En clase era exigente y le gustaba ganar en todo, así que exigía buenos resultados a sus alumnos en cualquier competencia académica que tuviera, de no ser así se disgustaba mucho y sacaba a relucir su fuerte carácter.
El deportista
Hay que desatacar que el Hermano Jesús era un gran deportista, que jugaba muy bien, aun cuando sobrepasaba los sesenta años y le ponía pasión y gran entrega; apasionado a morir por el fútbol.
En cuanto a equipos de primera división, para él sólo existía el Guadalajara y, lo que no fuera Chivas, no servía para nada. Su apasionamiento, en cierta forma lo cegaba y, quien no le iba al Guadalajara, estaba mal, y no sabía nada de futbol; era terrible con quien se atreviera a contradecir sus opiniones, con respecto al equipo de las Chivas. Había equipos que, si otro Hermano los alababa, hacía de cuenta que decía una herejía o una maldición y, el enojo de Don Jesús se hacía patente. No se perdía ningún partido, sabía el nombre de los jugadores, hablaba de los mejores partidos, era irreconciliable con árbitros que habían tratado mal al Guadalajara, hablaba de los partidos con pasión inusitada; los alumnos, sabiendo tal debilidad, se gozaban en contradecirlo, con lo cual podían interrumpir cualquiera de sus clases, con el riesgo de tener malos entendidos con él.
Este apasionamiento se mostraba, igualmente, con algunos temas de Historia, el principal era Benito Juárez; tema que era muy polémico y que los alumnos aprovechaban para tocarlo, alabando la figura de don Benito Juárez, del cual nuestro Hermano era acérrimo enemigo y, con datos y hechos históricos, manejados a su modo, les demostraba que había sido un presidente nefasto, que sus leyes y ordenanzas traicionaban a la Patria etc… A los alumnos les gustaba intercalar alguna pregunta sobre este personaje y tenían la certeza que la clase se interrumpía, y con eso no les dejaría mucha tarea.
Región Lagunera:
1955. La fértil Región Lagunera fue su campo de trabajo durante quince años, en el Instituto Francés de la Laguna, donde impartió clases de Historia y de Literatura, en la preparatoria de esta institución, al mismo tiempo que colaboraba en el cultivo de los campos agrícolas que esta escuela tenía pero, sobre todo, bajo su responsabilidad estaba el establo, que fue su campo de trabajo; le gustaba y conocía de animales y sabía hacerlos producir.
A su llega a Gómez Palacio, encuentra una institución en pleno crecimiento y con grandes logros académicos, artísticos, deportivos y, pronto, nuevos edificios… La comunidad religiosa era una gran comunidad de 18 Hermanos, que se encargaban de las tres secciones de la escuela y del Internado; el Hermano Jesús supo encontrar en esta comunidad muy selectas amistades, con las que creó lazos profundos, como fueron los Hermanos Aniceto Villalba, director, José Cervantes, inspector, Nacho Navarro y algunos más, con los que tuvo relaciones de fraternidad, como el Hermano Alfredo Sánchez Navarrete, Ernesto Saucedo…etc.
Como maestro era brillante en su exposición, tenía una buena disciplina en su clase y los jóvenes correspondían a su dedicación, con un buen estudio. Sus exámenes semestrales los hacía por medio de temas, que se colocaban en un ánfora y cada alumno escogía tres para desarrollar dos; todo el contenido del semestre estaba distribuido en esta serie de temas que, como técnica de estudio había que desarrollar, para estar preparado para el que le tocara. Los exámenes semestrales se presentaban en el gran corredor de la parte baja del internado y había muchos maestros vigilando; una vez terminado el examen se entregaba y, días después, se tenían las calificaciones y, si se pedía revisión, se encontraban con un examen meticulosamente calificado, en el cual se señalaban las faltas de ortografía y los errores de redacción, así como el contenido de las respuestas.
Un hecho importante para la vida del Hermano Jesús fue haber participado en la Peregrinación Mariana a Lourdes y haber conocido algunas ciudades europeas. En este viaje, organizado por el Hermano José Cervantes, siempre le estuvo muy agradecido y, al oír la platicar de su viaje se notaba que lo había gozado mucho, aunque la actitud de algunos alumnos le molestaba.
Durante estos años, los Hermanos recuerdan algunos acontecimientos chuscos. Un día, en el comedor, desde la mesa de los superiores escuchó que algunos Hermanos hablaban del Toluco López y, que López por acá o por allá, entonces bajó de la mesa y fue a preguntar, ya algo disgustado: ¿Y, ustedes, a qué López se refieren? Entonces, rápidamente le contestaron: Nosotros, al Toluco López… al Toluco y, ¿usted, a quién?... ellos se referían a un boxeador afamado de esos tiempos…[1]
Hubo un acontecimiento, que sucedía con frecuencia y lo llamaban: “La fuga de López”. ¡El Hermano Javier Velázquez, Chetis, era buen organista, y durante la Eucaristía diaria acompañaba los cantos de la capilla; después de la comunión tocaba suavemente alguna pieza clásica, bien fuera religiosa o profana, pero cuando tocaba Traumerei de R. Schumann, el Hermano Jesús, invariablemente salía, prácticamente corriendo… los Hermanos, que nada perdonan, le llamaron: la “Fuga de López”
Otra anécdota de esos tiempos fue que, un día fue a votar y, quienes atendían a las personas, en la casilla, vieron que era de Tingüindin e hicieron mofa del nombre, diciendo Tin…güin…din, entonces él les hizo mofa de Cuen-ca-meee… y, haciendo una entonación espacial de la voz dijo: CUENCAMÉ, donde la cuenca mea…
Siempre hubo Hermanos que aprovechaban cualquier cosa del Hermano para hacer bromas… usaba una camioneta verde y, uno de ellos, cuando la veía salir, gritaba saaleee… la verde, para decir que el Señor López salía… cosa que hacía seguido, para atender cosas de la granja o del establo, que el Instituto Francés la Laguna tenía en sus, entonces, grandes campos de cultivo.
Cuando se decidió dejar estas actividades agropecuarias en el Instituto Francés de la Laguna, el Hermano Jesús quedó sin ese trabajo.
Los Superiores, con el fin de tener una entrada económica para el Distrito, se funda el Rancho de “La Loma”, cercano a los Puentes Cuates y ahí se trasladan todos los animales que tenía el colegio, menos los gallineros, que quedan bajo el cuidado del Hermano Cesáreo Boillot. Esta obra requería establecer una comunidad de cuatro Hermanos para atenderlo. Ellos fueron: el Hermano Aniceto Villalba, como director, el Hermano Jesús López y el Hermano Bautista Roberto, para los establos y los viñedos y el Hermano Boillot, que permaneció en la casa de la comunidad, llamada popularmente como “La Cueva” que, además, era la casa Provincial, en tiempos del Hermano Visitador, Víctor Bertrand.
La Loma fue un bello sueño distrital; se pensó en un rancho que permitiera obtener fondos para el sostenimiento de las casas de formación; la intención era muy buena, el trabajo y la entrega de los Hermanos, incuestionable, pero los resultados no fueron los esperados, quizá se olvidó que en el campo hay que tener los pies bien fincados en el suelo, los ojos en el cielo y las manos en los arados, y que así como hay años que el campo es muy generoso, otros, mal se sostiene… El Hermano Jesús sólo estuvo tres años, pues su estancia se terminó en 1969, con el cambio a Monterrey.
La preparatoria del Instituto Regiomontano, que un año antes se había integrado a la naciente Universidad de Monterrey, lo recibe como maestro de Literatura e Historia; pronto se inscribe él mismo en la Universidad, para retomar sus estudios inconclusos de años atrás. Día con día y, tarde tras tarde, se dirigía al Colegio Labastida, para estudiar su licenciatura en Letras, a la que se entregó plenamente a su estudio, obteniendo excelentes resultados. Hay que hacer notar que, aunque tenía muchos conocimientos, nunca quiso revalidar ninguna materia; al final de su carrera fue el mejor promedio de su generación, lo que le valió un reconocimiento por parte de la Presidencia de la República y un viaje a Europa, que aprovechó para participar, como aficionado, al mundial de fútbol de Alemania y visitar algunos lugares culturales del viejo mundo.
Una de sus motivaciones como estudiante fue demostrar que, la edad no era ningún impedimento para la superación y el logro; sus alumnos y los propios Hermanos se lo agradecimos, ya que fue un ejemplo de superación, constancia y logro.
En la Perla Tapatía
La última etapa de su vida, como maestro, la vivió como profesor de la Preparatoria del Colegio Febres Cordero, durante seis años y con esto cerraba un ciclo de cincuenta y ocho años como maestro, ya que nunca ejerció puestos directivos. El Hermano Jesús fue un maestro competente, sus clases eran expuestas con claridad, sus conceptos eran precisos y en su exigencia era duro, pero sus calificaciones eran justas; hombre de disciplina, que siempre la impuso en sus cursos y supo formar en sus alumnos la noción justa de la historia y el placer de saborear una obra de literatura de valor.
El Distrito tenía en Guadalajara una huerta de guayabas, en la que en un tiempo se pensó construir el Aspirantado y, al no realizarse, le tocó al Hermano Jesús administrar esa propiedad y tratar de hacerla productiva; también tenía a su cargo unos terrenos, en los cuales se hicieron campos de fútbol, para uso de los alumnos, pero también se rentaron a una liga profesional amateur de la ciudad; este trabajo lo realizó durante ocho largos años, pero la ambición, por parte de los dirigentes de la liga aparecieron y, pronto se tuvieron problemas, al grado de querer quedarse la liga con la propiedad de los campos y el Hermano buscó la forma de resolver el problema pero, como era muy irascible y difícilmente se controlaba, amenazó y recibió amenazas, al grado de tener que sacarlo de emergencia de la ciudad, pues lo habían amenazado de muerte, hecho que le regresó a Monterrey.
Nuevamente a la sombra del Cerro de la Silla:
En los últimos años de su vida se dedicó a ayudar en algunas cosas administrativas; tenía hermosa letra y hacía diplomas para el fin de curso, aunque nunca le gustaba que supieran que él los había hecho, igualmente, ordenaba los bonos de despensa de todo el personal del Colegio, visitaba a algunos exalumnos de cuando estuvo como maestro y se divertía viendo partidos de fútbol.