El Club Atlético River Plate, es conocido como el más grande a nivel nacional, y está entre los mejores del mundo, siendo el equipo con más títulos nacionales, 33 en su haber, el único tres veces tricampeón, 2 copas libertadores, una del mundo, entre otras. De este club salieron infinidades de ídolos del futbol, como Di Stefano, Labruna, Alonso, Pablo Aymar, Javier Saviola, Ramón Díaz, Leonardo Astrada, Andrés Dalessandro, Juan Pablo Sorin, Ariel Ortega, Amadeo Carrizo, e infinidades de jugadores más.
Luego de 110 años de triunfos y glorias, el 26 de junio de 2011, luego de malas gestiones por sus presidentes, José María Aguilar y luego el actual Daniel Passarella, le toca vivir la experiencia más dolorosa, inesperada y desesperante situación de la historia, descender a la B Nacional por primera vez.
Esto provocó muchas reacciones de parte de hinchas y amantes del fútbol, un acontecimiento triste, indeseable deportivamente, ese día hubo destrucciones en el estadio, llantos y gente con grande tristeza. Luego de este día, lejos de quedarse con los brazos cruzados, se emprende el año más duro y difícil en toda la historia de la institución. Matías Almeyda deja su puesto Nº 5, deja la camiseta, para pasar a ocupar inmediatamente el puesto de DT, agarrando el fierro caliente que nadie quería tomar. En la etapa de contratación, llegaron algunos jugadores como Martin Aguirre, Gonzales Pirez, Luciano Abecasis, Cirigliano, Cesar Gonzales, Lucas Ocampos, Luciano Vella, Carlos Sánchez, y los dos hombres que pidieron venir a defender al club de sus amores, resignando dinero de Europa… Fernando Cavenaghi, y Alejandro Domínguez, los dos ídolos y héroes para los hinchas, en el segundo semestre llegaron Leonardo Ponzio y David Trezeguet.
Así, luego de un mes de pretemporada y espera, comenzó el torneo de Apertura en Primera División, por primera vez en la historia sin River en el fixture, y una semana después, la B Nacional, teniendo al Millonario en la primer fecha de local frente a Chacarita, con el monumental repleto, Héctor Baldasi como árbitro, provocando que parezca un partido de primera división, el cual gano con contundencia.
En este camino se topó con muchas adversidades, partidos cerrados, trabados, equipos que lejos de temerle, le jugaron como una final, y hasta llegaron a derrotarle, como hizo Aldosivi, el equipo marplatense lo derroto y se festejó como un campeonato. Esto fue una muestra de lo que River significó en el Nacional B.
También les cambio “la vida” a los clubes que lo tuvieron de local, porque económicamente les dejo dinero limpio que nunca antes habían recaudado, hasta equipos como Defensa y Justicia, hicieron una camiseta especial, edición limitada, con la fecha del encuentro en las mangas.
Fue un campeonato apasionante, y siempre con los mismos 4 punteros, Instituto de Córdoba, River Plate, Rosario Central, y Quilmes. La mayoría del país futbolero predecía, que el torneo terminaría así, con Instituto campeón y River escolta, ambos ascendidos a primera directamente, y Rosario Central y Quilmes a promoción para lograr el ascenso, pero la competividad extrema, hizo que en las últimas dos fechas todo cambie.
En la fecha 37, el millonario pierde contra Patronato de Entre Ríos, en un partido donde el “Chori” Domínguez erra un penal importante para el empate sobre la hora, e Instituto gana a Merlo, Quilmes gana a Gimnasia de Jujuy, y Central pierde con Chacharita de local por 3 a 1, dándole un fuerte respiro y alivio al equipo de Núñez, ya que si Central ganaba pasaba a único puntero, y River quedaría segundo con la misma cantidad de puntos junto a Instituto, provocando un partido desempate para el ascenso directo o promoción.
Todo se definiría en la última fecha, 4 equipos, separados por un solo punto, todo se le dio a River, ya que Instituto pierde frente a Ferro en Córdoba, Central pierde con el ya descendido Desamparados de San Juan y Quilmes le ganaba contundentemente a Guillermo Brown de Puerto Madryn.
Con estos resultados, River ganaba 2 a 0 a Almirante Brown con dos goles de David Trezeguet, y llegó el esperado pitazo final, el que indicó a River que era el Campeón, y volvía a Primera, desatando el llanto, felicidad y tranquilidad al cuerpo técnico, los jugadores y a los hinchas, que fueron los fieles seguidores durante el peor año de River en la historia, siendo el equipo que más entradas vendió en el año.
Un año atrás, el Monumental veía descender al equipo más grande del país, y este día, el 23 de junio de 2012, las lágrimas eran de felicidad y desahogo, saliendo a festejar al campo con una remera que decía “23-J Resurrección”, dándole fin a este olvidable año, el más grande…volvió al lugar… del que nunca tendría que haberse ido…
El equipo que defendió la camiseta en el peor año...
Por Michael Correa