HNO. JOSÉ DE JESÚS LOPEZ GALVÁN

HERMANO  AGUSTÍN VÍCTOR

*25 II 1914       +7 XI 1994

“No es fácil entender lo que es la esperanza.

Se dice que es la más humilde de las virtudes,

porque se esconde en la vida”.

 

Fiel a la palabra dada.

José de Jesús nace en una familia profundamente cristiana, formada por el Señor José de Jesús López Villaseñor y la Señora María Dolores Galván, hogar que se vio bendecido por Dios con nueve hijos: seis mujeres y tres varones, siendo nuestro Hermano el séptimo de la familia y el primero de los hombres; llegó a ser la alegría del hogar y de sus hermanas mayores, quien vio por primera vez la luz el 25 de febrero de 1914.

Tingüindín fue la tierra que lo vio nacer; hermosa población enclavada en la verde montaña de la región michoacana. La piedad era una de las características de este hogar, donde la devoción a la Santísima Virgen era el centro de su vida, situada su casa a una cuadra de la Parroquia de la Asunción de María, donde la asistencia al Santo Rosario, por la tarde, y a la Bendición del Santísimo, era una práctica cotidiana, como aún en nuestros días se acostumbra en esa bella población.

Siendo la familia López una de las principales de la región, tanto por su raigambre, como por su situación económica, ya que poseían campos de cultivo y ganado lechero, que les permitían una vida sin preocupaciones económicas; el Hermano Salvador Pérez contaba que, cuando era él niño y la situación de su familia se volvió muy precaria, los papás  de José de Jesús ayudaron a su mamá, ya viuda, y él mismo, muy seguido, era huésped de ese hogar, a la hora de las comidas, con lo que nos da entender que eran personas muy caritativas.

José de Jesús fue alumno de la escuela del maestro Antonio Romero, profesor que ayudó mucho a los Hermanos Reclutadores en la búsqueda y seguimiento de jovencitos, con inquietud vocacional. Fue el Hermano Emilio quien, conociendo las buenas disposiciones de José de Jesús lo llevó a Tacubaya, el 21 de enero de 1928, junto con Salvador Pérez y otros muchachos. José de Jesús fue enviado a Cuba el 4 de febrero de 1929 y, antes tuvo que conseguir el permiso de sus padres para seguir su formación en la Perla de las Antillas, y así cumpliera, con su objetivo de llegar a ser Hermano; Jesús vivió casi año y medio, como Novicio Menor, en la finca de Guatao, en Cuba.

Tras el cierre del Noviciado Menor de San Borja en 1926, esta casa no moriría, ya que los Hermanos Superiores y muy especialmente el Hermano Nymphas Emile insistieron en la fundación de Noviciado Menor de Tacubaya, bajo la protección del Gran San José y de Nuestra Señora de los Dolores; fue un hecho arriesgado pues la persecución continuaba, no se había realizado todavía los tratados entre la Iglesia y el Estado.  El reclutamiento no se abandonó, desde 1926, en los inicios de la persecución religiosa por la guerra cristera el Hermano Emilio visitaba diferentes poblaciones y reunía a jovencitos que tenía una cierta inclinación a la vida religiosa; entre las poblaciones visitadas era Tinguindín.