Mis problemas con la espalda empezaron a raíz de una caída que tuve a los 14 años. Con los años llegaron las horas sentadas frente al ordenador (estudio, trabajo etc.) y los dolores aumentaron.
Hace dos años tuve un episodio muy agudo de dolor en la zona de la lumbar que me obligó a quedarme casi inmóvil por un mes.
De allí empezaron numerosas visitas médicas (radiografía, resonancia magnética, fisioterapeuta etc.) pero sobretodo empecé a llevar mi atención a encontrar una forma de movimiento consciente que me permitiera fortalecer mi musculatura empezando de un nivel más profundo. ¡Llegó el Pilates!
Siempre he sido muy deportista y he practicado muchos deportes (danza, natación, natación sincronizada, yoga etc.) pero nunca había practicado ningún deporte de manera consciente.
Al conocer Pilates, empecé a desarrollar una “consciencia corporal”, a escuchar mi cuerpo y entender mis propios límites. Pero sobretodo, aprendí a respirar bien (parece banal pero la respiración es la base del movimiento) y a movilizar la columna de manera correcta, lo cual me produjo una mejora notable y la reducción al mínimo de mi dolor de espalda.
Los descubrimientos que produjo el Pilates en mi cuerpo me llevaron a investigar y querer formarme como profesora, para luego dar a conocer sus beneficios y ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas.
En todo este tiempo de aprendizaje constante, he tenido la posibilidad de acercarme y practicar diversas técnicas que se enfocan en objetivos diversos: mejora de la postura y tonificación corporal, mejora deportiva, post parto y adultos mayores.
Me he certificado en Pilates Mat, Reformer, Pres/post parto, Pilates activo, Terapéutico, y Pilates con complementos.