PRÁCTICA CONTEMPLATIVA:
MEDITACIÓN SHINSOKAN
La meditación Shinsokan es la práctica fundamental de la enseñanza de Seicho-no-ie. Se le considera como un método fundamental de afinación mental.
Esta práctica no surgió como resultado de racionamiento o de investigación teológica, sino que Dios la reveló directamente al maestro Masaharu Taniguchi.
El ser humano no es el cuerpo carnal, sino que es un ser divino. La meditación Shinsokan permite que concienticemos esa naturaleza divina y sentirnos Uno con Dios. A esa naturaleza divina le llamamos Jisso del ser humano, es decir, su Aspecto Real o Forma Auténtica. El cuerpo es sólo sombra de la mente y, por tanto, a través de la meditación trascendemos los cinco sentidos físicos, manifestamos los atributos divinos y conscientizamos nuestra unidad con Dios.
Recomendamos vigorosamente profundizar el significado y detalles de la meditación, estudiando el volumen 8 de la colección "La Verdad de la Vida" y el libro "Explicaciones detalladas de la meditación Shinsokan", ambos de autoría del maestro Masaharu Taniguchi.
Explicación de la práctica
Posición del cuerpo
La posición del cuerpo debe expresar la Verdad, de modo que se funda con la Verdad Universal y ésta se manifieste. Para lograr esto, cada parte del cuerpo debe estar donde le corresponde: la parte de arriba queda arriba; la parte de abajo queda abajo; la parte delantera, queda adelante; y la parte de atrás, queda atrás.
Siéntese sobre las piernas. Los varones colocan el dorso del pie izquierdo sobre la planta del pie derecho (figura 1), en el caso de las damas, superponen los pies en forma de "X" (figura 2). Las personas obesas pueden simplemente sobreponer los pulgares de los pies. En los varones, la separación entre las rodillas es 4 o 5 puños, mientras que las damas, de 1 o 2 puños.
Las nalgas se asientan sobre los pies a modo de almohadilla. La columna vertebral debe estar recta verticalmente (ver figura 3).
En caso haya dificultad o impedimento físico para la posición original, se puede optar por sentarse en una silla. En este caso, sentarse al borde de la silla, juntar los talones y llevarlos hacia atrás hasta que queden debajo de una línea imaginaria que sea proyección vertical de la columna vertebral (figura 4).
Posición de las manos
Juntar las palmas de las manos a la altura del rostro, cuidando que haya un espacio entre las palmas. Las manos deben estar lo más cerca del rostro, pero sin tocarlo, y la punta de los dedos apunta verticalmente hacia el cielo, quedando a la altura de la frente. De esta manera unimos en un cicuito los tres centros de poder espiritual: el entrecejo, las manos y el aliento, formándose una antena por unión mutua de los centros energéticos. Esta antena nos permite sintonizar las ondas divinas que llenan el universo. Los brazos forman un ángulo de 60° aproximadamente entre sí (figura 5).
La cabeza
El rostro se dirige hacia adelante, con el mentón ligeramente hacia atrás. La cabeza un poco levantada. Cerrar los ojos para evitar distraerse con el mundo de los cinco sentidos, direccionándolos hacia arriba, hacia el centro de la frente o hacia la punta de los dedos.
Es mejor que el ambiente donde esté practicando esté iluminado, ya sea con la luz del día, o si es de noche, con la luz encendida.
Actitud mental
Al momento de meditar debemos tener la actitud mental de fundirse con la única Gran Verdad que está en la esencia de todas las religiones.
Respiración
En esta parte, vamos a respirar, imaginando que no respiramos aire, sino la infinita fuerza vivificante. Puesto que nuestra mente está en el mundo del Jisso, ahí respiramos el aliento de Dios.
Se inspira lentamente por la nariz y se visualiza que el aliento de Dios fluye hacia nuestro interior a través de las manos juntas, mientras mentalizamos:
“La infinita fuerza vivificante de Dios fluye hacia mi interior, fluye hacia mi interior, fluye, fluye...”
Así hasta llenar los pulmones, mientras visualiza que una luz intensa penetra en usted por la punta de los dedos medios, llenando el cuerpo de luz desde la cabeza hasta los pies. Visualice que todo su ser está lleno de luz.
Cuando los pulmones estén llenos, use los músculos de esa parte para empujar el aire hacia el estómago, tendrá entonces, una sensación de plenitud. En el proceso de comprimir el aire en el estómago, expire una pequeña cantidad de aire por la nariz.
Mantenga el aire comprimido en el vientre, visualice que su ser brilla resplandeciente, mientras mentalice:
“La infinita fuerza vivificante de Dios me ilumina, me vivifica, me ilumina, me vivifica, gracias, gracias.
Ya no soy quien vive, es la vida de Dios que aquí vive”.
O palabras con este sentido.
Mientras está reteniendo el aire, parte de él estará saliendo por la nariz imperceptiblemente. Cuando sienta que sólo le queda un 30% de la cantidad inicial de aire, vuelva a inspirar, mentalizando nuevamente:
“La infinita fuerza vivificante de Dios fluye hacia mi interior”.
Nuevamente desplace el aire hacia el abdomen, mentalizando:
“Soy henchido, soy vivificado, gracias, gracias. Ya no soy yo quien vive, es la Vida de Dios que aquí vive”.
Otra vez, el aire escapará imperceptiblemente, así que repita todo este proceso varias veces.
Si en algún momento tiene ganas de expirar, hágalo a través de los labios entreabiertos con una abertura muy fina, del espesor de una hoja de papel, y vuelva a inspirar para continuar con las respiraciones.
Si en algún momento, siente que le falta algo de aire para tener la sensación de plenitud, haga unas inhalaciones cortas, imperceptibles, para no perturbar la mente con el jadeo. En caso tuviera dificultades para hacer estas inhalaciones cortas, simplemente inhale lentamente el aire que necesite hasta llenar el estómago.
Procedimiento de la meditación
Las letras en cursiva son instrucciones, por tanto, si se hace en grupo, sólo habla quien dirige. Los demás siguen mentalmente.
1. Canto Evocativo de Dios. (Como se explicó en la sección Prácticas)
2. Sonido kiai. (Como se explicó en la sección Prácticas)
3. Oración.
“Oh, Dios de Seicho-no-ie, hazme uno con la Gran Vida por medio de esta antena formada por las manos juntas”. (Repetir varias veces)
4. Declaración.
“En este momento, dejo el mundo de los cinco sentidos y entro en el mundo del Jisso”.
5. Concientización de los atributos divinos.
(Observe fijamente el aspecto resplandeciente del mundo del Jisso que, a partir de este punto, se expande infinitamente. Contemplen el mundo lleno de luz dorada, que no es una luz material, sino la luz de la Sabiduría, Amor, Vida, Provisión, Alegría y Armonía de Dios.
Contemple cada uno de estos atributos de la luz divina hasta que ella se vuelva resplandeciente y, desarrollándose fijamente, mentalice:)
“Aquí, donde estoy, es el mundo del Jisso”.
“Es el océano de la Infinita Sabiduría de Dios”.
(Varias veces)
“Es el océano del Infinito Amor de Dios”.
(Varias veces)
“Es el océano de la Infinita Vida de Dios”.
(Varias veces)
“Es el océano de la Infinita Provisión de Dios”.
(Varias veces)
“Es el océano de la Infinita Alegría de Dios”.
(Varias veces)
“Es el océano de la Infinita Armonía de Dios”.
(Varias veces)
(Repita hasta ver el panorama totalmente iluminado, entonces mentalice:)
“Es el mundo de la Armonía Absoluta”.
6. Respiración.
“En este mundo de la Gran Armonía, yo, como hijo de Dios, recibo de Dios su Infinita Fuerza Vivificante”.
(Respire como se indicó en la explicación previa, durante el tiempo que desee.)
7. Concientización de la unidad con Dios.
(Manténgase durante el tiempo que desee, concientizando que usted y Dios son un solo ser)
8. Canto de la Gran Armonía (Como se explicó en la sección Prácticas)
Finalmente, dé dos palmadas y junte nuevamente las manos, agradeciendo por la meditación realizada.
Consultar el libro Seimei no Jisso, volumen 8 de ... volumen ... de ; y Explicaciones detalladas de la meditación Shinsokan.
Variantes de la meditación Shinsokan
Aquí solo las listamos. Si desea ver el detalle, por favor, consulte el libro "Explicaciones detalladas de la meditación Shinsokan" del amestro Masaharu Taniguchi.
1. Meditación Shinsokan de alabanza a Dios.
2. Renge nippo oji-kan.
3. Nyoihuju.
4. Meditación para contemplar el aura suave como la Luna llena.
5. Kan fugen bosatsu gyoho.
6. Meditación Shinsokan para realizar las cuatro virtudes Shimuryoshin.
7. Meditación Shinsokan de reverencia a sí mismo.
8. Meditación Shinsokan de reconciliación.
9. Meditación Shinsokan de amor a Dios.
10. Meditación Shinsokan para practicar en cualquier momento, en cualquier lugar.
11. La meditación Shinsokan más simple y esencial.
12. Meditación Shinsokan para unirse al Absoluto.
13. Meditación Shinsokan para la purificación del universo por Suminoe-no-ōkami.
14. Meditación Shinsokan de oración mutua.