MONTERREY, COMUNIDAD DEL ESCOLASTICADO:
El Hermano Pancho llegó a Monterrey el 6 de agosto para formar parte de la comunidad formadora del Escolasticado y, además, encargarse del mantenimiento, tanto de la Casa Central como del Escolasticado. De inmediato puso manos a la obra y se reunió con los empleados y comenzó con arreglos de jardines, ventanas, sanitarios etc... pero pronto la limitación de su salud se hizo presente con pequeños síntomas que no les puso mucha atención... pera cada vez se hicieron más frecuentes, hasta que tuvo que pedir ayuda.
Sus últimos momentos: Monterrey, su último destino antes de volar al cielo:
En el verano de 2021, el Hermano Pancho se despidió de Tijuana, después de cinco años de un excelente trabajo y fue enviado al Escolasticado, como formador, además de responsabilizarse del mantenimiento de la Casa Central y del Escolasticado, trabajo que le gustaba, tenía iniciativas y embellecía los edificios.
Participó con gran entusiasmo en la comunidad apoyando al Hermano Director y siendo muy cercano a los jóvenes Hermanos, participaba en su vida de Formandos. En la Reunión Regional del 30 y 31 de octubre, el Hermano Pancho participó con entusiasmo, tanto en la reunión de estudio, como en la convivencia fraterna y, al día siguiente en el paseo al Viñedo Don Leo. Se le veía feliz y no se le notaba que quejara o que tuviera algún malestar. Llegando a Don Leo, participó con toda la comunidad, tanto en el desayuno como en el paseo por los viñedos y después en la cata de vinos, siempre activo, sonriente y comentando todo. Se sentó cerca del Hermano Argeo y entre los dos pusieron alegría y pequeñas bromas... todo parecía que estaba bien del todo, pero no era así, aparentemente no dio síntomas de problemas de salud, quizá porque los disfrazaba muy bien con gestos de alegría y de cer canía a los Hermanos.
Hubo un pero, tenía, según él, algunas pequeñas fallas en su salud. Traía algunas molestias que no le parecían graves, pero al someterlo a exámenes de laboratorio e ir con los médicos, en especial con el cardiólogo que le encontró fallas que podrían llegar a ser de cuidado: en el análisis de sangre la glucosa salió alta, se detectó el peligro de una tromboplastia. Los análisis revelaron también la presencia de sangre oculta en heces lo que obligó a una colonoscopia y se detectaron irregularidades. En otros estudios descubren un problema en la Aorta: existe artrosis y la presencia de pacas de ateroma, nivel cayado, los hallazgos radiográficos al momento del estudio demuestran ateromatosis del callado aórtico.
La atención médica fue la adecuada y en un buen hospital, donde el médico cardiólogo es excelente, pero la situación de debilidad del Hermano originó crisis que no pudo solventar hasta el momento en que el Señor le dijo: Ven a gozar de la presencia de tu Señor.
El jueves, 11 de noviembre 2021, se comenzó a sentir mal en la oración de la mañana: estaba muy pálido y sudaba mucho, estaba escribiendo unas ideas y se comenzó a sentir mareado y con nauseas, de ahí le ayudaron a salir de la capilla y se habló a una ambulancia.
Se lo llevaron al hospital y de ahí se fue a Cumbres. Lo vuel- ven a hospitalizar el domingo 14; la intervención del corazón, por endoscopía estaba señalada para el lunes a las 9 am, pero hubo un contratiempo con el Dr. y se aplazó hasta las 12 del mediodía. Lo bajaron de cuarto y entró a quirófano donde estuvo 6:30 hrs y al salir de la operación fue a terapia intermedia; le pusieron tres “stent” dos en una arteria y otro en la otra, dejando una de las arterías para una operación posterior. Pancho estaba lúcido, platicaba y se comunicaba bien, solo decía que estaba cansado, por el tiempo que estuvo acostado y por la misma operación.
Después se le llevó comida y comió por sí mismo, sin ayuda, no logró conciliar el sueño pero si descansó... quedando en terapia intermedia.
El martes al medio día lo llevaron a cuarto... todo parecía bien. Miércoles por la tarde, cuando se le iba a dar de alta tuvo una recaída... dejó de reaccionar ante estímulos...la situación se complicaba. Hubo que pasarlo a terapia intensiva donde pasó la noche y medio día del jueves... el viernes fue trasladado a cuarto, pero hubo complicaciones y vuelve a terapia intensiva... el sábado, por la mañana, tuvo una recaída fuerte y sufre un paro cardíaco, la situación se complica y se le da terapia de reanimación y al poco tiempo sufrió un nuevo paro y ya no reaccionó, falleciendo a las 10 am.
CONDOLENCIAS POR EL FALLECIMIENTO DEL HERMANO
Sábado 20 de noviembre de 2021.
Los Hermanos lasallistas publicaron este día este texto en sus redes sociales: La comunidad de Hermanos, así como el personal docente, administrativo, voluntarios y alumnos de las comunidades e instituciones lasallistas, lamentamos el sensible fallecimiento de un excepcional ser humano, lleno de luz, vocación, servicio y bondad, que iluminó el camino compartido con la comunidad el Hermano de las Escuelas Cristiana Francisco Hernández Zermeño.
“Damos gracias a Dios por su entrega generosa al Señor que le llevó a ser un Hermano activo, cercano, siempre atento y alegre, desde el día de su Toma de Hábito, el 7 de diciembre de 1959. Hoy, después de 53 años desde su profesión perpetua, tenemos la seguridad de que el Padre le recibe con aprecio y gratitud, por su entrega en la construcción del Reino de Dios, por medio de la educación.
”Nos unimos en oración por su alma y porque la semilla sembrada en todos aquellos que tuvimos la fortuna de conocerlo siga creciendo a través del tiempo y sirva de guía y esperanza a las generaciones futuras.
Abrazamos a la distancia a sus familiares, amigos y personas queridas, deseando una pronta resignación y pidiendo al Señor por su descanso eterno.
El Hermano Francisco Hernández fue director de la Preparatoria La Salle de Torreón, Coahuila, en la década de los años 90, su simpatía y dinamismo le ganaron muchas amistades en la comunidad lasallista de la Comarca Lagunera. El Hermano Francisco nació el 29 de enero de 1943 y falleció este día 20 XI 21.
De Cd. Victoria: A los 78 años de edad perdió la vida el Hermano Francisco Hernández Zermeño, quien estuvo al frente por algunos años de la asociación civil Cáritas, reconocido por su vocación, servicio y bondad. El Hermano falleció esta mañana, luego de que había recibido operación en la que le colocaron dos "stent" para apoyar dos arterias que presentaban serios problemas. La operación fue exitosa, pero debido a diversas complicaciones presentó problemas que le tuvieron en terapia intensiva. - “Damos gracias a Dios por su entrega generosa al Señor, que le llevó a ser un Hermano activo, cercano, siempre atento y alegre.
En su tierra en la iglesia conventual de la Merced, que el visitaba tods las tardes, desde niño, para el rezo vespertino del Rosario, se celebró una Santa Misa por toda la familia Her nández Zermeño y otros parientes, con la presencia de las cenizas del Hermano Francisco. Un periódico de la región escribió:
”Gracias Pancho por tu testimonio de vida consagrada! En esta Eucaristía en la que agradecemos al Padre la vida del Hermano José Francisco Hernández Zermeño, en el Templo de la Merced, te pedimos, Señor, que nos des nuevos Hermanos que entreguen su vida como lo hizo el Hermano Francisco”.
Mensaje del Hermano Visitador, Carlos en la santa Misa de cuerpo presente, celebrada en la Capilla de la Comunidad de Cumbres en Monterrey, N.L.
“Nos encontramos hoy, incluso a la distancia, unidos en el Señor Jesús, para honrar la memoria de nuestro Hermano Francisco Hernández Zermeño. 78 años y 9 meses de vida plena. Vida plena en el Señor, vida plena en su familia, vida plena entre sus Hermano lasallistas, vida plena entre sus alumnos, voluntarios, padres de familia, voluntarios de las comunidades educativas en las que participó.
Por tanto, Señor hoy te decimos ¡Gracias! Gracias por el don de la persona de Pancho. Gracias por el don de su persona, gracias por el bien que Tú, por medio de su entrega generosa, hiciste en tantos niños y jóvenes. Si hoy podemos cantar tus misericordias, Señor, las cantamos porque te has manifestado de una manera sensible, fehaciente, evidente en la persona de Pancho.
Hijo de doña Beatriz Zermeño de Alba y de don Fausti- no Hernández Villalobos. Rogamos por el eterno descanso de ambos. Nuestra gratitud a este matrimonio de “Los Altos de Jalisco”, que con gozo apoyaron la vocación de Francisco desde pequeño. Queriendo ser Hermano durante la secunda- ria lo manifestó a su padre, quien le respondió con firmeza: “entrega primero tu certificado de Secundaria”.- Así lo hizo y desde entonces el apoyo de sus papás no le faltó a Pancho. Dios, que no se deja ganar en generosidad, seguro premió con una cantidad de dones espirituales a doña Beatriz y a don Faustino por haber formado un buen ser humano y un buen cristiano en el que Pancho construyó un buen religioso. Que descansen en paz.
Nuestro Hermano Pancho fue el mayor de seis hijos. Le siguieron Benjamín, María Élfega, Genaro, que descansa en paz, Arturo Salvador y Elías, que también descansa en paz.
Alumno del Instituto Laguense, de Lagos de Moreno, Jalisco, desde pequeño manifestó su interés por la vocación de Hermano. Tomó el hábito el 8 de diciembre 1959 e hizo sus primeros votos el 8 de diciembre de 1961 e hizo su profesión perpetua el 1 de julio de 1968. Al momento de encontrarse con el Padre tenía 53 años de haber dicho Sí para toda la vida, un Sí pronunciado con toda la determinación propia de Pancho, que le llevó a mantenerse siempre en el seguimiento de Jesús.
Honrar la memoria de nuestro Hermano Pancho es honrar la vida y la bondad de Dios, la respuesta en libertad que los seres humanos damos al llamado, la entrega generosa, la fraternidad vivida en el cotidiano de la vida, la disponibilidad absoluta. Honrar la memoria de nuestro Hermano Pancho es honrar la vocación humana, la vocación cristiana y la vocación lasallista.
Hombre de fraternidad, de fácil diálogo, de detalles. Pero también de temperamento fuerte, Pancho nos enseña a domar nuestro temperamento para que, lo que se vea sea fraternidad y de cercanía, pero también de temperamento fuerte. Su característica seña del pulgar arriba nos recordará siempre que la actitud optimista delante de la vida es imprescindible para hacer de este mundo un mundo mejor, más parecido al Reino del Padre, que Jesús nos vino a anunciar.
Y es precisamente la construcción de ese Reino lo que mantuvo a Pancho en el seguimiento de Jesús a lo largo de toda su vida. Y lo manifestó en León, como maestro del Aspirantado Menor, su primera responsabilidad y lo siguió manifestando toda su vida, ya como director del Colegio Ignacio Zaragoza, el primer colegio en que fue director o como director en Ciudad Obregón, donde fue activo promotor de la fundación de la Universidad La Salle Noroeste. Qué decir de su paso por la Preparatoria La Salle de Torreón o por la Sierra de Durango, donde acompañó a tanta gente de los pueblos de la Prelatura de El Salto, sobre todo donde marcó la vida de tantos voluntarios.
Honramos su trayectoria, honramos su entrega generosa, honramos su Sí confiado y decidido, honramos su sonrisa y cercanía.
Hoy, en la fe, sabemos que el Padre lo acoge entre sus bra- zos y le hace pasar a su casa, donde le tiene preparada una habitación. En ese lugar hay fiesta: Pancho logró su pro- pósito: una vida plena dedicada a colaborar en la construc construcción del Reino.
Hoy recordamos con esperanza un pasaje de la meditación 208 de San Juan Bautista de la Salle:
San Pablo les dice a los Corintios que cada uno recibirá su propia recompensa, de acuerdo a su trabajo (1ª Cor. 3,8) eso debe llevarnos a pensar que su felicidad en el cielo será mayor que la que gocen quienes solo hayan trabajado por su propia salvación; y será mucho mayor, en proporción al número de niños que hayan instruido y ganado para Dios.
Consideren que su recompensa será tanto mayor en el cielo, cuanto más fruto hayan producido en las almas de los niños confiados a sus cuidados.
Consideren que el día del juicio sus alumnos serán su gloria, si los instruyeron bien y si aprovecharon sus instrucciones. Pues las que ustedes les dieron y el provecho que de ellas sacaron, se descubrirá ante el mundo. Y así serán glorificados entonces por haberlos instruido bien; pero no sólo en aquel día, sino por toda la eternidad. Pues la gloria que ustedes les hayan procurado repercutirá sobre ustedes.
En este punto es donde el Santo Fundado recuerda: “Así sucederá a los que hayan instruido en las verdades de la religión a muchas personas, como predijo un ángel al pro feta Daniel: “Aquellos que instruyan a muchas personas en la justicia cristiana, brillarán como estrellas por toda la eternidad. (Dan 12,3)
Confiando en estas palabras puedo afirmar que hoy, Queri- do Hermano Pancho, brillas como estrella por toda la eterni- dad. Descansa en Paz, querido Hermano, querido amigo.
Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino, que aunque morimos, no somos carne de un ciego destino.
Tú nos hiciste, tuyos somos, nuestro destino es vivir, siendo felices contigo, sin padecer ni morir.
Siendo felices contigo, sin padecer ni morir.
Cuando la pena nos alcanza por el hermano perdido, cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. En Tu palabra confiamos con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida ya le has llevado a la luz.
Cuando, Señor, resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo.
Si caminamos a tu lado, no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos vida más clara y mejor. Porque muriendo vivimos vida más clara y mejor.
Terminada la Eucaristía, el cuerpo el Hermano permaneció en la capilla para una segunda Eucaristía el día siguiente, y después proceder a la incineración.