-¿Cómo puedo marcar la diferencia?
-¿Cuáles son mis pasiones? ¿Qué es lo que me motiva más que nada?
-¿Tengo creencias que me limitan?
-¿Qué quiero para mi vida?
-¿Cuándo estoy mejor?
Esto puede incluir tus relaciones, hogar, familia, carrera, salud, bienestar, finanzas, metas, diversión, etc. Una gran herramienta es la rueda de la vida. Si bien la rueda de la vida original se remonta al budismo, la moderna rueda de la vida fue creada por Paul Meyer, un pionero en la industria del coaching de vida y la superación personal.
Tendrás que dibujar un circulo y dividirlo en diferentes secciones de tu vida. El propósito de la rueda es observar las áreas de tu vida que son importantes para ti. En cada área, te calificas en una escala de 1-10. Esto te da una idea de dónde te encuentras (o el desequilibrio que sientes) y qué áreas necesitas prestar más atención. Te da una amplia perspectiva sobre la totalidad de tu vida.
En internet podrás encontrar muchas opciones, si pones en Google; 'rueda de la vida' o 'círculo de la vida'. Podrás utilizar la que más se adapte a ti o la que creas que es mejor en tu situación actual. Reflexiona siempre que lo necesites.
Aquí hay algunas preguntas que debes hacerte en el proceso de autorreflexión:
-¿Cómo me siento en general sobre esta área de mi vida? En una escala de 1 a 10, ¿cómo calificaría mis niveles de satisfacción y éxito?
-¿Qué está funcionando y qué no funciona en mi vida?
-¿Qué es lo que quiero más o menos?
-¿Cuáles son mis logros / victorias / éxitos? (céntrate en lo que has hecho bien)
-¿Qué quiero en la vida? ¿Cuáles son mis metas?
-¿De qué me siento agradecido?
-¿Cómo mejoraría esta área de mi vida?
-¿Qué acciones puedo hacer para mejorar?
Reflexiona siempre que lo necesites, puedes hacerlo una vez por semana, después de un evento importante, cuando haya ocurrido algo en tu vida que requiera de tu reflexión... Lo importante es que cuando lo hagas encuentres un lugar y un momento tranquilo, con papel y boli y que puedas escribir todo lo que sientes en una hoja.
Todos nosotros deseamos ser amados y respetados como seres humanos. Pero para ello tenemos que ser congruentes a la hora de sentir el amor hacia nosotros mismos. Quererte a ti mismo es más sencillo de lo que parece…
Recuerda que reflejamos en los demás lo que en verdad sentimos y pensamos hacia nuestro propio ser.
Quererte a ti mismo es maravilloso. Eres la persona más importante de tu vida. Quien mejor te comprende, con quien siempre estás. No eches abajo todo lo que eres. Valórate como bien te mereces.
Ya sabes que cada uno de nosotros somos seres humanos únicos e irrepetibles. Conseguimos nuestros logros y metas por ello de diferente forma. Evita compararte con aquellos que están a tu alrededor sin necesidad, buscando «los errores» que crees estar cometiendo.
Lo único que te generarás es frustración hacia tu persona y posiblemente bloqueo de tu verdaderos talentos y potenciales únicos. Cada uno de nosotros ha pasado por experiencias y relaciones diferentes, compararse no sirve de nada.
Recuerda que somos por fuera lo que sentimos y cómo nos amamos por dentro. El deporte y la actividad física no solo hacen que te mantengas en forma, sino que te proporcionan serenidad, plenitud y el cuidado que necesitas para estar en armonía contigo mismo. Comienza a amar y aceptar tu cuerpo como eres. Quererte a ti mismo ¡es muy saludable!
Los amigos verdaderos son para siempre. Están ahí tanto para lo bueno, como para lo «menos bueno«. Aprende a valorar a tus amigos y ofréceles lo mejor de ti, entonces serán para siempre. No olvides que «dos cabezas valen más que una», y más a la hora de pretender gozar una vida plena. Recuerda que: un amigo nos quiere con nuestras virtudes y nuestros defectos.
Pasar tiempo con nosotros mismos nos ayuda a escucharnos, valorarnos y mantener una paz que nos permite un sano disfrute de nuestra persona. Es el comienzo de quererte a ti mismo. No está mal que después de haber tenido una dura jornada de trabajo te apetezca quedarte en casa tranquilo y decir «no» a un plan atractivo con tus amigos o pareja.
Recuerda que una persona que te provoca un daño emocional no conviene en tu vida. Puedes dar una oportunidad y hablar las cosas, claro que sí. Pero si después de ello la situación negativa continúa, tu no eres la solución.
En una relación tienen que actuar ambas partes, y si una no quiere poner de su parte, no es necesario que sigas malgastando tu energía. Déjalo ir, no siempre vas a estar tirando tú de ella, también mereces descansar.
En algún momento de nuestra vida todos nos tenemos que ir. Recuerda que vivir y disfrutar la vida es amar incondicionalmente y compartir ese sentimiento con aquellos que amas. Que no te dé vergüenza decirle a tu madre, tío, hermano, amigo y pareja cuanto les quieres.
Cuando ya no estén tus seres queridos en este mundo, te entristecerá el no haber aprovechado la ocasión de compartir esas preciosas palabras. Es mejor no quedarse nada por decir.
Tu estado emocional dependerá de tu aspecto y cómo cuides tu persona, tu esencia. Somos por fuera lo que somos por dentro, no lo olvides. La importancia de cuidar nuestro cuerpo y realizar deporte a la hora de mantenernos en forma nos ayuda a dejar atrás el estrés y aquella energía proveniente de esas emociones que no hemos tenido aun ocasión de gestionar adecuadamente.
Tus errores conviértelos en risa. ¿Cómo? No tomándote las cosas tan a pecho y recordando que erramos para adquirir un aprendizaje. Muchos estudios cientificos corroboran que la risa es uno de los mejores recursos físicos y emocionales del ser humano a la hora de dejar de lado las emociones menos positivas y superar el estrés. Además, recuerda que la sonrisa genera bienestar en ti mismo y a tu alrededor, es una buena ayuda para comenzar a quererte.
Acéptate y ámate tal y como eres. Quererte es más sencillo de lo que parece. Recuerda las sabias palabras de Buda: ”Tú mismo, como nadie más en el universo, mereces tu amor y lealtad». Muchas veces nos preocupamos en exceso por «el que dirán» o si piensan que está bien o mal los demás sobre nuestras acciones, aquellas que nos hacen ser verdaderamente nosotros mismos. Aprende a dejar de lado todo lo que te condicione.
El karma existe, y además como algo divino que nos lleva a aprender cada día de nuestra vida. Aprender la maravillosa fórmula de «la vida te devolverá aquello que cosechas».
Una vez aprendí que si quieres ayudar a los que amas tienes que ser congruente a la hora de dar ejemplo. Si dices, asume lo que haces y sus consecuencias. No prediques con aquello que no llevas a cabo en tu propia vida.
Quererte a ti mismo te traerá gratas ventajas. No puedes querer a otros si no empiezas por ti. Hazlo, mímate, cuida de ti. Eres importante, no lo dudes nunca.
La tranquilidad y la relajación nos permiten ser más ágiles en nuestras ideas, tener un mejor humor, mantener mejores relaciones, evitar enfermedades y pasar momentos más agradables con nuestra familia y amigos. Es decir, mantenernos relajados nos ofrece una mejor calidad de vida.
Es fundamental conocer y poner en práctica formas de relajarse que ayuden a sobrellevar y superar con éxito cualquier momento de tensión o de ansiedad. Familiarizarnos con estas técnicas e incluso adoptarlas como un hábito pueden mejorar nuestra calidad de vida.Vamos a conocer algunas de ellas.
Es muy común entrar en un estado de estrés por cuestiones que en realidad no merecen tal preocupación. Esto generalmente se debe a nuestra necesidad inmediatez, y es que cada vez esperamos que las cosas nos lleguen, nos funcionen o nos salgan mucho más rápido.
Por este motivo es importante tomar conciencia de los pensamientos que nos están estresando. Es el primer paso para identificar si realmente es un factor que merece ese tipo de atención o simplemente es un espejismo. Para ello, puede resultarnos fácil ver la situación desde otra perspectiva.
Respirar es una de las funciones corporales vitales para mantenernos vivos y generalmente lo llevamos a cabo sin prestar demasiada atención. Pero cuando se entra en un estado de emociones fuertes, estrés, desesperación o cualquiera otra o si simplemente queremos tranquilizarnos un poco, podemos hacer algunos ejercicios de respiración.
Para relajarnos podemos hacernos conscientes durante algunos minutos de nuestra inhalación y exhalación. Para adentrarnos fácilmente en esta práctica, podemos practicar Mindfulness, por ejemplo. Esto nos ayudará a estar más tranquilos, ser conscientes de nuestros pensamientos, saber cómo relajarnos y cómo tomar distancia de todo lo que nos ocurre.
Los pensamientos calmantes nos sirven para cambiar la perspectiva que tenemos en el momento a través de las palabras. Simples frases como “respira”, “cálmate”, “no te presiones” pueden ser de gran ayuda. Debemos recordar que la mente es una máquina perfecta que tiene la capacidad de hacernos sentir una u otra cosa, según lo que necesitemos y queramos.
Centrar nuestra atención en alguna actividad nos puede ayudar a olvidarnos un momento de aquellas cosas que nos preocupan. Y no solo eso, sino que cuando nuestra atención regresa, generalmente se tiene una perspectiva diferente.
Muchas veces sentimos que ya no tenemos opciones o estamos muy concentrados pensando en un mismo tema. Esto es algo que provoca que nuestra mente no pueda asimilar correctamente las ideas y nos estresamos.
Por ello, dormir es una de las formas de relajarse más efectivas, ya que de esta forma nuestra mente puede descansar un poco de todo lo que la rodea. Y no hace falta dedicar horas. Aquellos que tienen empleos o actividades agotadoras, pueden intentar dormir tan solo unos minutos. Verán un cambio significativo en su actividad diaria.
Mantenernos relajados es vital para cuidar nuestra salud física y emocional, lo mejor de todo es que lo podemos lograr de formas muy sencillas. Es recomendable usar estas técnicas y formas de relajarse incluso si creemos no necesitarlas, así nos aseguramos de estar siempre bien.
Practicando yoga puedes mejorar muchos ambitos de tu vida. Pero antes debes saber qué es yoga, en qué consiste, cómo se pratica y qué beneficios trae