Métodos anticonceptivos de barrera:
El preservativo:
El preservativo es uno de los métodos anticonceptivos más conocidos y usados en el mundo. Son recubrimientos delgados de distintos materiales (látex, poliuretano) que pueden ser tratados con espermicida para ofrecer mayor protección.
Colocándolo sobre el pene erecto antes del acto sexual, impide que el semen entre en la vagina. Además, ofrece protección contra enfermedades de transmisión sexual.
Su modo de uso es siempre el mismo: se desenrolla completamente hasta la base del pene, mientras se sujeta la punta a fin de dejar espacio para el semen y evitar que se rompa.
Es un método anticonceptivo muy eficaz siempre y cuando sea utilizado de manera regular y adecuada.
El Diafragma:
El diafragma es un aro metálico que posee una membrana de látex en forma de cúpula.
Insertándolo en la vagina antes del coito y cubriendo con éste el cuello uterino, impide que los espermatozoides penetren el útero y las trompas. La efectividad de este método anticonceptivo, si se aplica correctamente, es del 94 por ciento.
La duración promedio del diafragma es de dos años. Se vende bajo prescripción médica y viene en diferentes tamaños. Se sugiere consultar al ginecólogo cuál es el más adecuado. El modo de colocación no es complicado, pero la primera vez es aconsejable contar con el acompañamiento de un médico.
El diafragma debe cubrir el cuello uterino y su anillo debe ubicarse bajo el hueso púbico. Con las manos limpias, se debe cubrir la cúpula y el aro con dos cucharadas de crema o gel espermicida e insertarlo. Se puede colocar hasta dos horas antes de tener una relación sexual. Después de tener una relación sexual hay que esperar seis horas para retirarlo. Si se quiere volver a tener relaciones, es preciso volver a poner crema o gel, sin tocar el diafragma. Debe ser retirado antes de las doce horas para no provocar infecciones.
El diafragma se quita tomando el aro con el dedo índice por debajo y tirando suavemente. Luego, se lava con agua tibia y jabón antibacterial, se deja secar y se guarda hasta el próximo uso. El diafragma puede ser lavado y reutilizado, no se nota su presencia y no produce cambios hormonales. Como desventajas puede mencionarse que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual y su colocación puede ser incómoda.
Esponjas Vaginales:
Se trata de una pequeña esponja sintética y blanda, recubierta de espermicida, que se introduce en la vagina para prevenir el embarazo.
Las esponjas vaginales están fabricadas a base de poliuretano y contienen alrededor de 1g de espermicida (nonoxinol-9) con duración máxima de 24 horas. Se vende sin prescripción en la mayoría de las farmacias.
Para colocarla, previo lavado de manos, se humedece con espermicida, se escurre y se introduce en la vagina hasta llegar al cuello del útero, donde puede permanecer hasta por ocho horas.
Como desventajas se puede mencionar que para ser efectivo debe ser colocada perfectamente, además de que a veces ocasiona molestias y en ciertos casos puede producir reacción alérgica e irritación vaginal.
Es importante destacar que no es un método muy seguro: de cada 100 mujeres hay un promedio de entre 15 y 30 embarazos.
El DIU:
El DIU es un pequeño objeto plástico en forma de “T”, que posee en su parte superior dos brazos laterales flexibles y un cordón en el extremo inferior que permite comprobar si se encuentra ubicado en el lugar correcto. Su forma le permite acomodarse dentro del útero sin producir molestia alguna.
Su función primaria es evitar que los espermatozoides fertilicen el óvulo y así impedir el embarazo. Esto se logra a través de la alteración del microclima intrauterino mediante elementos metálicos como el cobre o a través de la liberación de hormonas. Como consecuencia de este cambio, el moco cervical se espesa, dificultando el paso de los espermatozoides.
Existen dos tipos de DIU: el de cobre es el que libera partículas de este material para prevenir el embarazo, mientras que el hormonal emite progestina para obtener el mismo resultado.
El DIU debe ser introducido y extraído del útero a través de la vagina por un profesional calificado. Su colocación es sencilla, tarda entre 10 y 15 minutos y puede realizarse dentro del consultorio. Previa dilatación del cuello del útero, se inserta el dispositivo con un aplicador especial que hace que permanezca cerrado y plano hasta llegar al fondo. Una vez en su lugar, el dispositivo se mantiene dentro del útero hasta que el médico lo retire, ya sea porque cumplió su ciclo o porque se decide quedar embarazada o no usarlo más.
Luego de la colocación, es recomendable hacerse una ecografía para verificar que esté ubicado en el lugar preciso y someterse a chequeos regulares.
El DIU de cobre puede permanecer en el cuerpo, si se tolera bien y bajo controles periódicos, hasta por diez años. Los hormonales también se pueden dejar colocados varios años.
Pueden usar DIU aquellas mujeres de por lo menos 25 años que no quieran tener más hijos, tengan una pareja estable y no sean alérgicas al cobre. Su uso no es recomendable para aquellas cuyo historial médico incluye infecciones pélvicas, en los órganos femeninos y enfermedades de transmisión sexual.
Como puntos a favor del dispositivo intrauterino se puede mencionar que se trata de un método anticonceptivo sumamente eficaz, fácil de usar y de larga duración. Comienza a actuar de inmediato y puede ser removido por un médico en cualquier momento. Considerando que dura varios años, su costo no es alto y no existe riesgo de olvidos. Además, se puede seguir teniendo relaciones sexuales y haciendo ejercicio sin temor a que se salga de lugar.
Por otra parte, su uso puede producir ciertos efectos como dolores, hemorragias abundantes, falta de menstruación, infecciones vaginales. No obstante, se trata de eventos reversibles.
Métodos químicos y hormonales:
Pastillas anticonceptivas:
Son compuestos químicos que actúan sobre el sistema hormonal. Se suministran oralmente. Su objetivo es impedir la ovulación y fecundación del óvulo. Posee un 99 por ciento de efectividad si se toma todos los días. En caso de olvido, esta cifra se reduce considerablemente. Debe empezar a consumirse el primer día de la menstruación.
Anillo Vaginal:
Es un aro transparente y flexible que se introduce en la vagina, donde permanece por tres semanas y se retira durante la menstruación. Posee una eficacia del 99,7 por ciento y contiene la mitad de hormonas que otros métodos anticonceptivos.
Método Subdérmico:
Es un implante del tamaño de un fósforo, que se coloca por debajo de la piel del brazo de la mujer. Ofrece protección contra el embarazo hasta por tres años. Tiene un 99 por ciento de seguridad. Puede ser retirado en cualquier momento.
Espermicidas:
Los espermicidas son métodos anticonceptivos formados por dos componentes, uno químico (que normalmente es nonoxinol-9) y otro inerte, cuya acción principal es desactivar o matar a los espermatozoides a fin de prevenir el embarazo.
Están disponibles en farmacias sin prescripción médica y en diferentes formas: aerosol, cremas, tabletas y óvulos vaginales. También pueden usarse combinándolos con otro método anticonceptivo.
En forma de espuma, el espermicida inmoviliza a los espermatozoides y bloquea con burbujas la entrada al útero. Los geles y óvulos se disuelven dentro de la vagina convirtiéndose en un líquido espeso que le quita movilidad a los espermatozoides.
Los espermicidas deben colocarse entre 10 y 30 minutos antes de mantener relaciones sexuales. La mujer debe acostarse o ponerse en cuclillas y aplicar el producto lo más cuidadosamente posible en lo profundo de la vagina. En caso de volver a tener relaciones, debe aplicarse más cantidad.
En su uso perfecto, los espermicidas poseen una eficacia del 94 por ciento. En su uso típico, ésta se reduce al 74 por ciento.
Entre sus ventajas encontramos que es fácil de aplicar y no produce efectos secundarios. Como puntos en contra, se destaca que no es tan eficaz como otros métodos anticonceptivos y puede llegar a producir reacciones alérgicas en el pene y la vagina e irritar el tejido vaginal. No previene las enfermedades de transmisión sexual.
Métodos anticonceptivos quirúrgicos
Ligadura de Trompas:
La ligadura de trompas es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se atan y cortan las trompas de Falopio, que transportan el óvulo del ovario al útero, para impedir que el óvulo se encuentre con el espermatozoide y así evitar el embarazo.
La técnica más común para realizarla es la laparoscopía. El médico inyecta dióxido de carbono en el abdomen de la mujer para expandirlo y poder observar con mayor precisión sus órganos internos. Luego, hace una incisión e inserta el laparoscopio, un instrumento óptico dotado de un lente y un sistema de iluminación que permiten visualizar mejor el interior de la cavidad abdominal. Tras realizar otra incisión, esta vez debajo del vello púbico, inserta el instrumento para alcanzar las trompas, que son cortadas, quemadas o bloqueadas con anillos, bandas o broches.
El procedimiento no dura más de media hora, comienza a ser efectivo inmediatamente y no requiere hospitalización, por lo que se puede regresar a casa el mismo día.
Su mayor ventaja es su eficacia de más del 99 por ciento. Además, se trata de una operación sencilla que no afecta la capacidad sexual ni la ovulación y menstruación. Tampoco requiere atención diaria. Sus riesgos son los típicos de cualquier cirugía menor. Como principales desventajas podemos señalar que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual y es más complicada que la esterilización masculina. Es un método irreversible por lo que la mujer debe tener seguridad de que no quiere tener más hijos.
La vasectomía:
La vasectomía es una operación de cirugía menor que pone fin permanente a la fertilidad masculina, mediante la sección y ligadura de los conductos deferentes. El resultado es la ausencia de espermatozoides en la eyaculación, evitando el embarazo.
El procedimiento es sencillo: se aplica anestesia local y se realiza una pequeña incisión (o dos en los costados) del escroto. Se extraen de su interior los conductos deferentes, se cortan y se ligan. Luego se vuelven a introducir en el escroto.
La principal ventaja de la vasectomía es que posee una eficacia superior al 99 por ciento. Además, no interfiere con el acto sexual ni produce cambios hormonales. Sus riesgos y efectos secundarios son los habituales de un procedimiento quirúrgico menor. El 10 por ciento de los pacientes sufre algún dolor a causa de la congestión testicular posterior a la operación; ésta se calma mediante anti-inflamatorios.
Por otra parte, es importante destacar que este método no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.
La desaparición de los espermatozoides del semen no es inmediata. Desde el momento en que se interrumpen los conductos, se tarda alrededor de seis semanas para darles salida a los espermios restantes.
Finalmente, hay que resaltar que este método anticonceptivo es recomendable sólo para aquellos hombres que estén completamente seguros de que no desean tener más hijos, ya que es irreversible.
Métodos naturales:
Couitus interruptus (interrupción del coito):
También conocido como "marcha atrás", este método anticonceptivo consiste en la retirada del pene de la vagina antes de la eyaculación.
Es una de las prácticas anticonceptivas más antiguas. Su existencia data de hace varios siglos, cuando las formas de control natal eran muy pocas.
Generalmente es elegido por aquellas personas que no tienen acceso a otras formas de contracepción o buscan evitar los efectos adversos de las mismas.
Sin embargo, de todos los métodos anticonceptivos que existen para prevenir el embarazo, éste es el que presenta el menor índice de efectividad: de cada cien casos en que se utiliza, se producen entre 16 y 22 embarazos no deseados. Su confiabilidad sólo está garantizada por su uso correcto.
Existen varias ideas equivocadas sobre el coitus interruptus: entre ellas, que el hombre siempre puede controlar voluntariamente su eyaculación; no sólo esto no es cierto sino que además dentro de este mito se encuentra otro error común.
El embarazo se produce durante la relación sexual, pero no sólo la eyaculación en lo profundo de la vagina es lo que lo genera. Antes de la eyaculación final pueden pasar inadvertidas varias eyaculaciones más pequeñas que se inician incluso antes de la penetración, durante el juego sexual. Estas secreciones contienen suficiente cantidad de espermatozoides como para fecundar el óvulo.
Un dato que la mayoría de quienes aplican esta forma de anticoncepción no considera es que puede producir ciertos trastornos a nivel no físico sino psicológico. El estar pendientes todo el tiempo del control de la eyaculación puede distraer de la relación y reducir el placer, llevando a que la mujer no alcance el orgasmo y el hombre experimente eventuales problemas de erección.
Finalmente, es importante destacar que el método de interrupción del coito tampoco protege contra posibles enfermedades de transmisión sexual.
Método del ritmo:
El método del ritmo requiere llevar un seguimiento del ciclo durante un período de seis a doce meses para determinar el patrón individual de ovulación. Se toma el período más corto, al cual debe restársele dieciocho días. El resultado será el primer día de fertilidad en la mujer. Para calcular el último día, se le deben restar once días al período más largo observado.
Por ejemplo, en el caso de una mujer que tiene períodos de veintisiete a treinta y dos días, los días con mayor posibilidad de quedar embarazada serán entre los días nueve al veintiuno del ciclo.
Si bien la ovulación tiene lugar un solo día del ciclo, los espermatozoides puede vivir dentro de la mujer hasta setenta y dos horas.
En el caso de este método, las tasas de fracasos son muy elevadas dado que no se tienen en cuenta cambios habituales en el ciclo menstrual, tales como estrés, fiebre y el consumo de medicamentos. No se recomienda su uso a mujeres con ciclos irregulares, en tanto mientras más irregular sea el ciclo, habrá menos días considerados no fértiles y por ende menos oportunidades para mantener relaciones sexuales sin el uso de otro método anticonceptivo.
Temperatura Basal:
El método de la temperatura basal consiste en el seguimiento de la temperatura del cuerpo (en estado de reposo absoluto) a lo largo del ciclo menstrual, a fin de identificar cuáles son los días fértiles.
Al inicio de la etapa post-ovulatoria infértil, la progesterona (hormona característica esta etapa) produce un efecto termogénico, aumentando la temperatura corporal, manteniéndola elevada hasta su siguiente período.
El período fértil abarca unos días antes y después de la ovulación, por lo que el resto de los días pueden ser considerados días "seguros" para mantener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo.
La medición de la temperatura debe ser estricta: todos los días, preferentemente a la misma hora, al despertar tras dormir un mínimo de cinco horas seguidas y antes de realizar cualquier tipo de actividad, la mujer debe controlarse la temperatura con un termómetro y marcarla en un gráfico.
En este gráfico, el eje horizontal representa los días del ciclo menstrual y el eje vertical, la temperatura del cuerpo.
Existen dos tipos diferentes de termómetros para medir la temperatura basal: por un lado, tenemos al termómetro de fertilidad (de vidrio y mercurio), similar al clínico pero con la particularidad de que sólo cubre el rango entre los 35 y los 39 grados, ayudando a detectar cambios mínimos. Es necesario tener sumo cuidado en su utilización, dado que es muy frágil.
También se recomienda tener siempre otro de repuesto. El termómetro digital, por otra parte, opera con baterías y es más caro pero también más seguro y se lee fácilmente.
La temperatura puede tomarse por vía oral (colocando la punta plateada debajo de la lengua y manteniendo los labios cerrados), vaginal (insertando el termómetro dentro de la vagina) o rectal (lubricando el termómetro con vaselina e insertando la punta plateada en el recto mientras se está recostada de un lado, con las rodillas flexionadas).
Como punto a favor del método de la temperatura basal podemos mencionar que no se requiere el uso de otro anticonceptivo. Sin embargo, posee varias desventajas, como que (como los demás métodos anticonceptivos naturales) no protege contra el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y posee un bajo nivel de eficacia: dado que la temperatura corporal puede tener variaciones por muchas causas, puede generarse confusión para identificar la fecha precisa de la ovulación.
El método de Billings:
El método de Billings es considerado la primera técnica natural moderna de planificación. Creado por un matrimonio de neurólogos, surgió en la década del '60 como respuesta a la necesidad de las parejas que buscaban regular su fertilidad de acuerdo a los lineamientos católicos, sin interferir con el proceso biológico.
Permite prevenir el embarazo reconociendo los días fértiles del ciclo menstrual, mediante la interpretación de los cambios en la cantidad y naturaleza del moco vaginal que aparece en la mayoría de las mujeres ovulatorias.
En los días no fértiles, el moco se presenta escaso, turbio y amarillento. En cambio, en los días fértiles, se muestra más elástico, transparente y en mayor cantidad. Estas propiedades son las que facilitan el ascenso de los espermatozoides hacia la cavidad uterina.
La ovulación ocurre un día antes, durante o al día siguiente de la secreción más abundante.
Cuando se nota mayor secreción y transparencia, la pareja debe abstenerse de mantener relaciones sexuales. Ante cualquier sensación de humedad o cambio a moco claro y fluido puede considerarse que ese es un día fértil.
Tener relaciones vuelve a ser seguro cuatro días después del moco transparente, cuando retoma su viscosidad y espesor.
Sintotérmico:
El método sintotérmico surge de otras dos técnicas anticonceptivas, el método de la temperatura basal y el método de Billings, y la observación de otros cambios corporales.
Es considerado el más completo y fiable entre los métodos naturales anticonceptivos, en tanto ofrece una mayor precisión para reconocer la fase fértil del ciclo.
Otro de los síntomas a los que hay que prestar atención en la aplicación de esta técnica son los cambios en el cérvix, la parte más baja del útero. Durante los días infértiles del ciclo, se encuentra en la zona inferior de la vagina y puede tocarse fácilmente introduciendo la punta de los dedos. A medida que se acerca la ovulación, el incremento de estrógeno produce que el cérvix se eleve en la vagina. Regresa a la etapa infértil uno o dos días después de la ovulación.
Como puntos a favor del método sintotérmico se puede mencionar que es de muy bajo costo y muy eficaz. Como desventajas, que requiere un proceso de aprendizaje previo (a cargo de personal especializado) para una correcta observación, respetar ciertos días de abstinencia sexual si se usa para no tener hijos y tener en cuenta que no protege de las enfermedades de transmisión sexual.
Amenorrea de la lactancia:
Tiene un 98 por ciento de efectividad en caso de que se cumplan todas las condiciones: que a la madre no le haya regresado el período menstrual, que esté amamantando plenamente y que el bebé tenga menos de seis meses.
Si bien este procedimiento es eficaz sólo hasta que la menstruación vuelve o hasta los seis meses de lactancia, algunas mujeres continúan usándolo por un año o más; su efectividad, sin embargo, se ve reducida.
También se recomienda seguir un horario fijo para la lactancia y no utilizar suplementos, aún si la mamá o el niño están enfermos.
Si alguno de los criterios no se cumple, la mujer debe emplear un anticonceptivo adicional, ya que puede estar en riesgo de quedar embarazada.
Como ventajas del método de amenorrea de la lactancia podemos mencionar que es, como se dijo, sumamente eficaz, además de fácil de usar. No se requiere otro tipo de suministros y tampoco interfiere con el acto sexual ni produce efectos secundarios. De hecho, puede resultar beneficioso tanto para la madre como para el hijo.
Como puntos en contra encontramos que no es una opción para las mujeres que no pueden amamantar, que la duración de esta técnica es limitada y que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.
Fuente: Salud Femenina
Por Camila Cimarelli