Imagen de un hueso fosilizado en el Yacimiento de Valdemitrigo.
Foto: Tomás y Josetxo Mínguez, año 1999
El yacimiento se sitúa a unos 1100 metros al norte de la localidad, a la derecha del arroyo Sambol entre la carretera comarcal de Tamarón e Iglesias. Su altitud es de 820 metros sobre el nivel del mar.
Uno de los objetivos que persigue la implantación del plan Tamarón2020, es la revalorización de la zona, la preservación y la transferencia del conocimiento que pueda adquirirse de este yacimiento hacia la ciudadanía en general.
Accidentalmente los trabajos de una máquina excavadora dejaron ver un corte de entre 1 y 5 metros de altura y unos 80 metros de largo situado en un arenal entre la carretera y una finca de cereal. Se trata de un corte sedimentario de apariencia horizontal.
La parte superior está representada por margas yesíferas blancas, seguidas de un nivel carbonatado al que le suceden margas yesíferas rojizas limos y arenas. Aparecen estratificaciones cruzadas de tipo sedimentario y niveles de hierro indicadores de un paleosuelo.
La presencia de niveles decimétricos y centimétricos de arcillas y limos determinan que en algún momento, al menos parte del valle estuvo cubierto por agua por lo que se deduce restos de fósiles de moluscos algas y ostrácodos.
El yacimiento fue descubierto casualmente por José Mínguez en agosto de 1999, quien lo puso en manos del Museo de Atapuerca en Ibeas de Juarros y del Ayuntamiento de Tamarón. Tras visitar la zona y tener acceso al primer informe de valoración en abril de 2010, quedó incluido en el Catálogo de Yacimientos de la Junta de Castilla y León. En mayo de 2001 tras las pertinentes autorizaciones, el Ayuntamiento de Tamarón encarga la excavación a doña Carmen Alonso.
Los materiales pertenecen al relleno Terciario de la Depresión del Duero, con una antigüedad de entre 20 y 26 millones de años. En el corte sedimentario aparecen fósiles de mamíferos, alguno de ellos pertenecía a un Varano, es un lagarto gigante que puede medir más de 3 metros y vegetales de tipo piritoso, compuestos por sulfuro de hierro en forma de marcasita (variedad de pirita de hierro) que tiende a la meteorización por contacto con la atmósfera.
En superficie existía una acumulación de clastos calizos de origen antrópico, entre los que se encontró una laja de tamaño considerable con icnitas y moldes internos de invertebrados fósiles. De los restos encontrados faltan los primeros.
çLos tres fragmentos de huesos largos entregados en el Museo de Ibeas de Juarros el 20 de agosto del 1999 y que al parecer se encuentran en la universidad de Burgos. Es una pena que por falta de medios económicos y de divulgación no se pueda seguir con este ambicioso proyecto.
Acciones que se proponen son las siguientes:
Realización de nuevas catas y estudios para la catalogación e identificación de los animales concretos que pueden encontrarse en el yacimiento.
Creación del contenido museístico que pueda ponerse a disposición de los tamaronenses, visitantes y estudioso de la historia en un lugar público de la localidad.